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Necesidad de ingresos y autoempleo aumentó considerablemente la creación de emprendimientos

En la actualidad, un 42% de la población adulta del país participa en actividades de emprendimiento, ya sea con negocios recién creados o emprendimientos ya establecidos, de acuerdo con un informe reciente. Estos negocios representan el principal ingreso económico para la mayoría de los emprendedores

El emprendimiento continúa siendo una de las principales alternativas de generación de ingresos para la población salvadoreña, en un contexto que se caracteriza por las limitaciones para acceder a empleo formal y los consecuentes niveles altos de informalidad, según detalla el Informe Nacional El Salvador 2025-2026 del Global Entrepreneurship Monitor (GEM).

De acuerdo con el estudio, el 42% de la población adulta (con edades de entre los 18 y los 64 años) del país participa en actividades de emprendimiento en distintas fases, ya sea con negocios que se encuentran en etapa temprana o con emprendimientos ya establecidos y consolidados, una cifra que representa uno de los niveles más altos registrados por el informe desde 2012.

En 2012, por ejemplo, hasta un 24.7% de la población adulta estaba involucrada en actividades emprendedoras, mientras que en 2014 y 2016 la proporción fluctuó entre el 32.2% y el 25.4%. Ya para 2019, el porcentaje alcanzó el 27.9% y, posteriormente, se disparó hasta el porcentaje reportado en 2025.

Dentro de ese porcentaje registrado el año pasado, un 23.9% son adultos que están involucrados en los emprendimiento en etapa temprana, es decir, son personas que están iniciando un negocio o que manejan uno con menos de 42 meses de operación, mientras que un 18.2 % posee negocios ya posicionados.

Esto refleja el peso y la importancia que tienen estos tipos de negocios para la población pues, como lo indica el resumen ejecutivo del documento, “los resultados confirman que el emprendimiento continúa siendo un componente central de la estructura económica y ocupacional salvadoreña, funcionando principalmente como estrategia de generación de ingresos frente a restricciones del mercado laboral formal”.

Lo anterior ocurre porque muchas personas aún tienen dificultades para colocarse en un empleo permanente con salario regular, lo que implica que el emprendimiento en el país “continúa desempeñando un papel central en la vida económica y social”, debido a que para una parte importante de los hogares “emprender no es una actividad complementaria, sino la principal estrategia de generación de ingresos”, subraya.

Además, el estudio refleja que, de hecho, la mayoría de los emprendimientos están asociados precisamente a hogares con bajos ingresos económicos, ya que según los datos recopilados por el GEM, alrededor del 95% de las personas emprendedoras proviene de hogares cuyos ingresos anuales son inferiores a los $11,000, una realidad que las empuja a iniciar negocios para autoemplearse.

Por ello, y en cuanto a la situación laboral de quienes emprenden, el reporte arroja que el 79% de los emprendedores ya establecidos se considera autoempleado, mientras que en el caso de los emprendimientos tempranos la proporción alcanza el 66%.

“El emprendimiento en El Salvador se configura mayoritariamente como una actividad económica principal, más que como una ocupación secundaria o complementaria”, sostiene el documento al analizar la ocupación principal de las personas emprendedoras, al mismo tiempo que añade que “en economías en desarrollo el emprendimiento se manifiesta, sobre todo, como autoempleo vinculado a restricciones del mercado laboral”.

Por otro lado, el informe indica que también se registra un grupo de personas asalariadas, con empleos a tiempo completo, que desarrolla negocios paralelamente a sus empleos formales. Este grupo representa hasta un 15% del total de los negocios que se encuentran en etapa temprana y un 10% de los emprendimientos ya establecidos, mientras que personas que aún se encuentran estudiando representan hasta un 3% del total de los emprendimientos en el país.

En este sentido, el GEM señala que las motivaciones para emprender en economías de ingreso medio-bajo, como El Salvador, suelen estar relacionadas tanto con la necesidad de generar ingresos como con la búsqueda de oportunidades económicas.

Ante esta realidad, el reporte sostiene que en países como El Salvador “coexisten emprendimientos de subsistencia y emprendimientos orientados a la oportunidad”, lo que quiere decir que la escasez de empleo formal no es el único motivo para emprender, sino otras condiciones como el potencial de crecimiento y desarrollo económico de rubros específicos, lo que anima a las personas a invertir en un negocio.

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