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Investigador analiza irregularidades en el decomiso del archivo de Mangoré en 2006

El perito y especialista en Mangoré, Frederick Sheppard, analiza el decomiso del archivo de Agustín Barrios en Asunción, en agosto de 2006, y plantea cómo el procedimiento habría vulnerado acuerdos internacionales suscritos por Paraguay y El Salvador.

Manuscrito de Mangoré creado en San Salvador del Archivo decomisado en Paraguay, en 2006
Manuscrito de Mangoré creado en San Salvador del Archivo decomisado en Paraguay, en 2006. Foto / cortesía de Frederick Sheppard

En agosto de 2006, la incautación del archivo del compositor paraguayo Agustín Barrios Mangoré en Asunción desencadenó un proceso judicial que involucró al investigador salvadoreño Ramsés Calderón.

El compatriota residente en Canadá había viajado a Paraguay tras ser contactado por un supuesto investigador y documentalista de Mangoré, con el propósito de adquirir legalmente el acervo mangoreano en manos del músico Cayo Sila Godoy para la organización Red Cultural Arts Association.


Tras completar la compra por un adelanto de $15,000 y ordenar la documentación, autoridades locales y fuerzas policiales ejecutaron un allanamiento en la vivienda de Godoy para decomisar los manuscritos que por años recolectó Godoy, durante viajes realizados a diferentes países, incluyendo El Salvador.

Aunque el Juzgado Penal de Garantías N° 6 de Asunción declaró la desestimación de los cargos por tráfico de bienes culturales al constatar la ausencia de un marco legal que declarara el archivo como bien inalienable en la fecha de los hechos, el material permaneció en Paraguay y no fue devuelto a Calderón ni se le restituyeron los fondos desembolsados.

De eso ya 20 años y el salvadoreño-canadiense aún enfrenta las consecuencias de aquel suceso.

Algunos de los documentos incluidos en el archivo decomisado en casa de Sila Godoy en 2006
Algunos de los documentos incluidos en el archivo decomisado en casa de Sila Godoy en 2006, fotografiados para un documental. Foto / cortesía Frederick Sheppard

Testimonio de primera mano y secuencia de los hechos

El perito examinador de documentos y analista caligráfico estadounidense, doctor Frederick Sheppard, quien ha investigado la vida y obra de Barrios desde 1992, ofreció su testimonio sobre los acontecimientos en Asunción, pues afirma haber mantenido comunicación telefónica continua con las partes involucradas antes, durante y después del operativo policial de 2006.

Según la reconstrucción de Sheppard, el supuesto investigador y documentalista gestionó la logística inicial, intermedió en la negociación económica entre Ramsés Calderón y Sila Godoy, y registró en video y fotografías la labor de catalogación realizada por Calderón durante dos semanas en casa del maestro Godoy.

Sheppard sostiene que, tras obtener copias digitales de los documentos ordenados y lograr que Calderón acordara la compra del acervo mangoreano, esta misma persona coordinó con las autoridades locales y representantes del Centro Cultural de la República El Cabildo la ejecución de la intervención policial en la residencia de Godoy.

Durante el procedimiento del 4 y 5 de agosto de 2006, las autoridades presentes instaron al octagenario músico Godoy a firmar la cesión del archivo a favor del Estado paraguayo bajo presión y en presencia de la fuerza pública.

Investigador de Mangoré Frederick Sheppard
Frederick Sheppard tiene en su poder una serie de pruebas de lo que considera fueron irregularidades en el caso de Ramsés Calderón, en Paraguay, en agosto de 2006. Foto / cortesía del especialista

Basándose en su experiencia de más de 10 años como médico penitenciario y 43 de práctica médica -la cual ha abarcado numerosos casos médico-legales-, Sheppard solicita al oficial médico psiquiátrico de la Junta Examinadora Médica del Estado de Illinois un perfil psiquiátrico del hombre que atrajo a Calderón a Paraguay.

Dicho perfil detalla que en el sujeto de estudio se observan rasgos patológicos y una falta de empatía orientada a la consecución de intereses particulares sin considerar el perjuicio ocasionado a terceros. El investigador nacido en México, también señaló que esta persona se vio involucrada en el supuesto robo de una colección completa de discos originales grabados por Mangoré en Brasil, en 2011.

«Los resultados de dicha consulta confirmaron mis observaciones e impresiones personales: que este señor es una persona patológica, incapaz de experimentar emociones humanas normales y dispuesto a llegar a cualquier extremo con tal de promover sus propios intereses personales», enfatizó Sheppard.

