El reverso de la gloria global: ¿cuál es la selección con los peores registros en los mundiales?
Edición tras edición, la Copa del Mundo de la FIFA congrega a la aristocracia del balompié global, pero también deja expuesta la cruda realidad de aquellos selectivos cuyas estadísticas permanecen ancladas en el sótano de la tabla histórica. ¿Cuál es el representativo nacional con el rendimiento más deficitario de todos los tiempos?
La tabla histórica por puntos de las Copas del Mundo FIFA configura un retrato implacable y, para muchas naciones, sumamente difícil de asimilar.
Más allá de las luces de neón, la euforia colectiva y las vueltas olímpicas de las potencias tradicionales, existe un rincón de sombras estadísticas donde habitan los rendimientos más magros del planeta.
Interrogarse sobre cuál ha sido la selección con el andar más desventurado en el historial de las citas globales constituye un ejercicio de crudo realismo que los analistas suelen abordar con rigurosidad matemática.
Al amparo de los datos minuciosamente compilados por el prestigioso portal especializado Transfermarkt, es posible desmenuzar los guarismos de aquellos países que han tenido un paso verdaderamente aciago por la máxima fiesta del deporte rey, acumulando caídas sistemáticas, escasísima eficacia ofensiva y un diferencial de goles que estremece a los puristas de la táctica:
El estigma de la Selecta y el peso de un récord indigerible
En este concierto de desazones estadísticas, existe la percepción generalizada de que ya se ha debatido exhaustivamente todo lo concerniente a los periplos de la selección de El Salvador —reputada popularmente como la Selecta— en sus únicas dos apariciones mundialistas, acontecidas en México 1970 y España 1982.
Lo cierto es que el escrutinio histórico siempre depara nuevos matices y revelaciones sobre el lastre deportivo de este combinado centroamericano, así como de los conjuntos que le escoltan en tan ingrato escalafón.
El Salvador no solo arrastra el doloroso estigma de haber encajado la goleada más abultada en la cronología de los mundiales desde su inauguración en el ya lejano Montevideo de 1930 —aquel catastrófico diez a uno frente a la selección de Hungría—, sino que, atendiendo a sus promedios de efectividad, goles en contra y la ausencia absoluta de unidades cosechadas, se mantiene inamovible en la cúspide de la peor participación global en los registros de la FIFA.