El padre que dio como regalo de Navidad a su hijo menor de edad un rifle automático AR15, con el cual mató a cuatro de sus compañeros e hirió a otros, incluyendo a una maestra, ha sido encontrado culpable de cerca de treinta cargos de homicidio agravado, lo que seguramente hará que sea condenado a cadena perpetua sin posibilidad de ser liberado.
Colin Gray tendrá que responder también por los crímenes de su hijo, quien tenía 14 años en aquel momento y está acusado de usar el arma para matar a dos estudiantes y dos docentes en la escuela secundaria Apalachee de la ciudad de Winder, Georgia, en 2024.
Los fiscales acusaron al padre de hacer caso omiso de los problemas emocionales de su hijo, incluida su obsesión por los tiroteos escolares. El muchacho ha sido procesado como adulto y está a la espera de juicio.
Este caso es similar al de una mujer, Jennifer Crumbley, que dio a su hijo un revólver con el cual mató a un par de compañeros suyos en Michigan. Ella fue sentenciada por homicidio involuntario al considerar que junto a su marido le regalaron el arma al adolescente de 15 años que sufría de problemas de personalidad y conducta.
El padre de autor del tiroteo en Highland Park, a las afueras de Chicago y que acabó con la vida de siete personas el 4 de julio de 2022, se declaró culpable en 2023 de varios delitos por conducta imprudente al firmar la tarjeta de propiedad de armas de su hijo. El desquiciado joven está acusado de disparar desde una azotea, un suceso que acabó con la vida de siete personas y que dejó además medio centenar de heridos.
Los padres son responsables, hasta una determinada etapa de sus vidas, de lo que hagan sus hijos, por lo que deben esmerarse en educarlos bien, ser claros en lo que debe y no debe hacerse y reportar a quienes corresponda cuando el o la joven «se salen del carril» y se convierten en amenaza o peligro para ellos mismos y para otros.
Como hemos señalado en otras ocasiones, cada generación tiene su cuota de santos, ilusos, ladrones, perversos y, lo que son la mayoría, los no pensantes que con sus votos eligen a mesiánicos, saqueadores, déspotas y tontos que caen en las redes de quienes ofrecen el oro del arcoíris y que tan pronto llegan al poder se convierten en los verdugos de sus semejantes.
Lo que la mayoría de padres anhelan es que sus hijos lleguen más lejos que ellos, idealmente que se gradúen de universidades u opten por un buen futuro como artesanos.
Muchas ocupaciones pueden desaparecer a causa de la «inteligencia artificial»
Para algunos, los «millonarios» del futuro —en estos momentos en que la inteligencia artificial amenaza con volver obsoletas muchas ocupaciones— serán los plomeros, los ebanistas, los electricistas, camioneros, taxistas, jardineros… aquellos que hacen cosas con sus manos, pues no hay «inteligencia artificial» que haga lo que ellos hacen, aunque en el caso de los conductores de vehículos cada vez hay más unidades que se manejan solas.
¿Quién llegará a pintar una casa?
Fabricar robots que ayuden en un hospital a tomar la temperatura de pacientes, darles puntualmente sus medicinas, limpiar la casa… ya hay «mascotas» que hacen compañía a personas solas o mayores: ladran, conversan con ellos. Asimismo, hay aparatos que limpian los pisos aspirando el polvo: las Roomba, que se programan para que puntualmente, en un momento del día, salgan a desempeñar su tarea y luego ellas solitas se enchufen para cargar baterías, habiendo modelos que incluso absorben agua derramada.
Los chinos continentales, los que están bajo la dictadura de Xi Jinping, han desarrollado «soldados robots», pero las guerras no se programan: cambian minuto a minuto. No hay robots, pero hay drones, uno de los cuales acaba de hundir un acorazado del desquiciado mental y asesino serial Putin, como al inicio de la no provocada invasión hundieron al buque que era el orgullo de la flota rusa.
En el primer y segundo mundo la inteligencia artificial puede volver obsoletas ciertas ocupaciones, lo que no necesariamente sucederá en los países en desarrollo, los que en portugués son «subdesenvolvidos».