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Violencia vuelve a golpear al fútbol y reabre debate sobre la seguridad en los estadios

Los disturbios protagonizados por hinchas de Santa Fe y América en El Campín, en Colombia, dejaron 17 personas afectadas y obligaron a suspender temporalmente el partido. El episodio reavivó las críticas contra las barras violentas y los controles de seguridad

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La policía tuvo que intervenir en los altercados entre aficionados de Independiente de Santa Fe y América de Cali, en Colombia. Foto EDH/AFP.

El fútbol colombiano volvió a quedar en medio de un debate que parece no encontrar una solución definitiva: cómo garantizar la seguridad en los estadios y evitar que las rivalidades entre barras terminen en enfrentamientos violentos.

El episodio más reciente ocurrió el sábado 22 de agosto en el estadio Nemesio Camacho El Campín, durante el partido entre Independiente Santa Fe y América de Cali. Lo que debía ser un encuentro de la sexta fecha de la Liga BetPlay terminó interrumpido durante cerca de una hora debido a una pelea entre aficionados de ambos equipos.


Según las autoridades de Bogotá, el conflicto comenzó cuando integrantes de una barra del América intentaron quitarle una bandera a aficionados de Santa Fe. La situación escaló rápidamente hasta provocar enfrentamientos en las tribunas e invasiones al terreno de juego.

La Policía Metropolitana y la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO) tuvieron que intervenir para controlar a los aficionados y retirar del escenario a parte de la barra visitante.

El secretario de Gobierno de Bogotá, Gustavo Quintero, informó que 17 personas resultaron afectadas, aunque ninguna de gravedad. Incluso personal de la misión médica y trabajadores encargados del dispositivo de seguridad fueron alcanzados por los disturbios. El partido finalmente pudo continuar y terminó 0-0.

«Una bandera no puede valer una vida»

El incidente provocó una reacción inmediata de las autoridades y de los dirigentes del fútbol colombiano.

El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, calificó como «inaceptable» lo sucedido y aseguró que no permitirán que El Campín se convierta en un escenario de violencia.

«Esto no puede quedar así», afirmó el mandatario, quien pidió llevar toda la información a la Comisión de Fútbol para establecer las sanciones correspondientes. Galán insistió en que los estadios deben ser espacios para las familias y no para las agresiones.

Desde Santa Fe también hubo un llamado a endurecer las medidas. El presidente del club, Eduardo Méndez, aseguró que los hechos pudieron terminar en una tragedia y pidió al Congreso colombiano legislar para establecer castigos más fuertes contra quienes protagonizan actos violentos en los estadios.

«Una bandera no puede valer una vida», sostuvo el dirigente en declaraciones a Caracol Radio.

Méndez cuestionó además que los controles permitan que algunos aficionados ingresen con elementos peligrosos y reclamó medidas que permitan identificar y sancionar individualmente a los responsables.

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Todo comenzó, supuestamente, porque unos aficionados le quitaron una bandera a los seguidores del equipo rival. Foto EDH/AFP.

¿Quién está fallando en los controles?

El debate también llegó a los medios deportivos colombianos. En el programa El Pulso del Fútbol, de Caracol Radio, el periodista César Augusto Londoño planteó la posibilidad de prohibir los llamados «trapos» o banderas de las barras si estos elementos terminan siendo utilizados como detonantes de enfrentamientos.

Londoño también señaló la necesidad de acabar con los núcleos delictivos que operan dentro de algunas barras.

Su compañero Steven Arce puso el foco en los controles de ingreso a los estadios y cuestionó que a los aficionados se les impida entrar con elementos como correas mientras, en otros casos, logran ingresar armas blancas.

Para el periodista, aunque los principales responsables son quienes ejercen la violencia, las autoridades también tienen responsabilidad por las fallas de seguridad.

El planteamiento refleja uno de los principales puntos de discusión después de los disturbios: no basta con sancionar a los aficionados una vez que comienza una pelea, sino que se debe evitar que armas y otros objetos peligrosos lleguen a las tribunas.

Las sanciones que podrían venir

La Comisión Distrital de Fútbol deberá analizar los informes policiales, las imágenes de seguridad y el reporte arbitral para determinar las responsabilidades.

Entre las posibles medidas contra Santa Fe se encuentran el cierre parcial de tribunas, jugar partidos sin público o impedir durante varias jornadas el ingreso de barras visitantes. También podría individualizarse a los aficionados involucrados para prohibirles el acceso a los estadios.

Para América, el episodio ya tuvo una consecuencia directa. Las autoridades de Bogotá descartaron que el club pueda utilizar próximamente El Campín como sede para sus partidos como local, una alternativa que el equipo había contemplado debido a las afectaciones que sufrió el estadio Pascual Guerrero.

Un problema que va más allá de un partido

Lo ocurrido en Bogotá no es un caso aislado, y sirve como recordatorio para hechos de violencia del pasado para El Salvador y en múltiples regiones del mundo en escenarios deportivos.

A principios de agosto, durante el partido entre Jaguares de Córdoba y Atlético Nacional en el estadio Jaraguay de Montería, Colombia, una pelea entre barras de Nacional dejó cerca de 20 personas lesionadas y un policía con una herida grave en una extremidad. Más de 300 personas fueron expulsadas del estadio.

En ese caso, las autoridades locales también anunciaron un endurecimiento de los controles y prohibieron el ingreso de barras organizadas al escenario deportivo. Sin embargo, los hechos han seguido ocurriendo.

Estos episodios han alimentado una discusión más amplia sobre el modelo de seguridad que se aplica en el fútbol colombiano. Las autoridades han recurrido a restricciones de ingreso, cierre de tribunas, prohibición de barras visitantes y operativos policiales, pero los enfrentamientos continúan apareciendo en diferentes ciudades.

El medio El Espectador advirtió este lunes, en un editorial titulado «Otra vez violencia en el fútbol», que este tipo de hechos representa un golpe al esfuerzo por recuperar los estadios como espacios familiares. El medio señaló que los episodios violentos se convierten en un obstáculo para que más familias regresen a las tribunas.

Una vez que la policía intervino, el partido pudo reanudarse pero se mantuvo un cordón con elementos de seguridad para separar a las barras. Foto EDH/AFP.

El problema, por tanto, ya no se limita a una rivalidad entre Santa Fe y América. El debate en Colombia vuelve a poner sobre la mesa qué hacer con las barras violentas, cómo mejorar los filtros de seguridad y hasta dónde deben llegar las responsabilidades de los clubes y de las autoridades.

Mientras se anuncian nuevas sanciones, el fútbol colombiano enfrenta nuevamente el reto de conseguir que la pasión por un equipo no termine convirtiendo los estadios en escenarios de violencia.

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