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Jurista destaca la importancia de la educación cívica ciudadana y en valores humanos

En su conferencia, el también expresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se refirió a la importancia de la educación cívica democrática y la educación en valores morales, como complemento indispensable para lograr una formación integral en los jóvenes.

Un llamado a los jóvenes para valorar la importancia de vivir en una sociedad democrática en la que se respetan por convicción los derechos, las libertades y la forma de pensar de los demás, formuló el expresidente de la Sala de lo Constitucional y especialista en Derechos Humanos, doctor Florentín Meléndez.

El jurista, que ha sido especialista en Derechos Humanos de las Naciones Unidas, se dirigió así a un centenar de estudiantes de bachillerato de centros educativos públicos de diversos municipios del país, invitado por el “Programa Oportunidades” de la Fundación Gloria de Kriete a la clausura del Curso de Ciudadanía.

En su conferencia, el también expresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se refirió a la importancia de la educación cívica democrática y la educación en valores morales, como complemento indispensable para lograr una formación integral en los jóvenes.

El jurista recordó que la Constitución establece que la educación en El Salvador tiene como fines “lograr el desarrollo integral de la personalidad en su dimensión espiritual, moral y social, contribuir a la construcción de una sociedad democrática más próspera, justa y humana, inculcar el respeto de los derechos humanos y la observancia de los correspondientes deberes y combatir todo espíritu de intolerancia y de odio (Art. 55).

En consecuencia, agregó, la Constitución obliga a enseñar el civismo, la moral, los derechos humanos y la Constitución de la República en todos los centros educativos del país, ya sean civiles o militares (Art. 60)

En seguida, recalcó que la educación en valores morales debe promover la enseñanza y la práctica de las virtudes, del comportamiento ético y de las conductas positivas en la vida cotidiana, en el hogar, la escuela y la comunidad, que nos conduzcan a ser personas justas, honestas, auténticas, correctas, disciplinadas, responsables, tolerantes y solidarias con los demás, apegadas a la buena fe y a la verdad.

«Estas son parte de las cualidades personales que se deben fomentar en los centros educativos, con énfasis en los jóvenes de bachillerato, que están próximos a escalar a otros niveles educativos o a quedarse fuera del sistema, y a ejercer los derechos políticos y cumplir con los deberes que conlleva la ciudadanía», destacó Meléndez.

Por ello, siguió exponiendo, también es fundamental la educación cívico-ciudadana que les enseñe a los jóvenes a ejercer de manera responsable y participativa sus derechos políticos, como el derecho y el deber de ejercer el voto libre y participar en las cuestiones de interés nacional con una visión constructiva, con conocimiento de las reglas de la convivencia democrática, del libre debate, del pluralismo y la tolerancia ideológica.

El profesional del Derecho le habló a los jóvenes de la importancia de vivir en una sociedad democrática en la que se respetan por convicción los derechos, las libertades y la forma de pensar de los demás; pero también, donde existe una cultura de respeto a la Constitución y al Estado de Derecho, en el que se garantiza la separación de los poderes del Estado, la independencia de los jueces, la igualdad ante la ley, la seguridad jurídica, el debido proceso legal, el logro de la justicia social, y el control y los límites del poder político, entre otras exigencias.

Al final de la actividad, la Fundación entregó a los estudiantes ejemplares del libro de autoría de Meléndez “El Estado de Derecho. El poder sometido a la Constitución y la ley”.

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