La honradez es siempre digna de elogio, aun cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho
Marco Tulio Cicerón
La honradez es siempre digna de elogio, aun cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho
Marco Tulio Cicerón
Un primer paso fundamental en la comprensión del mundo de la delincuencia es dejar de creer que se trata de un mundo paralelo, que no tiene nada que ver con la cotidianidad de la gran mayoría de personas del planeta, y que no afecta a sus países.
La organización Gobal Financial Integrity en su informe de marzo de 2017 titulado Transnational Crime and the Developing World (Crimen transnacional y el mundo en desarrollo), estima entre 1,6 billones (trillion) y 2,2 billones de dólares las ganancias provenientes de actividades ilícitas. Comparar estas cifras con las economías de algunos países en 2024, de acuerdo con cifras del Banco Mundial, ayuda a apreciar mejor su magnitud: Canadá: $ 2,234 billones; Brasil: $ 2.185 billones; México: $ 1.856 billones; Indonesia: $ 1,396 billones; Turquía: $ 1,359 billones; Suiza: 936 mil millones.
El informe de la organización Gobal Financial Integrity mencionado en el párrafo anterior, proporciona cifras sobre el mundo de los ilícitos: (1) Falsificación: entre $ 932 mil millones y $ 1,13 billones; (2) tráfico de drogas: entre $ 426 y $ 652 mil millones; (3) comercio ilícito de madera: entre $ 52 y $ 157 mil millones; (4) tráfico de personas: $ 150,2 mil millones; (5) minería ilegal: entre $ 12 y $ 48 mil millones; (6) pesca ilegal: entre $ 15,5 y $ 36,4 mil millones; (7) comercio ilícito de vida silvestre: entre $ 5 y $ 23 mil millones; (8) robo de petróleo: entre $ 5,2 y $ 11,2 mil millones; (9) armas pequeñas y armas livianas: entre $ 1,7 y $ 3,5 mil millones; (10) tráfico de órganos: entre $ 840 millones y $ 1,7 mil millones; y (11) bienes culturales: entre $ 1,2 y 1,6 mil millones.
Pero eso no es todo, porque, por ejemplo, el comercio ilícito de oro es de más de $ 30 mil millones; el de diamantes de entre $ 5 y $ 10 mil millones, y el fraude de identidad, de $ 211 mil millones, pero llega a $ 537 mil millones cuando se considera su impacto en la productividad.
En 2019, la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito presentó el informe titulado Mapeo del impacto del comercio ilícito en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y concluyó, inter alia, que los “impactos socioeconómicos del comercio ilícito presentan un óbice significativo para los 17 ODS” [Objetivos de Desarrollo Sostenible].
El informe es claro en que el mundo del comercio ilícito frena “el progreso, aumentando los costos y alejando aún más el logro de los objetivos”. Además, tiene “impactos ‘macro’ notables en los que…afecta profundamente a muchos de los ODS, socavando el logro de los objetivos económicos de reducción de la pobreza, empleo digno y crecimiento económico, y privando a los gobiernos de ingresos impositivos que se pueden invertir en servicios públicos”.
Además, enfatiza el informe, hay casos en que “genera ingresos para la delincuencia organizada y los grupos terroristas”. De esta manera, “el comercio ilícito socava los objetivos de paz y estabilidad”, depreda los recursos naturales, abusa de las cadenas de suministro y, en última instancia, expone a los consumidores a productos falsificados y potencialmente dañinos.
Una de las conclusiones primordiales del informe es que, si bien el comercio ilícito amenaza los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, los más amenazados son el objetivo relativo a la paz, la justicia y las instituciones sólidas, y el objetivo referente al trabajo digno y el crecimiento económico. De esta manera, continúa diciendo el informe, el “comercio ilícito, en todas sus formas, se yuxtapone directamente” al objetivo de paz, justicia e instituciones sólidas “al alimentar la violencia y fomentar la corrupción, socavando la confianza en las instituciones y el estado de derecho y generando enormes flujos financieros ilícitos”.
Asimismo, afirma el informe, “los vínculos entre el comercio ilícito y el crimen organizado están bien establecidos, desde las redes de trata de personas y el contrabando de tabaco, hasta el robo de combustible por parte de los cárteles de la droga y la participación de la mafia y los grupos delictivos organizados en el comercio de productos falsificados. Quizás lo más aterrador son los vínculos con el financiamiento del terrorismo que aumentan las amenazas a la seguridad nacional y mundial”.
El mundo del crimen genera cantidades alucinantes de dinero y hay que preguntarse: ¿Qué sucede con ese dinero? De acuerdo con Raymond W. Baker en su prólogo al estudio Jeremy Hakem Transnational Crime in the Developing World, (Crimen transnacional en el mundo en desarrollo), el movimiento transfronterizo del dinero de origen delictivo se ve facilitado por el sistema financiero paralelo global que cuenta con paraísos fiscales, jurisdicciones secretas, corporaciones fantasmas, cuentas fiduciarias anónimas, fundaciones falsas, manipulación de precios en el comercio y técnicas de lavado de dinero.
Esta es precisamente, continúa diciendo Raymond W. Baker, la misma estructura que permite el movimiento de los otros dos componentes de las ganancias ilícitas, a saber, el dinero procedente de la corrupción y el obtenido mediante la evasión fiscal. No obstante, insiste en que no se puede frenar parte de estos flujos si, al mismo tiempo, se facilita la otra parte, y en que los países “en desarrollo” soportan la mayor parte de la carga de esta estructura global que facilita el flujo y genera empobrecimiento, violencia y una menor esperanza de vida para millones de personas en todo el mundo.
En todo caso, la estrecha relación entre el mundo del crimen y el mundo honorable quedó en evidencia durante la crisis financiera de 2008. En un artículo que publicó el periódico The Guardian el 13 de diciembre de 2009, el director de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC), declaró que miles de millones de dólares provenientes del narcotráfico mantuvieron a flote el sistema financiero en el punto álgido de la crisis mundial. Antonio María Costa, director de la UNDOC, afirmó que había visto evidencia de que las ganancias del crimen organizado fueron el único capital líquido de inversión disponible para algunos bancos al borde del colapso ese año. Añadió que, como resultado, la mayor parte de los 352,000 millones de dólares provenientes de las ganancias del narcotráfico fueron absorbidos por el sistema económico y, en muchos casos, fue el único capital líquido de inversión, pues en el segundo semestre de 2008, la liquidez fue el principal problema del sistema bancario y, por lo tanto, el capital líquido se convirtió en factor importante, recalcó el Sr. Antonio María Acosta.
Algunas de las pruebas presentadas a su oficina, afirmó también el ex director de la UNDOC, indicaban que el dinero de las bandas criminales se utilizó para salvar algunos bancos del colapso cuando se paralizaron los préstamos, y los préstamos interbancarios se financiaron con dineros provenientes del narcotráfico y otras actividades ilegales. Había indicios de que algunos bancos fueron rescatados de esa forma y, así, el dinero pasó a formar parte del sistema oficial y había sido efectivamente blanqueado.
La UNDOC calcula que cada año se blanquean entre 715 mil millones y 1,870 billones de euros. Se trata de cantidades enormes que, sumadas al impacto generalizado de la cultura del crimen, tienen un impacto negativo en el Estado de derecho y el desarrollo económico de muchos países y, así, no debe sorprender que muchas personas busquen mejores horizontes en otros lugares.
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