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Palabras/Gozar la vida física y espiritual

Gozar la vida no es sólo el júbilo, irse de fiesta y de farra. Lo
mismo es amar al mundo, irse de paseo, encontrar lo bello del tiempo
que vivimos. Disfrutar cada momento del maravilloso milagro y regalo
de la existencia.

Un letrero en la pared de un bar del legendario barrio francés de
Nueva Orleans decía a los parroquianos: “El chiste de vivir, es gozar
cada momento”. Tal vez el tiempo y los huracanes hayan borrado aquel
cartel. Al fin, la vida escribe y borra las mismas confesiones del
corazón. Pero su sabia sentencia tiene mucho que ver con la visión que tengamos del mundo y de la felicidad.

En el tiempo real que vivimos –atados a culturas, dogmas y
costumbres—nos olvidamos un poco del goce simple de la vida, sin culpa ni apremio. Y llegamos a sentirnos culpables de buscar la felicidad
ante la infelicidad de otros. Aunque nunca podremos borrar la
felicidad ni la tristeza humanas. Entonces viene la renuncia, que hace
crecer el alma, pero que roba algún retazo perdido de la dicha. Pero
gozar la vida no es sólo el júbilo, irse de fiesta y de farra. Lo
mismo es amar al mundo, irse de paseo, encontrar lo bello del tiempo
que vivimos. Disfrutar cada momento del maravilloso milagro y regalo
de la existencia. El goce de los sentidos –como un derecho a la
felicidad- es tan válido como el goce espiritual a que nos lleva la
práctica de la virtud. La utópica felicidad humana tal vez dependa de
gozar la vida, tanto física como espiritualmente. Tal rezaba el
borrado cartel de aquel bar del suburbio del barrio francés.

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