En este contexto, el también examinador de documentos y analista caligráfico certificado argumenta que Calderón, carente de asesoría jurídica en el extranjero, fue utilizado como enlace para localizar, financiar y estructurar el archivo de Mangoré, dejándolo posteriormente sin el material y sin los recursos invertidos, y con una reputación manchada.

Portada de La Nacion de 2006, con el caso Ramsés Calderón y el archivo mangoreano de Sila Godoy
La Nación registró el 9 de agosto de 2006 la decisión de que el archivo quedara en Paraguay por ser un patrimonio de valor nacional. Foto / cortesía

Argumentación jurídica y marco internacional

Para justificar la incautación del material, las autoridades paraguayas apelaron a leyes de protección patrimonial y normativas históricas que impedían la salida de bienes nacionales del país.

No obstante, Sheppard puntualiza que una buena parte de los manuscritos confiscados en 2006 fueron redactados por Agustín Pío Barrios entre 1939 y 1944 en San Salvador, El Salvador, mientras ejercía como profesor del Conservatorio Nacional de Música “Rafael Olmedo”.

Por consiguiente, sostiene que la aplicación retroactiva de normativas locales a documentos creados fuera del territorio paraguayo carecía de fundamento en el derecho internacional de la época. En algunos de los manuscritos incautados se lee que son originarios de San Salvador.

«Paraguay ha suscrito numerosos tratados internacionales relativos al robo de bienes culturales; sin embargo, en el presente caso, ha violado reiteradamente dichos tratados, contando incluso con el respaldo del gobierno».

Frederick Sheppard, investigador y especialista en Mangoré.

En ese caso, resalta Sheppard, contraviene los principios establecidos en instrumentos internacionales ratificados por Paraguay y El Salvador para regular el patrimonio cultural y su conservación:

Convención sobre las Medidas que deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales (UNESCO 1970): El artículo 2 establece que la apropiación o transferencia de bienes culturales bajo coacción o en contravención de los derechos legítimos de adquirentes de buena fe constituye una violación a la cooperación internacional.

Convención sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales
Artículo 2 de la Convención sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales. Foto captura / EDH

Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (UNESCO 2003): Se enfatiza la protección de los procesos pedagógicos, saberes y expresiones comunitarias que vinculan a los creadores con los países donde desarrollaron su producción artística, asegurando la accesibilidad y el respeto a la memoria compartida entre naciones.

Un legado que une a dos países

Lejos de suscitar un conflicto diplomático, Sheppard enfatiza la importancia de esclarecer los hechos para restituir la verdad histórica sobre el rol de Ramsés Calderón y reconocer la dimensión transnacional de Agustín Barrios Mangoré.

También recuerda que existen documentos que respaldan el deseo de Mangoré de legar parte de su legado a El Salvador: «La tesis de que Barrios tenía la intención de legar la totalidad de su patrimonio restante a El Salvador se sustenta en un documento custodiado en el Museo de Antropología David J. Guzmán de El Salvador (Muna), el cual fue presentado en octubre de 1944 por su viuda», detalla en entrevista con eldiariodehoy.com.

Foto de la viuda de Mangoré entregando el legado del guitarrista al Estado salvadoreño
Foto de la viuda de Mangoré entregando el legado del guitarrista al Estado salvadoreño, después de la muerte del genio de la guitarra. Foto / cortesía Frederick Sheppard
Documento que confirma el legado que Mangoré heredó a El Salvador.
Documento que confirma el legado que Mangoré heredó a El Salvador. Foto / cortesía de Frederick Sheppard

«Este documento original ha sido reproducido en mi edición del Diario de Agustín Barrios, obra que actualmente forma parte de los fondos de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, de la Biblioteca Nacional de España y de las bibliotecas nacionales de Brasil, Uruguay y Argentina», detalla Sheppard.

El compositor paraguayo encontró en El Salvador un entorno institucional que le permitió consolidar su método de enseñanza y legar manuscritos fundamentales que hoy constituyen un puente cultural entre ambas naciones. Actualmente, sus composiciones se interpretan a nivel internacional.

No solo fue el único país en el que desarrolló su dimensión de formador, también fue la nación donde enseñó a su único grupo de discípulos, heredando su método de enseñanza.

Tanto Paraguay como El Salvador pueden unirse para rescatar, restaurar, proteger y difundir el legado del genio de la guitarra, Agustín Pío Barrios «Mangoré», aplaudiendo todos los esfuerzos que se hacen por visibilizar el legado de Nitsuga a nivel mundial.

¿Porque no? Hay que decirlo: el legado de Mangoré es de toda la humanidad.

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