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Propietario de libro monumental de Salvador Dalí robado en Francia exige ayuda urgente

El galerista Christian Karoutzos exigió una movilización masiva para recuperar la monumental portada de bronce y gemas de Salvador Dalí, sustraída en un asalto a su museo en Francia.

Exposición permanente dedicada al Libro del Apocalipsis.
La elaboración del libro llevó tres años y dio como resultado un ejemplar único; la cubierta de bronce con incrustaciones de piedras preciosas fue diseñada por Salvador Dalí. Foto: imagen de carácter ilustrativo y no comercial / https://www.puydedome-tourisme.com/en/fiche/patrimoine-culturel/espace-culturel-joseph-foret-mont-dore_TFO4771460/

El galerista francés Christian Karoutzos, propietario del libro del Apocalipsis, cuya portada en bronce oro y piedras preciosas obra de Salvador Dalí fue robada en su museo, pide «una gran movilización» para recuperar «una obra única».

«Se trata de una pieza monumental, es como la puerta de una catedral que da acceso a una obra magistral, algo único», indica a EFE el coleccionista, visiblemente afectado por la pérdida de una pieza que exponía en su galería de Issoire, en la Auvernia francesa, en el centro del país.

El robo tuvo lugar en la noche del pasado domingo sin que por ahora haya rastro de los ladrones.

Según Karoutzos, conocían el lugar, porque tras romper una puerta para entrar en el museo, lo primero que hicieron fue arrancar los cables de las cámaras de seguridad y llevarse el disco duro donde quedaban registradas las imágenes.

«No hay registros de cómo actuaron, pero debieron ser varios porque la obra pesa unos 150 kilos», señala el propietario del que considera que es «el libro más grande del mundo».

Exposición permanente dedicada al Libro del Apocalipsis.
Fotografía de la Exposición permanente dedicada al Libro del Apocalipsis. Foto: imagen de carácter ilustrativo y no comercial / https://www.puydedome-tourisme.com/en/fiche/patrimoine-culturel/espace-culturel-joseph-foret-mont-dore_TFO4771460/

El galerista asegura que la obra de Dalí había estado durante años guardada en una caja fuerte, pero que había decidido exponerla «por su enorme valor artístico».

Sobre la eficacia de sus sistemas de seguridad, el coleccionista afirma: «Si llegan a robar hasta en el Louvre, ¿qué les puede detener?».

Karoutzos asegura que el libro del Apocalipsis es conocido en los medios artísticos, por lo que lo considera «invendible».

«Pero no se sabe que pueden hacer con él, pueden fundir el bronce, separar las piedras preciosas, que tampoco podrán vender fácilmente por ser muy peculiares», lamenta.

El galerista consideró que los ladrones «no eran expertos en arte» pero sí debían conocer el valor de la cubierta del libro que hizo el maestro surrealista.

Goya y Dalí en el museo Marte 2026
Retrato del artista español Salvador Dalí (1904-1989) realizado en enero de 1972 en París. Foto / AFP

«En la sala adyacente teníamos expuestos diez pergaminos que pertenecen también al libro, también de un gran valor, y ni los tocaron», asegura.

Pero se muestra convencido de que habían acudido con anterioridad para conocer el terreno en el que iban a dar su golpe.

Koroutzos, que adquirió el libro en 2003, aseguró que había iniciado contactos con la Fundación Dalí de Figueras sobre esta obra, que trataba de que el Estado francés considerara tesoro nacional, lo que le habría brindado una protección suplementaria.

Ideada por el editor Joseph Foret, amigo personal de Dalí, originario de Auvernia, su idea era hacer el libro más caro del mundo, para lo que contactó a siete pintores, entre ellos Dalí, pero también Léonard Foujita, Bernard Buffet, Georges Mathieu y Ossip Zadkine, y otros tantos escritores, como Jean Cocteau, Jean Giono y Emil Cioran.

A todos les propuso que hicieran obras y textos inspirados por la obra del Apocalipsis de San Juan.

Durante tres años los diferentes maestros fueron trabajando a mano en el libro y la calígrafa Micheline Nicolas fue colocando los caracteres en unos 200 pergaminos.

En 1961 el libro fue presentado en el Museo de Arte Moderno de París y durante años viajó por exposiciones de todo el mundo, hasta que, arruinado, Foret tuvo que venderlo en 1970.

Su pista se perdió en Japón, donde Karoutzos lo recuperó en 2003 con la intención de convertirlo en patrimonio nacional.

Este nuevo robo se inscribe en la oleada que están sufriendo en los últimos meses los museos y centros artísticos franceses, de entre los que destacan las joyas de la corona francesa que exponía el Louvre hasta octubre de 2025, y que todavía no han sido recuperadas

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