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«Limpias» para mascotas, la curiosa tradición andina que sana el «espanto» en perros y gatos

Curanderas en mercados de Quito, Ecuador, aplican medicina ancestral con hierbas y pétalos a mascotas estresadas, una práctica tradicional que busca liberar a los animales de malas energías y «espantos»

En Ecuador sobrevive la tradición de la "limpias" para mascotas
La curandera ecuatoriana Amparo Lugmana frota un huevo y rosas durante un ritual de limpieza energética sobre el perro Copito en el mercado de San Francisco en Quito el 17 de mayo de 2026. Foto: Rodrigo Buendía / AFP

Lucas camina con el garbo de un lord entre puestos de frutas y verduras en un mercado de Quito. Este perro asiste a la última sesión de un tratamiento para calmar su ánimo asustadizo con una «limpia», una arraigada tradición andina.

Algo inquieto, Lucas aguarda su turno mientras Nancy Correa y su madre tratan de un mal similar a un par de niños cubriéndolos con pétalos de rosas y hierbas medicinales.


Ximena Tixi sospecha que un gato asustó a su cachorro de un año y desde entonces está nervioso y sale temeroso a la terraza de su casa.

Aunque esta medicina tradicional es más común en humanos, ella observa una mejoría en el golden retriever, una raza originaria del Reino Unido, tras completar dos «limpias» en el área de medicina ancestral del mercado de San Francisco.

En Ecuador sobrevive la tradición de la "limpias" para mascotas
La curandera ecuatoriana Amparo Lugmana, que realiza limpiezas energéticas en mascotas, habla con la AFP en el mercado de San Francisco en Quito el 17 de mayo de 2026. Foto: rodrigo Buendía / AFP

«Está más activo, ya no genera ese miedo que tenía (…) ya está mejor, ya sale con más tranquilidad», cuenta a la AFP esta arquitecta de 49 años.

El espanto, el mal de ojo o mal aire son padecimientos causados por energías negativas que están en el ambiente, según la tradición popular.

DE ENFERMIZA A SANADORA

Lucas llama la atención. Con su brillante y abultado pelaje rubio conquista el cariño de los niños que rondan los puestos de las 12 curanderas del mercado fundado en 1893 en el centro colonial de la capital de Ecuador.

Cuando llega su turno, entra agitando la cola al pequeño local de Correa, donde están apiladas hierbas medicinales como ruda, ataco, ortiga y eucalipto.

En Ecuador sobrevive la tradición de la "limpias" para mascotas
Lugmana realiza un ritual de limpieza energética al perro Lucas y a su dueña Ximena Tixi en el mercado de San Francisco en Quito. Foto Rodrigo Buendía / AFP

La sanadora lo recibe con un abrazo y empieza el ceremonial con plantas que crecen en quebradas porque «guardan la energía tanto del agua, como del aire, del sol».

Correa es una administradora de empresas que de niña fue enfermiza y aprendió de su bisabuela el arte de curar con hierbas. Se convirtió en la quinta generación de mujeres de su familia dedicada a la medicina ancestral.

«Muy rara vez vienen aquí» las mascotas a limpiarse de las malas energías, «pero lo hago porque es un ser vivo y muy pegado a nosotros», dice la curandera de 57 años.

Señala que «es más fuerte (energéticamente) limpiar a un animalito que limpiar a muchos humanos».

En Ecuador sobrevive la tradición de la "limpias" para mascotas
Copito al momento de recibir el ritual de limpieza en el mercado ecuatoriano. Foto: Rodrigo Buendía / AFP

Su madre Emperatriz García rechaza atender a animales porque, afirma, su energía es tan fuerte que siente dolor en su mano al terminar el tratamiento.

COLLAR DE PROTECCIÓN

En otro puesto está Amparo Lugmaña con Copito, un perro mestizo de cuatro años que es su compañero y al que cada dos meses le aplica menjurjes para expulsar las malas energías.

«Ha estado con mal aire», un bajón de ánimo, explica luego de pasar pétalos, un huevo y hierbas sobre el pelaje blanco y rizado.

Los procedimientos de sanación varían de una yerbatera a otra y los precios oscilan entre 5 y 10 dólares, según el tamaño de las mascotas.

En Ecuador sobrevive la tradición de la "limpias" para mascotas
Lugmana prepara una limpieza energética a un perro en el mercado de San Francisco. Foto: Rodrigo Buendía / AFP

Al puesto de Lugmaña han llegado gatos y conejos. También envía al campo tratamientos a propietarios de vacas, cuyes o gallinas que desean quitar las malas energías de sus corrales.

Los animales «sienten y absorben la mala energía» del entorno, dice.

Los síntomas son variados: decaimiento, pérdida de peso, presencia de pulgas o cojera. Los últimos días, Copito estuvo bostezando más de lo habitual.

Para protegerlo, su propietaria y curandera de cabecera le coloca en el cuello una cinta roja de la que cuelgan pepas de wayruro, una semilla amazónica.

Para Lugmaña, las limpias no reemplazan los tratamientos médicos o veterinarios. Por eso, antes de aplicar sus conocimientos pregunta si sus clientes son llevados al doctor.

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