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¿La Guaira era una zona en Venezuela donde no debían construir por riesgo de terremotos?

Aunque no existe evidencia de un informe científico que prohibiera construir en La Guaira, investigaciones desarrolladas documentaron la alta vulnerabilidad geológica y a terremotos de la zona, donde en las últimas décadas crecieron importantes urbanizaciones

Rescatistas trasladan un cuerpo este sábado, en La Guaira (Venezuela), zona más afectada por los terremotos. EFE/ Henry Chirinos
Rescatistas trasladan un cuerpo este sábado, en La Guaira (Venezuela), epicentro de la tragedia de los terremotos de 2026. EFE/ Henry Chirinos

El 29 de julio de 1967 un terremoto de magnitud 6.6 sacudió Caracas y el litoral venezolano, que dio paso a las primeras investigaciones geológicas científicas que sentaron las bases de estudios posteriores sobre La Guaira, epicentro de la tragedia de los terremotos recientes.

Las recientes discusiones sobre la vulnerabilidad de La Guaira, en Venezuela, tras los terremotos registrados en 2026, han reavivado una afirmación que circula desde hace años: que desde 1967 existía un informe científico que advertía que no debía construirse en esa zona por las características del suelo, versión que ha circulado en redes sociales.


Sin embargo, una revisión de la literatura científica y de antecedentes históricos muestra un panorama más matizado.

Hasta el momento no existe evidencia pública de un documento elaborado a partir del terremoto de 1967 que estableciera de forma expresa la prohibición de construir en La Guaira.

Lo que sí está ampliamente documentado es que el terremoto del 29 de julio de 1967 impulsó una serie de investigaciones que identificaron la elevada amenaza sísmica y las condiciones geológicas particulares del litoral central venezolano.

Tras aquel terremoto, el Gobierno venezolano creó una Comisión Presidencial de Sismos con el objetivo de estudiar los daños ocasionados por el movimiento telúrico y fortalecer el conocimiento sobre la amenaza sísmica del país.

En los años siguientes también participaron especialistas del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), quienes realizaron investigaciones de campo en las zonas afectadas.

Ese proceso contribuyó al desarrollo de la ingeniería sísmica en Venezuela y sentó las bases para el fortalecimiento de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS), responsable del monitoreo sísmico nacional.

Estudios posteriores confirmaron la vulnerabilidad a terremotos

Uno de los trabajos científicos más citados sobre la región fue publicado en 2006 por investigadores de FUNVISIS y de la Universidad Central de Venezuela bajo el título «Caracterización de suelos con métodos geofísicos en La Guaira, Macuto, Caraballeda y Tanaguarena», disponible dando click acá.

La investigación explica que gran parte del litoral está asentado sobre abanicos aluviales, es decir, depósitos de arena, grava y sedimentos transportados históricamente desde la Cordillera de la Costa por ríos y quebradas.

Ayuda grupo USAR en Venezuela
El Grupo USAR de salvadoreños han logrado rescatar con vida a siete venezolanos soterrados por los terremotos en La Guaira. Foto EDH/Secretaría de Prensa de la Presidencia.

Según el estudio, en algunos sectores esos depósitos alcanzan espesores cercanos a los 450 metros, una condición que puede amplificar las ondas sísmicas durante un terremoto y aumentar el movimiento del terreno.

Esa característica adquiere especial relevancia tras los dos terremotos ocurridos en junio de 2026, de magnitudes 7.2 y 7.5, separados por apenas 39 segundos, que devastaron buena parte de La Guaira y provocaron el colapso de numerosos edificios, especialmente en sectores costeros densamente urbanizados.

Los investigadores señalan que el estudio fue impulsado por las lecciones dejadas tanto por el terremoto de 1967 como por la tragedia de Vargas de 1999 (caracterizado por lluvias torrenciales, deslizamientos de tierra e inundaciones que causaron decenas de miles de víctimas y destrucción masiva en el estado Vargas y otras regiones costeras entre el 14 y 16 de diciembre), considerada uno de los peores desastres naturales de la historia reciente de Venezuela.

En sus conclusiones, el documento sostiene que «el estado Vargas es considerado una región con elevada amenaza sísmica», condición que, afirman, quedó evidenciada por los daños ocasionados durante el terremoto de 1967. Cabe recordar que el estado de Vargas cambio de nombre en 2019 al de La Guaria.

Construcción con criterios especiales

Aunque los estudios no plantean una prohibición absoluta para urbanizar la zona, sí recomiendan medidas específicas antes de desarrollar proyectos habitacionales o de infraestructura.

Entre ellas destacan la realización de estudios geotécnicos detallados, la elaboración de mapas de microzonificación sísmica, la diferenciación entre construcciones sobre roca y aquellas levantadas sobre sedimentos profundos, así como la aplicación de diseños estructurales adaptados a las características del terreno.

Especialistas venezolanos han recordado en distintas oportunidades que el conocimiento sobre la vulnerabilidad geológica del litoral central fue incorporándose paulatinamente a las normas de construcción antisísmica desarrolladas desde finales de la década de 1960.

En otras palabras, el riesgo no depende únicamente de la magnitud del terremoto, sino también del tipo de suelo sobre el que se encuentran las edificaciones.

Aunque todavía continúan las investigaciones oficiales sobre los colapsos registrados durante los terremotos de 2026, especialistas consultados por diversos medios han señalado que la distribución de los daños coincide con áreas de depósitos sedimentarios profundos previamente identificadas por investigaciones científicas.

Las imágenes satelitales difundidas tras la emergencia muestran que la destrucción fue particularmente severa en Maiquetía, Macuto, Caraballeda y otros sectores de la franja costera de La Guaira, precisamente algunas de las localidades estudiadas por FUNVISIS dos décadas antes.

Rescatistas trasladan un cuerpo este sábado, en La Guaira (Venezuela), zona más afectada por los terremotos. EFE/ Henry Chirinos
Rescatistas trasladan un cuerpo este sábado, en La Guaira (Venezuela), epicentro de la tragedia de los terremotos de 2026. EFE/ Henry Chirinos

Documentos históricos

Los informes elaborados inmediatamente después del terremoto de 1967 por la Comisión Presidencial de Sismos, el Instituto de Materiales y Modelos Estructurales (IMME) de la Universidad Central de Venezuela y especialistas estadounidenses constituyen las fuentes históricas más cercanas a esa época.

Sin embargo, buena parte de esos documentos no se encuentra digitalizada, por lo que resulta difícil verificar el contenido completo de los estudios originales.

Lo que sí permanece disponible es la evidencia científica acumulada durante décadas, la cual coincide en señalar que La Guaira presenta condiciones geológicas complejas que requieren evaluaciones técnicas rigurosas y diseños estructurales especializados para reducir el riesgo frente a terremotos y otros fenómenos naturales.

Con ese estudio queda claro que veinte años antes de la tragedia de 2026, investigadores venezolanos ya habían cartografiado el subsuelo de La Guaira y advertían que amplios sectores de la costa estaban asentados sobre espesos depósitos de sedimentos capaces de intensificar el movimiento sísmico.

El estudio no planteaba dejar de construir en la zona, pero sí insistía en que el desarrollo urbano debía ir acompañado de estudios geotécnicos, microzonificación sísmica y diseños estructurales adaptados a las condiciones del terreno, recomendaciones que hoy vuelven al centro del debate tras el doble terremoto que devastó el litoral venezolano.

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