La goleada, lo de menos, Canadá perdió un futbolista por grave lesión
La selección canadiense firmó su primer triunfo histórico en las Copas del Mundo con un categórico 6-0 ante el deslucido anfitrión de 2022. Sin embargo, el festín de goles pasó a segundo plano tras la espeluznante y viral lesión del volante Ismaël Koné, víctima de la brutalidad y el juego brusco del combinado asiático
Canadá logró sacarse finalmente la espina en los libros de historia y abrochó su primera victoria absoluta en las Copas del Mundo de la FIFA.
Lo hizo, además, dándose el lujazo de vapulear por un humillante 6-0 a Qatar, la misma escuadra que organizó la anterior fiesta global en 2022 y que en esta oportunidad pareció haber olvidado por completo los fundamentos básicos del juego limpio.
En su segunda presentación en el torneo, el conjunto norteamericano resolvió el trámite con una holgura envidiable sobre el césped, pero el precio que tuvo que pagar a cambio de los tres puntos terminó siendo infinitamente más alto y doloroso de lo que cualquiera en el cuerpo técnico se hubiera atrevido a presupuestar.
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La noche marchaba sobre ruedas hasta que sobrevino el horror.
El talentoso volante canadiense Ismaël Koné se convirtió de forma inmediata en el foco de atención de las redes sociales tras sufrir una durísima lesión provocada por una entrada decididamente criminal del qatarí Assim Madibo.
La secuencia dejó mudos a los miles de espectadores presentes.
Koné quedó completamente tendido en el pasto observando con desesperación cómo su pantorrilla izquierda lucía destrozada, en una estremecedora imagen que —a falta de los pertinentes exámenes médicos oficiales— apunta a una fractura de tibia y peroné.
La impotencia vestida de dedicatoria
El libreto de la República Democrática de Qatar a lo largo de los noventa minutos rozó ciertamente la carnicería futbolística.
Los asiáticos terminaron el compromiso con dos futbolistas expulsados debido a la excesiva y salvaje fuerza que aplicaron sus efectivos, quienes parecieron confundir el reglamento de la FIFA con un torneo clandestino de leñadores.
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Tras la evacuación de Koné del terreno de juego en camilla, sus compañeros transformaron la rabia e impotencia en combustible ofensivo, encargándose de dedicarle de forma unánime cada uno de los goles posteriores que decoraron la histórica paliza.
El futbolista fue trasladado de urgencia a un centro asistencial de la ciudad de Vancouver, sede del accidentado cotejo.
Al decretarse el pitazo final, la algarabía lógica por semejante set hípico (6-0) se disipó en un pestañeo; toda la comitiva canadiense, incluyendo a los jugadores, suplentes y el cuerpo técnico, se congregó en una tensa reunión en el centro del campo para procesar la gravedad de lo sucedido y enviar sus mejores deseos a Ismaël.
Quienes peinan canas en los análisis médicos del fútbol saben perfectamente que, por puro empirismo y basándose en los antecedentes de este tipo de lesiones, el panorama es sumamente complejo: es muy probable que no volvamos a ver a Koné calzarse los botines sino hasta bien entrado el año 2027.
Canadá se llevó una goleada histórica para el archivo, pero el fútbol perdió a un artista por culpa de la brutalidad de los que no saben jugar.