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La nota del día/Rudy Giuliani, el exalcalde de Nueva York, está muy grave

Como alcalde de Nueva York en los años 90, Giuliani implementó la teoría de las «ventanas rotas» , adoptando una política de tolerancia cero contra delitos menores, grafitis y desorden público. Basada en la idea de que el desorden visible fomenta crímenes mayores, esta estrategia buscaba mejorar la calidad de vida y reducir masivamente la delincuencia.

El exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, que para el presidente Trump fue “el mejor alcalde que la ciudad de Nueva York ha tenido”, está muy grave en el hospital, sufriendo de neumonía, una enfermedad que particularmente ataca a pacientes mayores de edad, pese a que hay vacunas contra ese mal que toda persona sensata, después de los años jóvenes, debería aplicarse.

Giuliani vino a El Salvador casi al inicio de su desempeño para exponer los motivos de aplicar una política de “cero tolerancia” frente al delito: hasta las felonías menores eran sancionadas, aunque no todos fueron encarcelados por esa causa.

Como alcalde de Nueva York en los años 90, Giuliani implementó la teoría de las «ventanas rotas» , adoptando una política de tolerancia cero contra delitos menores, grafitis y desorden público. Basada en la idea de que el desorden visible fomenta crímenes mayores, esta estrategia buscaba mejorar la calidad de vida y reducir masivamente la delincuencia.

Giuliani se presentó como el abogado “de cabecera, si tal cosa puede decirse”, de Trump, pensando cobrar veinticinco mil dólares diarios, lo que obviamente no se llevó a cabo.

¿Quién puede considerarse haber sido el mejor alcalde de la gran metrópoli, la ciudad más grande de Estados Unidos y una de las más grandes del mundo?

En su momento, el ya desaparecido alcalde Fiorello La Guardia, en cuyo honor se nombró el segundo aeropuerto de la ciudad, tuvo una trayectoria que proyectaba afecto, gracia y familiaridad con la gente.

Cuando una huelga de repartidores de periódicos hizo que muchas personas quedaran sin noticias, Fiorello las leía por radio; exponía lo que los personajes de las tiras cómicas hacían, todo con mucha gracia.

Eso sentó modelo para todos los alcaldes del mundo, al igual que para otros funcionarios: deben dejarse ver por la gente, aparecer donde no se les espera, ir a salones de clase de niños y adolescentes, así como felicitar a los novios en un matrimonio.

Ignoramos cómo se manejaban los alcaldes cuando la ciudad inició su andadura, cuando de un modesto pueblo fue tomando forma hasta convertirse en lo que es hoy en día.

Reyes y presidentes demócratas
se esfuerzan por estar con la gente

Actualmente, la inmensa mayoría de alcaldes de todo el mundo se proyectan bien y hacen lo posible por estar cerca de la gente, como también actúan miembros de la realeza. Un ejemplo en tal sentido fue Diana Spencer, quien al pasar frente a grupos que se congregaban para verla, daba la mano, besaba niños y visitaba hospitales para conversar con enfermos de sida, como en su momento hizo Napoleón Bonaparte con soldados afectados por una peste.

El rey de España, don Felipe VI, en unión de la reina doña Letizia, está siempre visible; visitan damnificados, como fue el caso de las víctimas de un espantoso choque de trenes y de las temibles DANAS, y mantienen sus actuaciones dentro de lo que fija la Constitución española.

Cuando los reyes van a esquiar y practican deportes invernales, lo hacen en las pistas donde concurren otros españoles, sentando ejemplo para los nobles del país, como por su parte hacen el rey de Holanda y la reina Máxima.

Muy distinto es el proceder de los dictadores de todo tamaño y pelaje: además de encerrarse bajo “siete llaves”, evitan el contacto con la gente. La dictadura cubana, que en estos momentos está en sus estertores finales, vive en sus propios recintos, donde ningún cubano “de la calle” tiene acceso; todo mientras los hijos de Fidel Castro gastan dinerales en los mejores lugares de Europa y del mundo.

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