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Las batallas entre El Salvador y Guatemala en el siglo XIX y la tumba profanada de Morazán

La huella militar de Rafael Carrera en El Salvador plantea una interrogante sobre la ubicación de los restos de Francisco Morazán tras los anuncios gubernamentales respecto a un nuevo monumento. Conoce, además, cómo vinieron a parar los restos del prócer unionista a suelo salvadoreño.

Ilustración de Francisco Morazán
Ilustración de Francisco Morazán incluida en el libro "Explorations and adventures in Honduras" de William Vincent Wells, publicado en 1857. Foto / Wikipedia

Un mensaje divulgado en X en su oportunidad revive el debate entre historiadores y apasionados de la memoria centroamericana sobre el paradero de los restos del expresidente de la República Federal de Centroamérica (de 1830 a 1838), Francisco Morazán.

«En 1863, las tropas guatemaltecas del presidente y general Rafael Carrera Turcios invadieron San Salvador. La tumba de Morazán fue profanada y sus restos fueron destruidos. Desde 1889, el nuevo mausoleo sólo ha sido simbólico. @EfemeridesSV @histohonduras @historia_ca».

Tal aseveración resuena tras las publicaciones oficiales del presidente Nayib Bukele, quien anunció en sus redes sociales la creación de un nuevo mausoleo en el Centro Histórico de San Salvador para custodiar el legado del prócer. «Hemos trasladado los restos de Francisco Morazán a un nuevo mausoleo, construido especialmente para custodiarlos por siempre», se lee en el post de X.

Este nuevo mausoleo -que abrirá las puertas al público de forma gratuita este 24 de septiembre, a las 7:00 p.m.- está ubicado a un costado del Palacio Nacional, dentro del nuevo Jardín Centroamérica.

Sin afirmar categóricamente la pérdida irrecuperable del osario en 1863, diversas fuentes académicas sugieren dejar abierta la gran pregunta: ¿dónde descansan realmente los restos de Francisco Morazán?

El trasfondo de esta duda surgió en el siglo XIX, época dominada por el choque bélico entre el proyecto liberal y el dogma conservador en el istmo.

La contienda de 1863 marcó el poderío militar del caudillo guatemalteco Rafael Carrera en suelo salvadoreño. Pese a ser derrotado inicialmente en la épica Batalla de Coatepeque por las fuerzas del presidente Gerardo Barrios, Carrera emprendió una segunda ofensiva devastadora. Sitió San Salvador, forzó la caída y el exilio de Barrios e impuso al conservador Francisco Dueñas.

Fue en ese turbulento desenlace donde la ocupación liderada por Carrera alcanzó la tumba del prócer de la Unión Centroamericana, destruyendo el monumento original erigido por la causa liberal en honor de Morazán.

Expresidente de Guatemala Rafael Carrera Turcios
Pintura del expresidente de Guatemala, Rafael Carrera Turcios, de autor desconocido. Pieza del Museo Nacional de Historia de Guatemala. Foto / Wikipedia

Carrera lideró previamente otras acciones armadas en la región. En 1851 mandó las tropas en la Batalla de la Arada contra la coalición de El Salvador y Honduras, acontecimiento que determinó el equilibrio político de los gobiernos de la región. La sucesión de enfrentamientos entre ambos países definió los límites del poder regional.

En la actualidad, la revisión de las fuentes documentales mantiene abierto el debate sobre la localización de los restos de Morazán, pues tras la profanación de su mausoleo en 1863 se cree que sus restos no pudieron recuperarse.

En este punto, es válido recordar cómo los restos del prócer unionista terminaron en suelo salvadoreño y para ello, retomamos un texto publicado por el investigador y escritor salvadoreño radicado en Barcelona, Carlos Cañas Dinarte, en enero de 2024.

10 datos sobre la llegada de los restos de Francisco Morazán a El Salvador

1 El origen de la exhumación. Tras la ejecución de Francisco Morazán el 15 de septiembre de 1842 en San José de Costa Rica, el presidente costarricense José María Castro decretó el 6 de noviembre de 1848 la exhumación de los restos para enviarlos a El Salvador, atendiendo la petición hecha por la Asamblea Legislativa salvadoreña en marzo de ese año.

