Por: Diana Anzora
Más de dos décadas después del huracán Mitch, los agricultores de San Vicente Este vuelven a hablar de pérdidas que les recuerdan aquella emergencia. Pero esta vez no fue un huracán el que golpeó sus cultivos: fue la falta de lluvia.
Desde el cielo, las parcelas parecen una cosecha normal. Al acercarse, la realidad cambia: plantas que no alcanzan los 30 centímetros y mazorcas que nunca llegaron a desarrollarse. La sequía y las altas temperaturas están dejando pérdidas de hasta el 90 % en los cultivos de maíz y ponen en riesgo no solo la cosecha, sino también la próxima siembra y el alimento de las familias agricultoras.
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