Los restos de un avión de la Fuerza Aérea Salvadoreña, accidentado durante un vuelo de mantenimiento, se han convertido en un inesperado atractivo turístico en el lago Suchitlán, en Suchitoto. Actualmente, el fuselaje expuesto en la «Isla del Ermitaño» y un altar de tres cruces sobre el agua recuerdan la tragedia.


















