Varios estudios comparativos han encontrado que los estudiantes tienden a leer más rápido —y con menor profundidad— cuando el texto está en formato digital.
Varios estudios comparativos han encontrado que los estudiantes tienden a leer más rápido —y con menor profundidad— cuando el texto está en formato digital.
Ha resultado sorprendente observar que, en los datos globales sobre salud mental, la región escandinava —donde durante años se decía que vivían las personas más felices del mundo— ha mostrado un deterioro importante en los últimos años.
Se trata de países conocidos por sus sólidas redes de seguridad social y por un modelo de crianza que permitía a los niños jugar libremente en las calles y desarrollar una gran independencia. Sin embargo, durante la última década muchos padres, educadores y responsables políticos introdujeron tempranamente a los niños en el mundo digital, proporcionándoles dispositivos electrónicos y acceso constante a internet.
Desde aproximadamente 2012, las pantallas, los teléfonos inteligentes y las redes sociales comenzaron a transformar profundamente la adolescencia en los países nórdicos. Diversos informes han señalado que, en ese mismo período, se ha observado un deterioro en algunos indicadores de bienestar y salud mental entre los adolescentes. Estamos hablando de Finlandia, Islandia, Dinamarca, Noruega y Suecia.
En el ámbito educativo, las pantallas fueron sustituyendo gradualmente a los libros impresos en muchas escuelas suecas. Esto incluyó la introducción de tabletas y herramientas digitales incluso en los primeros niveles escolares, una tendencia que se aceleró a partir de mediados de la década pasada.
La intención era modernizar el sistema educativo y preparar a los niños para un mundo cada vez más tecnológico. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a surgir señales preocupantes.
Los resultados de este modelo educativo han sido llamativos entre autoridades y educadores en los últimos años. Informes internacionales sobre rendimiento educativo han mostrado un aumento en el porcentaje de niños con dificultades de lectura y una disminución en los niveles de comprensión lectora.
Ante esta situación, Suecia ha comenzado a revisar su estrategia educativa. El gobierno anunció un programa para reforzar el uso de libros de texto impresos y reducir la dependencia excesiva de las pantallas en las aulas.
Como parte de este plan, el gobierno asignó 685 millones de coronas suecas en 2023 y prevé invertir 500 millones de coronas anuales adicionales durante 2024 y 2025 con el objetivo de aumentar la disponibilidad de libros de texto en las escuelas, de modo que cada estudiante pueda disponer de su propio material impreso.
Paralelamente, se está promoviendo un mayor énfasis en la escritura a mano, la lectura en papel y el tiempo dedicado a la lectura sostenida, mientras se reduce el uso de tabletas y dispositivos digitales en determinadas actividades educativas.
La ministra de Escuelas de Suecia, Lotta Edholm, ha sido una de las voces más críticas con la digitalización excesiva del sistema educativo. «La digitalización masiva de la escuela ha sido un error. Se ha permitido que las pantallas desplacen a los libros, el papel y los lápices. Ahora estamos corrigiendo esa tendencia», señaló.
Diversos estudios presentados ante la Agencia Sueca de Educación han subrayado las ventajas de la lectura en papel. Según estas investigaciones, cuando los estudiantes leen textos digitales tienden a recorrerlos más rápidamente y a dedicar menos tiempo a la lectura profunda, lo que puede afectar la comprensión. En contraste, la lectura en formato impreso suele favorecer una mejor comprensión y retención de la información.
Uno de los estudios más influyentes sobre el tema fue publicado en 2014 por los investigadores PamMueller y Daniel Oppenheimer, de las universidades de Princeton y UCLA. En su trabajo titulado The Pen Is Mightier Than the Keyboard (La pluma es más poderosa que el teclado), los autores demostraron que los estudiantes que toman apuntes a mano comprenden y recuerdan mejor la información que aquellos que utilizan computadoras portátiles.
Incluso algunos responsables de reformas educativas anteriores han reconocido la necesidad de revisar el enfoque adoptado. El exministro de Educación Gustav Fridolin, quien impulsó en 2015 una mayor integración de competencias digitales en el sistema educativo, ha señalado recientemente que el uso de pantallas en las escuelas puede haber ido demasiado lejos.
«Los niños pasan gran parte del día frente a pantallas. Se mueven menos, leen menos y utilizan menos el papel y el bolígrafo. Diversas investigaciones muestran que se obtiene una comprensión más profunda al leer un libro que al leer en una pantalla», afirmó.
La explicación es sencilla: cuando se escribe en laptop, los estudiantes tienden a transcribir palabra por palabra. En cambio, al escribir a mano deben procesar, sintetizar y reformular la información, lo que produce un aprendizaje más profundo.
Investigaciones más recientes en neurociencia refuerzan esta idea. Un estudio publicado en 2023 en la revista científica Frontiers in Psychologyencontró que la escritura manual activa redes cerebrales más amplias relacionadas con la memoria, el lenguaje y el procesamiento conceptual.
La lectura también muestra diferencias importantes. Varios estudios comparativos han encontrado que los estudiantes tienden a leer más rápido —y con menor profundidad— cuando el texto está en formato digital. En cambio, la lectura en papel suele favorecer una mayor comprensión y retención de la información.
La experiencia sueca y las investigaciones internacionales ofrecen una reflexión importante. Si incluso países con sistemas educativos altamente desarrollados están reconsiderando el papel de la tecnología en las aulas, quizás también nosotros debamos analizar con cuidado el equilibrio entre herramientas digitales y métodos tradicionales de aprendizaje.
La tecnología puede ser una gran aliada, pero la experiencia parece recordar una lección fundamental: el aprendizaje profundo aún encuentra en el libro, el papel y la escritura a mano. Sonherramientas difíciles de reemplazar.
Hasta la próxima.
Médica, Nutrióloga y Abogada
mirellawollants2014@gmail.com
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