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Políticas migratorias alteran vida de miles de estudiantes extranjeros en EE. UU.

Más de 8,000 visas de estudiantes fueron revocadas, mientras universidades advierten sobre el impacto de las deportaciones, la autocensura y la pérdida de talento internacional

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El Ministerio de Relaciones Exteriores tiene un amplio catálogo de becas a las que los salvadoreños pueden optar para seguir sus estudios. Foto EDH/Generada con IA.

Las políticas migratorias impulsadas durante la administración de Donald Trump están transformando la experiencia universitaria de miles de estudiantes extranjeros en Estados Unidos.

La revocación de más de 8,000 visas de estudiantes ha generado temor entre alumnos y profesores, además de preocupación por el futuro de las universidades y la investigación científica.


La cifra fue reportada durante 2025 por medios estadounidenses a partir de información del Departamento de Estado. En diciembre de ese año, un funcionario de la dependencia confirmó que más de 8,000 visas de estudiantes habían sido revocadas, dentro de un total de más de 85,000 visas canceladas. Entre las razones señaladas por las autoridades estuvieron delitos como conducir bajo los efectos del alcohol, agresiones y robos.

El tema también ha llegado a los tribunales. La Presidents’ Alliance on Higher Education and Immigration, junto con 91 universidades, presentó un recurso amicus curiae ante el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito de Estados Unidos para advertir sobre las consecuencias de las medidas migratorias aplicadas contra estudiantes y académicos extranjeros.

De acuerdo con el documento citado por Univision, las instituciones educativas sostienen que las políticas están provocando un ambiente de incertidumbre que afecta tanto a los estudiantes internacionales como al funcionamiento de los campus.

Estudiantes cambian su rutina por miedo

Los testimonios incluidos en el recurso muestran cómo el temor a ser detenido o perder el estatus migratorio ha comenzado a modificar la vida cotidiana de estudiantes extranjeros.

Uno de los casos citados es el de Mahmoud Khalil, ciudadano sirio y argelino y graduado de la Escuela de Asuntos Internacionales y Públicos de Columbia. Khalil permaneció 104 días bajo custodia de las autoridades migratorias. Durante ese período no pudo asistir a su graduación y nació su primer hijo.

Otro caso es el de Rümeysa Öztürk, estudiante turca de la Universidad Tufts, quien completó su doctorado y posteriormente abandonó Estados Unidos. Según el documento, tomó esa decisión después de experimentar lo que describió como un ambiente de «violencia y hostilidad» relacionado con su postura sobre los derechos de los palestinos.

El escrito también recoge el caso de Anjan Roy, estudiante de posgrado en ciencias de la computación de la Universidad Estatal de Missouri. Según el testimonio, dejó de frecuentar espacios públicos, comenzó a faltar a clases y mantenía su teléfono apagado por temor a ser localizado.

En Harvard, el estudiante de periodismo Frank Zhou describió un ambiente dominado por la ansiedad. Según su testimonio, algunos estudiantes evitan hablar públicamente y utilizan chats grupales para advertirse sobre posibles operativos de inmigración y compartir rutas para evitar encontrarse con agentes de ICE.

Profesores también reportan autocensura

El impacto no se limita a los alumnos. Profesores universitarios también describieron cambios en las aulas ante el temor de que determinadas opiniones puedan tener consecuencias migratorias para los estudiantes.

Norberto Grzywacz, de la Universidad Loyola de Chicago, señaló que estudiantes extranjeros tienen miedo de expresar abiertamente sus opiniones.

Christopher Kutz, profesor de Derecho de la Universidad de California en Berkeley, explicó que ha tenido que modificar algunas actividades académicas para evitar que los estudiantes realicen declaraciones que eventualmente puedan generarles problemas.

La profesora de Historia Kylie Smith, residente permanente en Estados Unidos, también reconoció que ha llegado a autocensurarse ante el temor de que sus comentarios puedan ser utilizados en contra de algún estudiante.

Las universidades advierten que este ambiente puede afectar uno de los principios fundamentales de la educación superior: el intercambio abierto de ideas.

El impacto también alcanza a los estudiantes estadounidenses

La preocupación de las universidades no se limita a los estudiantes extranjeros.

Los centros de educación superior sostienen que los alumnos internacionales desempeñan un papel importante en sus finanzas, debido a que muchos pagan matrículas completas y contribuyen a sostener programas académicos que también benefician a estudiantes estadounidenses.

La reducción de la matrícula internacional ya está generando problemas financieros en algunas instituciones. Un análisis publicado en 2026 por The Christian Science Monitor señaló que varias universidades estadounidenses han experimentado una disminución de estudiantes extranjeros y que algunas instituciones están tratando de adaptarse a este nuevo escenario.

Las consecuencias podrían ser especialmente importantes para las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, conocidas como STEM, donde los estudiantes y académicos internacionales tienen una participación significativa.

Universidades temen perder talento científico

El recurso presentado ante la Corte también advierte sobre un posible efecto de largo plazo: que estudiantes e investigadores talentosos decidan trasladarse a otros países.

Las universidades consideran que Estados Unidos podría perder una fuente importante de talento científico si los estudiantes extranjeros dejan de considerar al país como un destino seguro para estudiar, investigar y posteriormente trabajar.

La preocupación ya se refleja en los procesos de admisión. Algunas instituciones han reportado descensos en la matrícula internacional y advierten que la incertidumbre migratoria puede dificultar la captación de nuevos estudiantes.

Un análisis de 2026 señaló que la Universidad de New Haven, por ejemplo, esperaba una matrícula total inferior a la registrada en 2024, en parte por la reducción de sus programas de posgrado y la caída de estudiantes internacionales.

Una disputa que trasciende la inmigración

Para las universidades que participan en el recurso judicial, el debate no se limita a determinar quién puede permanecer legalmente en Estados Unidos.

El temor es que las políticas migratorias terminen afectando la libertad académica, la investigación, las finanzas de las universidades y la capacidad del país para atraer científicos, ingenieros y especialistas de todo el mundo.

La Presidents’ Alliance sostiene que las medidas deben ser revisadas por los tribunales y busca que se mantengan las protecciones mientras continúa el litigio.

La controversia se desarrolla en un contexto de endurecimiento general de las políticas migratorias. Durante 2025, el Departamento de Estado revocó decenas de miles de visas y amplió el escrutinio sobre solicitantes y titulares de visas. Para diciembre, las autoridades habían reportado más de 85,000 revocaciones, incluidas más de 8,000 correspondientes a estudiantes.

La situación ha colocado a las universidades estadounidenses ante un desafío que va más allá de sus campus: mantener su capacidad de atraer talento internacional mientras enfrentan un escenario migratorio cada vez más restrictivo.

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