«Bolillo» Gómez, tras el 6-0: «Un desastre de todos… es más fácil echar a uno que a 22»
El técnico de El Salvador reconoció la superioridad absoluta de Guatemala y calificó la actuación de la Selecta como “un desastre”. Además, admitió que la Federación tiene derecho a tomar decisiones sobre su continuidad y lamentó profundamente la goleada sufrida en el estadio
El técnico de la Selecta, Hernán Darío "Bolillo" Gómez, durante la conferencia. Foto EDH/Miguel Lemus.
“No tengo palabras”. Hernán Darío “Bolillo” Gómez apareció ante los medios después de la histórica goleada 6-0 que Guatemala le propinó a una Selecta con pocas respuestas y una autocrítica mucho más dura de lo habitual.
El técnico de la Azul y Blanco no buscó excusas para explicar una de las derrotas más contundentes sufridas por el combinado salvadoreño en los últimos años. Desde su perspectiva, Guatemala fue superior prácticamente en todos los aspectos del juego y El Salvador mostró una versión completamente alejada de la que había derrotado a Martinica apenas unos días antes.
“Nos superaron por todos lados: colectivamente, individualmente, velocidad, fuerza, en todo”, resumió Gómez durante la conferencia de prensa posterior al encuentro.
El entrenador incluso reconoció que quedó desconcertado por la transformación del equipo de un partido a otro.
“Sin palabras, desconcertado de todo punto de vista. ¡Qué cambio de un partido a otro!”, expresó.
Los jugadores de la Selecta, decepcionados tras la derrota histórica ante Guatemala. Foto EDH/AFP.
El desastre
La conferencia de prensa de Gómez estuvo marcada por una autocrítica directa. El colombiano no intentó responsabilizar únicamente a los futbolistas ni justificar el planteamiento táctico utilizado ante Guatemala.
“Hoy se puede señalar como qué desastre. Desastre, de todos nosotros. Un desastre técnico, los jugadores, todos los que están acá”, manifestó.
El entrenador aseguró que llegó a la conferencia principalmente por respeto a los periodistas, pero dejó claro que no encontraba una explicación futbolística para lo ocurrido.
“Vengo acá por respeto a ustedes, pero no tengo nada que hablar. Nada, absolutamente nada que hablar”, dijo.
La contundencia del resultado, según Gómez, hacía muy difícil encontrar argumentos para explicar la actuación salvadoreña.
“Un 6-0, que desde el primer minuto, a los dos minutos ya se veía venir la noche. No tengo palabras, no tengo palabras”, afirmó.
Incluso señaló que el ambiente en el vestuario reflejaba la magnitud del golpe sufrido por el equipo.
Para Gómez, la diferencia entre ambas selecciones no estuvo únicamente en el marcador. Guatemala mostró una superioridad que, a su juicio, abarcó aspectos físicos, tácticos y de personalidad.
“El otro equipo fue superior. Superior en actitud, en velocidad. Ellos parecían en un Mercedes y nosotros en un Renault 4”, expresó el técnico, utilizando una comparación para dimensionar la diferencia que observó sobre el terreno de juego.
También mencionó la capacidad y personalidad mostradas por los guatemaltecos. “En capacidad, en personalidad, en todo fue superior”, sostuvo.
El técnico también lamentó lo sucedido en este juego de Liga de Naciones ante la afición salvadoreña, especialmente después de que apenas unos días antes el ambiente alrededor de la Selecta fuera completamente diferente tras la victoria ante Martinica.
“¿Qué le puedo decir a la afición? Nada. Me meto 10 metros bajo tierra porque qué pena con la afición”, expresó.
Gómez reconoció que el resultado representa un fuerte golpe para el proceso que encabeza y admitió que El Salvador dio un paso atrás. “Hoy demostramos que retrocedimos como nunca. Como nunca”, afirmó.
Defendió el sistema de tres defensores
Uno de los cuestionamientos de la conferencia estuvo relacionado con el cambio de sistema respecto al partido contra Martinica. Ante Guatemala, El Salvador utilizó una línea de tres defensores, que se convertía cinco cuando no tenía la pelota, a diferencia del planteamiento con línea de cuatro utilizado en la victoria 3-1.
Gómez defendió la decisión y aseguró que el esquema utilizado ante Guatemala no era improvisado.
“Esa alineación que salió hoy es la que hemos trabajado todo el año. Jugamos contra Corea, jugamos contra Qatar, jugamos contra un equipo mexicano, jugamos contra Estados Unidos con esta misma alineación. No nos pasó lo que nos pasó”, explicó.
Por ello, sostuvo que se trataba de una estructura que ya había sido trabajada anteriormente y que el resultado no podía atribuirse exclusivamente al cambio de sistema.
Sobre la intención de utilizar un bloque defensivo con cinco jugadores atrás y tres en el mediocampo, Gómez explicó que buscaba contener al rival y evitar los espacios que Guatemala podía aprovechar.
Sin embargo, ante la pregunta de si el planteamiento había sido demasiado defensivo, el técnico no coincidió con esa interpretación.
La continuidad, en manos de la Federación
La contundencia de la derrota inevitablemente abrió nuevamente el debate sobre la continuidad del entrenador colombiano al frente de la Selecta.
Gómez no esquivó el tema. Al contrario, reconoció que la dirigencia de la FESFUT tiene plena potestad para tomar una decisión sobre su futuro.
“El presidente tiene todo el derecho de tomar decisiones. Todo el derecho de tomar decisiones. Las que él vea y se sienta dentro de lo que pasó hoy”, señaló.
El contraste con lo ocurrido apenas unos días antes fue evidente. Después de la victoria sobre Martinica, la afición había respaldado al entrenador y se escucharon gritos de “¡Bolillo, Bolillo!” en el estadio. Ahora, después de un 6-0, el escenario cambió radicalmente.
Gómez incluso hizo referencia a la situación de otros entrenadores de la región, como el de Costa Rica, y recordó una experiencia similar que vivió anteriormente.
“¿No acaban de echar también al de Costa Rica? Pues que me echen a mí también”, manifestó.
Y agregó una frase que resume la presión que afrontan los entrenadores cuando llegan resultados como el de Guatemala: “Es más fácil echar a uno que a 22”.
El colombiano se retiró de la conferencia sin intentar maquillar lo sucedido. Para Gómez, la goleada no admite demasiadas interpretaciones: Guatemala fue superior y El Salvador protagonizó una actuación que él mismo calificó repetidamente como un “desastre”.