Litografía de la conducción de los restos de Francisco Morazán en San Salvador
Litografías del francés A. C. Ferrant que presentan de manera idealizada la conducción de las urnas cinerarias con los restos del general y de su esposa hacia el cementerio de San Salvador el 17 de septiembre de 1858. Foto: cortesía / Carlos Cañas Dinarte

2 Cremación y comitiva de traslado. Los restos fueron cremados y colocados en una urna cineraria bajo la supervisión de las autoridades costarricenses. La custodia del traslado inicial a Puntarenas estuvo a cargo del general José María Cañas y el presbítero Ramón María González.

3 El viaje marítimo. El 14 de enero de 1849, la urna partió hacia El Salvador a bordo del bergantín-goleta de bandera ecuatoriana Chambón, comandado por el capitán Roger y una tripulación de 12 marineros. Navegó hasta fondear en el puerto de Acajutla el 26 de enero de 1849.

4 Falta de protocolo inicial. Tras la llegada de la nave a Acajutla, el ministro de Relaciones Interiores de El Salvador, Juan José Bonilla, informó que el gobierno central no tenía preparadas las ceremonias para recibir el depósito cinerario, comisionando de emergencia al concejo municipal de Sonsonate para la recepción.

5 Traslado y honores en Sonsonate. El 30 de enero de 1849, el gobernador Rafael Padilla Durán organizó una escolta armada de 25 hombres. Más de 300 personas con velas y antorchas acompañaron la urna desde la Capilla del Ángel hacia la iglesia parroquial de Sonsonate, donde se celebraron honras fúnebres y una misa solemne en latín.

Dibujo del general Francisco Morazán y moneda de colón de El Salvador
A la izquierda, Morazán vestido de civil y como jinete de su caballo Cachureco. Dibujo trazado y litografiado en París, en 1851, por el artista plástico salvadoreño Juan Francisco Estanislao Cisneros Guerrero (1823-1878). A la derecha, una antigua moneda de colón de El Salvador con el que sería el rostro de Morazán. Fotos: cortesía / Carlos Cañas Dinarte

6 Paso por Santa Ana. El 3 de abril de 1849, un cortejo de casi 300 personas y 200 hombres a caballo trasladó la urna hacia Santa Ana, realizando paradas en Sonzacate y San Antonio. El 6 de abril, la urna fue expuesta en el templo parroquial santaneco sobre un catafalco (plataforma elevada o armazón solemne que se coloca en una iglesia para honrar a un difunto durante sus exequias) financiado por los vecinos.

7 Intercambio de gestos diplomáticos. Como reciprocidad por la entrega de los restos de Morazán, el gobierno del presidente Doroteo Vasconcelos decretó el 1 de febrero de 1849 la exhumación y entrega a Costa Rica de los restos de los exmandatarios costarricenses Braulio Carrillo y Manuel Aguilar, sepultados en suelo salvadoreño.

8 Ausencia presidencial en el homenaje. Durante visita oficial del presidente Doroteo Vasconcelos a Santa Ana en abril de 1849, el mandatario no acudió a rendir honores a la urna. Fue la municipalidad de Santa Ana la que mantuvo el culto cívico al caudillo en sus actos conmemorativos de 1850.

Mausoleo de Francisco Morazán en Los Ilustres
Parte superior del segundo monumento a Morazán en la Sección de Hombres Ilustres del Cementerio General de San Salvador, donde no habría restos. La frase esculpida, según Cañas Dinarte, no tiene un respaldo documental que la valide. Foto: cortesía / Carlos Cañas Dinarte

9 Traslados en secreto por inestabilidad política. Luego de la derrota salvadoreña frente a Guatemala en la Batalla de La Arada (1851), la urna fue movilizada de urgencia a Mejicanos y posteriormente a Cojutepeque en 1855. Estos traslados ocurrieron bajo reserva y sin ceremonias oficiales debido al contexto de guerra y terremotos.

10 Demora de nueve años. Pese a haber desembarcado en Acajutla en enero de 1849, la urna con las cenizas de Morazán tardó nueve años en llegar a su destino final en San Salvador, donde fue conducida al cementerio de la capital el 17 de septiembre de 1858. Cinco años después, el mausoleo sería destruido por las tropas guatemaltecas del general Carrera Turcios.

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