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La CEPAL advierte que las remesas podrían perder fuerza como soporte de la economía salvadoreña

Aunque los envíos hacia El Salvador han crecido significativamente en lo que va de 2026, el organismo advierte que varios factores podrían limitar el flujo de remesas que reciben las familias durante el resto del año.

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Las remesas que envían los salvadoreños en el exterior superaron los $5,000 millones en el primer semestre. Foto: EDH / AFP

Las remesas familiares que reciben los salvadoreños mostraron un fuerte crecimiento durante los primeros meses de 2026, pero la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que este comportamiento podría perder fuerza durante el resto del año debido a una serie de factores que amenazan con reducir la capacidad de los migrantes para mantener los montos enviados a sus familias. De acuerdo con el organismo, las remesas hacia El Salvador aumentaron un 19% interanual durante el primer trimestre, uno de los mayores incrementos registrados en Centroamérica, pero la evolución de estos ingresos enfrenta varios riesgos.

Entre los principales factores que podrían afectar los envíos, la CEPAL señala la disminución del número de remitentes activos, el endurecimiento de las restricciones migratorias y una menor resiliencia del mercado laboral en Estados Unidos, país cuyo desempeño económico está estrechamente vinculado con el de las economías centroamericanas. A esto se suma la dificultad que podrían enfrentar los migrantes para mantener los montos enviados debido a las ya altas cifras de crecimiento que dejó el 2025.


Para El Salvador, esta advertencia cobra especial relevancia debido al peso que tienen las remesas en la economía nacional, ya que representan más del 20% del Producto Interno Bruto (PIB), según el organismo, por lo que, a su vez, son una fuente importante de ingresos para las familias que dependen de estos recursos. Por ello, aunque la CEPAL destaca que los envíos también son críticos para la sostenibilidad de la posición externa de países como El Salvador, Honduras y Nicaragua, para los hogares el efecto de una eventual moderación se relacionaría principalmente con la disponibilidad de recursos que utilizan para subsistir.

En este sentido, el riesgo que plantea la CEPAL no consiste en que las remesas vayan necesariamente a disminuir durante 2026, sino en que su ritmo de crecimiento podría ser menor al observado hasta ahora. El organismo señala que, durante el primer trimestre, los envíos hacia El Salvador mantuvieron una dinámica resiliente, junto con Guatemala, que también registró un aumento del 19%, mientras que Honduras alcanzó un crecimiento del 25%.

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Un posible fin del TPS dejaría en graves problemas a una buena parte de familias en el país que se sostienen gracias a las remesas. Foto EDH/Archivo AFP

La diferencia resulta importante para los hogares salvadoreños, porque un menor crecimiento de las remesas significaría que los recursos adicionales que reciben las familias podrían aumentar a un ritmo más lento, particularmente en un contexto en el que los migrantes también enfrentan cambios en sus condiciones laborales y migratorias en Estados Unidos. La CEPAL vincula directamente estos riesgos con la posibilidad de que los remitentes tengan mayores dificultades para sostener los montos enviados durante el resto del año.

Además, la evolución de estos ingresos está sujeta al comportamiento que tenga la economía estadounidense en los próximos meses, debido a la estrecha relación que existe entre esa economía y la centroamericana. En este punto, la CEPAL señala que una desaceleración de la actividad económica estadounidense o un aumento de las políticas migratorias podrían afectar simultáneamente los envíos de remesas, así como el comercio de los países de la región.

Lo anterior se suma al riesgo más reciente que enfrentan los salvadoreños de la diáspora, como lo es el posible fin del Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés), un programa que aún no se ha renovado y que, si eventualmente no se renueva, pondría en riesgo de deportación a casi 200,000 salvadoreños, quienes a su vez tendrían menos posibilidades de enviar dinero a sus familias.

De acuerdo con economistas en el país, además de su impacto en un indicador clave como las remesas, el posible fin del TPS podría, incluso, aumentar el trabajo informal en el país debido a que no existe la capacidad para que el mercado absorba toda esa fuerza laboral que podría regresar a tierras salvadoreñas.

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