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Triunfo caro para Francia, Mbappé se fue lesionado; e Italia cayó con Bélgica

Francia se impuso en un trabajado partido sobre Turquía pero Mbappé levantó las alarmas pues salió lesionado de una rodilla; además, Italia sucumbió en casa ante Bélgica

Mbappé se lesionó con Francia
El delantero francés Kylian Mbappé se lesionó en el triunfo contra Turquía. Foto EDH/AFP.

El inicio de una nueva era de Francia, con Zinedine Zidane en el banquillo como nuevo seleccionador, comenzó con una victoria, laboriosa, trabajada, ante Turquía (0-1) y con una preocupante lesión de su goleador y capitán, Kylian Mbappe, en el marco de Liga de Naciones.

El astro del Real Madrid, que volvió por decisión del nuevo técnico a la banda izquierda, con una limitada participación y sin grandes ocasiones, fue, sin embargo, decisivo por su condición de goleador. Pero dejó síntomas preocupantes para su selección y para el equipo madrileño.

Mbappe, que rompió el equilibrio al inicio de la segunda parte cuando recibió un pase de Michael Olisé y, con la derecha, batió a Ugurcan Cakir desde la frontal, salió de la jugada dañado. Cojeó enseguida y torció el gesto. Se tocó la rodilla izquierda. Se lastimó solo. No hubo rival alguno ni una acción forzada. Fue tras disparar.

Fue atendido y volvió al terreno de juego, pero al poco tiempo se tiró al suelo para ser sustituido. Las manos en la cara y la pinta, fea. Se marchó poco antes de la hora de partido y dejó su sitio a Desire Doue. Luego, la Federación informó que se lesionó un tendón de la rodilla y que, al menos, estará de baja por el resto de días de la fecha FIFA, aunque probablemente tampoco pueda retornar para el próximo partido del Real Madrid, el sábado 10 de octubre.

Hasta ese momento el choque había sido áspero. Con dificultades para Francia. Gobernado más por Turquía, con Arda Guler al mando del combinado otomano. Todo pasó por sus botas. Fue suya la dirección y el origen de cada jugada de peligro del cuadro local.

Llevaba Turquía nueve partidos invicta como local en la Liga de Naciones y aspiraba a maquillar su mal Mundial. Dio una buena imagen el conjunto de Vincenzo Montella ante el cuadro de Zidane, que volvía a la acción después de cinco años fuera de los banquillos.

Mike Maignan sostuvo a Francia por momentos. Los ‘bleus’ amenazaban con cuentagotas. Un poco de Mbappe, otro de Rayan Cherki, que tardó una eternidad en ejecutar un disparo en el área, interceptado por Merih Demiral, y, sobre todo, Michael Olise, que al borde del descanso tuvo la ocasión más clara.

De calidad. Recibió en su zona, en la derecha, se hizo espacio y ejecutó un disparo con efecto e intención que apuntaba a la red, pero apareció el meta Ugurcan Cakir para realizar una parada que parecía imposible.

Turquía, con Guler inspirado y con el timón, no terminaba de encontrar un receptor para culminar la jugada. Ferdi Kadioglu pudo marcar, de cabeza, pero fue inocente y remató a las manos de Maignan.

El choque se agitó en la segunda parte. Turquía pudo tomar ventaja en un córner botado por Arda Guler que encontró la llegada de Abdulkerim Bardacki, solo y a bocajarro, que propició la gran parada de la noche, de Maignan, salvador.

Después llegó el gol de Mbappe y su lesión y el protagonismo del portero del Milan que aplacó la reacción otomana. Los cambios, el de Michael Olise, también con problemas físicos, y el ejercicio de contención de Francia para mantener su ventaja.

Con el duelo en el aire, Francia encontró cierto alivio a cinco minutos del final, cuando el meta local, fuera del área, resolvió con un brazo un mano a mano con Bradley Barcola. El árbitro fue al VAR y expulsó a Ugurcan Cakir.

Turquía se quedó con diez y Francia vio más claro el panorama, el triunfo y el inicio de su nueva época, con Zidane en el banquillo y con la incertidumbre del alcance de la lesión de Mbappe.

Italia sigue sin rumbo

La selección italiana dio su primer paso hacia la reconstrucción, con Roberto Mancini de vuelta en el banquillo, de una forma pésima, perdió en su estreno en la Liga de Naciones en Roma, ante Bélgica (0-2), con muchas carencias defensivas y apenas sin ideas, reflejo del caos que atravesó en los últimos meses.

Primera gran prueba para Mancini. Primer batacazo. Tras dejar el banquillo de la ‘Azzurra’ en 2023 con un sabor agridulce después de quedarse fuera del Mundial de Catar dos años después de ganar la Eurocopa de 2020 (celebrada en 2021), Mancini cogió las riendas para redirigir el rumbo de la selección. A por la esperada renovación.

El primer examen fue un fracaso. A nivel defensivo, muy flojo. La pareja Gianluca Mancini-Diego Coppola no se compenetró y la banda de Giovanni Di Lorenzo cedió espacios, ante unos ‘Diablos Rojos’ con un centro del campo dinámico, con Kevin de Bruyne estelar y Mika Godts determinante.

En el minuto 6, Gianluigi Donnaruma, el capitán y voz veterana de la selección, metió una mano derecha abajo tras un disparo raso que fue su carta de presentación para el resto de partido, ya que pese a encajar un gol, construyó un muro que evitó que Italia terminara mínimo con una ‘manita’.

El combinado belga no tardó en intentar hacerse con la posesión. Pese a algún intento aislado de respuesta de Italia, como un tiro al palo de Francesco ‘Pio’ Esposito, Bélgica se encontró cómoda y logró adelantarse en el marcador por medio de Godst, atacante del PSG, quien empujó un balón al fondo de la red después de dejar a los dos centrales transalpinos tirados en el suelo con un recorte.

Bélgica asedió y buscó el segundo tanto, pero Donnarumma lo evitó. Y luego, cuando mejor estaba Italia y más cerca del empate, con varias oportunidades, Bélgica orquestó un contraataque perfecto para golpear cuando más dolía.

En el minuto 69, Dodi Lukebakio, del Benfica, se hizo con el esférico en mitad de campo y no se lo pensó dos veces antes de enfilar directo a la portería de Donnarumma, al que batió con un disparo certero y lejano.

No supo reaccionar Italia en los últimos minutos y su maldición continua, en un final envuelto en pitos y en caras de circunstancia. Tdoavía queda muy cerca la derrota en la repesca mundialista contra Bosnia y Herzegovina.

El equipo de Mancini tendrá la posibilidad de resarcirse de este bache inicial, aunque lo hará en un grupo en el que tendrá que enfrentarse, además de a Bélgica, a rivales fuertes también fuertes, como son Francia y Turquía.

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