El menor crecimiento de las remesas podría reducir el impulso que han dado al consumo y a otras actividades durante los primeros meses del año.
El menor crecimiento de las remesas podría reducir el impulso que han dado al consumo y a otras actividades durante los primeros meses del año.

La pérdida de ritmo de las remesas y de la construcción podría comenzar a reflejarse en la actividad económica durante la segunda mitad de 2026, luego de que ambos sectores contribuyeran al crecimiento registrado durante los primeros meses del año, según el exvicepresidente del Banco Central de Reserva (BCR), Otto Boris Rodríguez.
“Ha comenzado un proceso de desaceleración de la construcción también de las remesas y eso obviamente es un caldo de cultivo para que en el segundo semestre de este año tengamos una especie de desaceleración en general de la economía”, afirmó Rodríguez durante una reciente edición del programa de entrevistas Panorama.
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De hecho, las cifras del Banco Central de Reserva (BCR) arrojan que el comportamiento de las remesas ya muestra una pérdida de fuerza, pues entre enero y agosto de 2026 el país recibió $6,788.28 millones, $249.04 millones más que en el mismo período de 2025, lo que representa un crecimiento de 3.8%, una tasa de crecimiento significativamente menor a la de 18.4% que se registró el año pasado con respecto a 2024.
Para Rodríguez, parte del dinamismo que todavía mantiene la economía está relacionado con un incremento extraordinario de las remesas ocurrido el año pasado, cuando el aumento superó los $1,500 millones, frente a un crecimiento anual que normalmente ronda los $250 millones, por lo que unos $1,250 millones adicionales habrían impulsado el consumo y otras actividades.

“Todo esto de alguna forma está también vinculado al riesgo de deportación de salvadoreños que están enviando una mayor cantidad de remesas para tener un colchón acá, ¿verdad?, a la hora de regresar”, explicó.
Ese flujo adicional, según el economista, también incidió en la construcción, que durante 2025 llegó a registrar tasas de crecimiento superiores al 25% en algunos meses, por lo que Rodríguez también considera que parte de ese impulso no es permanente.
“En este año probablemente vamos a ver que nuestra economía va a crecer alrededor del 4% o un poco menos o un poco más, pero el 2027 ya probablemente se va a desacelerar porque estamos en este momento más con impulsores de demanda más que impulsores estructurales de los sectores productivos”, señaló.
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A esto se suma la baja Inversión Extranjera Directa (IED), para la cual Rodríguez estima que El Salvador necesita atraer entre $1,000 y $1,250 millones anuales para sostener un crecimiento consistente, pero actualmente capta entre una tercera parte y la mitad de ese monto.
El exfuncionario también señaló como factores que pueden restar impulso a la economía el aumento de la inflación y de los precios de los combustibles, dos puntos que, durante todo el año, han estado relacionadas con las coyunturas geopolíticas internacionales, a causa de la guerra en Irán.
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