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Las remesas están girando hacia la inversión inmobiliaria en el país, según experto

Aunque la mayoría de las remesas sigue destinándose al consumo, cada vez más salvadoreños en el exterior utilizan parte de esos recursos para comprar terrenos, viviendas y propiedades que les permitan asegurar un patrimonio en el país.

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Familias con terreno propio podrán optar a créditos desde $20,000 para construir vivienda básica. Foto de referencia/ Ministerio de Vivienda

Durante años, las remesas han sido el principal respaldo económico de miles de familias salvadoreñas, pues con ese dinero se pagan alimentos, servicios básicos, estudios, medicinas y otros gastos cotidianos. Las estadísticas oficiales continúan reflejando esa realidad, debido a que la mayor parte de los recursos enviados por los salvadoreños en el exterior se reporta para consumo. Sin embargo, cada vez son más los migrantes que utilizan parte de esos recursos para adquirir terrenos, viviendas o propiedades que les permitan construir un patrimonio en El Salvador.

Los datos del Banco Central de Reserva (BCR) muestran que entre enero y abril de 2026, por ejemplo, ingresaron al país más de $3,286 millones en remesas familiares. De ese monto, alrededor de US$3,249 millones fueron clasificados como destinados al consumo, o a la subsistencia, mientras que poco más de $37 millones se registraron para inversión.


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No obstante, esta clasificación depende de la información que las personas proporcionan al momento de retirar la remesa ante el agente liquidador, por lo que no necesariamente refleja el uso real que se le da a este dinero, pues una familia puede declarar que utilizará los recursos para gastos corrientes y, posteriormente, destinar una parte a la compra de un terreno, la ampliación de una vivienda o el pago de una propiedad.

Esa es precisamente la dinámica que observan quienes trabajan en el rubro inmobiliario y de cerca con la diáspora salvadoreña, como es el caso de Gerson Claros, asesor inmobiliario de RE/MAX Eleva El Salvador y sociólogo de formación, quien considera que una parte de las remesas está comenzando a responder a objetivos distintos a los que se han observado históricamente.

Puntualmente, afirma que, actualmente, “el migrante ya no solo envía dinero para subsistencia; ahora busca construir patrimonio transnacional, asegurar retorno futuro y consolidar identidad familiar mediante la propiedad”.

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Las remesas son uno de los motores más importantes de la economía salvadoreña. Foto: EDH / Archivo

El fenómeno coincide con el crecimiento sostenido de las remesas, pues según datos del BCR citados por el especialista, El Salvador recibió hasta $9,987.9 millones en remesas durante 2025, una cifra récord que representó un incremento del 17.7% en comparación con el 2024.

En este punto, la búsqueda de patrimonio que menciona Claros también está modificando los destinos de inversión que prefiere la diáspora, cuyas zonas de mayor interés son el Área Metropolitana de San Salvador, la costa de La Libertad y varios departamentos del oriente del país, especialmente San Miguel, Morazán y La Unión.

Dentro de las áreas que menciona el experto, los inmuebles más demandados incluyen lotes residenciales para construir en el futuro, viviendas que ya están listas para habitar, apartamentos en proyectos de altura y también propiedades destinadas al alquiler por temporadas. Entre los factores que impulsan esta demanda figuran el deseo de asegurar patrimonio en el país, la posibilidad de un retorno parcial o definitivo, el crecimiento turístico y la búsqueda de ingresos extras a través del arrendamiento de dichas propiedades.

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Para Claros, detrás de estas decisiones también existe una dimensión emocional debido a que la compra de una propiedad no responde únicamente a temas financieros, sino también a ese deseo de mantener un vínculo con el país y, de esa manera, construir un proyecto familiar a largo plazo. “La vivienda en El Salvador no representa únicamente un activo económico; simboliza arraigo, estabilidad familiar, prestigio social y protección patrimonial frente a la incertidumbre histórica del país”, señala.

Asimismo, el especialista considera que las mejoras en el tema de seguridad durante los últimos años, así como el desarrollo de infraestructura y el desarrollo de nuevos puntos de interés turístico y urbanístico están contribuyendo a que el interés de los salvadoreños en el exterior por invertir en el país aumente. Algo a lo que se suma el hecho de que muchas zonas todavía ofrecen precios relativamente accesibles en comparación con otros mercados de la región.

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