Un aspecto clave para entender la globalización es la semántica de su término: el prefijo globo, del latín globus, designa una esfera homogénea, medible y administrable. Esta elección lingüística no es casual, pues refleja una cosmovisión particular del mundo, diferente de otros términos como universo o totalidad, cada uno con connotaciones simbólicas y epistemológicas propias.





