El régimen iraní es una fiera herida que ha respondido con más virulencia, tratando de regionalizar el conflicto y que se convierta en un pandemonio
El régimen iraní es una fiera herida que ha respondido con más virulencia, tratando de regionalizar el conflicto y que se convierta en un pandemonio
El presidente Trump teme que si el régimen iraní no es eliminado completamente, se corre el riesgo de que resurja como un régimen igual o peor.
El horror que está generando la guerra en Medio Oriente, la extensión de las hostilidades a toda la región, el cierre del estrecho de Ormuz por donde transita el 20% del petróleo mundial, las depredaciones en Líbano de los terroristas de Hezbolá y otros grupos, tienen un solo origen: el régimen de los ayatolas fanáticos.
Durante su exilio en Francia, el ayatolá Ruholla Jomeini podía decir todas las estupideces que se le vinieran a su podrido cerebro, pero al ser instalado en el poder en 1979 inició un régimen de terror, ahorcando a quienes se opusieran y forzando a las mujeres a cubrirse el pelo, por lo que muchas mujeres fueron apaleadas y llevó a la muerte a una joven de veinte años por las torturas sufridas a manos de la «policía moralista».
Hasta su caída, el Sha Reza Pahlevi, amigo de Occidente, vigilaba y perseguía a las bandas extremistas que preparaban agresiones a países vecinos e incluso a Europa, las mismas que propiciaron el horror que sufren los palestinos después de los ataques de Hamás a Israel y que, entre otras cosas, ha llevado a más de setenta mil hombres, mujeres y niños a perder la vida, además de la destrucción de ciudades enteras.
Pero luego el régimen iraní se convirtió en un cáncer que ha sembrado el fanatismo, la intolerancia, el miedo y la represión en su país al punto que en la última serie de protestas hubo siete mil muertos a manos de la «guardia revolucionaria»; ha sido acusado reiteradamente de promover grupos terroristas que han causado atentados tanto en Medio Oriente, Europa y hasta en América (Buenos Aires, Argentina, 1994) y se denunció que estaba preparando armas nucleares; un cáncer que el mismo presidente Donald Trump ha comprendido que si no es extirpado completamente, se corre el riesgo de que resurja como un régimen peor.
El régimen iraní es una fiera herida que no quiere dejar el poder
Al anunciar la operación contra Irán el sábado, Trump llamó al pueblo iraní a «aprovechar la oportunidad» y a tomar el control del país, aunque después el jefe del Pentágono dijo que el propósito de la guerra no era «un cambio de régimen», pero matizó que «el régimen ha cambiado» como resultado de la ofensiva. Nada de eso: tienen una fiera herida que ha respondido con más virulencia, tratando de regionalizar el conflicto y que se convierta en un pandemonio.
Trump todavía piensa que podría haber moderados y pensantes entre el régimen iraní, pero la locura parecer haberse enraizado tanto en estos 47 años que nadie parecer confiable.
La periodista de CNN, Christiane Amanpour, cuenta que al entrevistar a un ayatolá, este le exigió que «se cubriera el cabello», demostrando el nivel de enloquecimiento y misoginia que padecen. La teocracia iraní –léase que los ayatolas creen que Dios los guía y los manda a generar violencia e imponer la ley islámica– ha provocado aludes de sangre, pues inmediatamente después de que asumieron el poder se desató una guerra entre Irán e Iraq que causó miles de muertos y gran destrucción, lo que se suma al espantoso conflicto entre Irán, Israel y los países vecinos.
Como ya hemos dicho, el régimen demencial iraní no es Venezuela, cuyos dirigentes han sido pragmáticos para aliarse con el enemigo y «llevar la fiesta en paz». Los ayatolas apelarán a la violencia, a sus armas y drones y hasta a la religión para mover a masas alegando que se trata de una «guerra santa» contra los infieles y «perseguidores de la fe», cuando realmente se trata de aniquilar a un grupo de perturbados que han llevado a un país al Medievo mental y cuyos vecinos están hartos de tanto fanatismo e intolerancia en nombre de un dios que no es el Dios de amor y paz que adoran las tres grandes religiones del mundo.
La realidad en tus manos
Fundado en 1936 por Napoleón Viera Altamirano y Mercedes Madriz de Altamirano.
Facebook-f Instagram X-twitter11 Calle Oriente y Avenida Cuscatancingo No 271 San Salvador, El Salvador Tel.: (503) 2231-7777 Fax: (503) 2231-7869 (1 Cuadra al Norte de Alcaldía de San Salvador)
2025 – Todos los derechos reservados