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Terremoto reaviva la preocupación por la actividad sísmica en el sur de Italia

Esta es una zona de alta actividad sísmica: el Golfo de Nápoles se encuentra entre el gran volcán Vesubio y los Campos Flégreos, una caldera con una veintena de cráteres, muchos bajo el mar, denominada así (tierra ardiente) por los antiguos griegos.

El sur de Italia volvió a vivir este viernes una jornada de incertidumbre después de que un terremoto de magnitud 4,7 estremeciera la zona de los Campos Flégreos, una de las áreas volcánicas más vigiladas del planeta.

El movimiento telúrico, registrado durante la tarde, fue percibido con fuerza en Nápoles y en gran parte de su área metropolitana, generando escenas de pánico entre miles de residentes que abandonaron sus hogares y lugares de trabajo como medida de precaución.


El epicentro se localizó en el municipio de Pozzuoli, dentro de la extensa caldera volcánica de los Campos Flégreos, donde desde hace varios años se registra un incremento de la actividad sísmica asociado al fenómeno conocido como bradisismo. Este proceso geológico provoca un lento ascenso y descenso del terreno debido a la acumulación de gases y fluidos calientes en el subsuelo, originando frecuentes enjambres sísmicos que mantienen bajo constante observación a científicos y autoridades.

Las primeras evaluaciones realizadas por los equipos de emergencia confirmaron daños materiales en viviendas, edificios históricos, iglesias e infraestructura urbana, principalmente en Pozzuoli y en otros municipios cercanos. También se reportaron desprendimientos de cornisas y fragmentos de fachadas, lo que obligó a acordonar varias calles mientras continúan las inspecciones para verificar la estabilidad de las construcciones.

La policía asegura las zonas afectadas por derrumbes y daños tras un terremoto de magnitud 4,7 en Pozzuoli, cerca de Nápoles (Italia). EFE

El balance provisional indica que 21 personas resultaron heridas, la mayoría con lesiones leves provocadas por la caída de escombros y objetos durante el terremoto. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado víctimas mortales, aunque las labores de inspección continúan en los inmuebles más afectados.

Como parte de los protocolos de seguridad, fue suspendida temporalmente la circulación ferroviaria en el nodo de Nápoles, incluida la línea de Alta Velocidad, mientras técnicos especializados inspeccionaban vías, puentes y túneles. Asimismo, algunas carreteras permanecieron cerradas de manera preventiva y los servicios de Protección Civil desplegaron equipos para evaluar los daños y asistir a la población.

La fuerte sacudida estuvo seguida por varias réplicas de menor intensidad, una situación habitual en este tipo de secuencias sísmicas, aunque suficiente para mantener la preocupación entre los habitantes de la región.

La policía asegura las zonas afectadas por derrumbes y daños tras un terremoto de magnitud 4,7 en Pozzuoli, cerca de Nápoles (Italia)

Un territorio moldeado por el fuego y los terremotos

Italia ocupa una posición geológica única en Europa. El país se encuentra sobre el límite donde convergen las placas tectónicas africana y euroasiática, una interacción que ha dado origen a una intensa actividad sísmica y volcánica a lo largo de toda la península. Desde los Alpes, en el norte, hasta Sicilia, en el extremo sur, los terremotos forman parte de la historia geológica italiana, aunque es el centro y el sur del país donde se concentra la mayor parte del riesgo.

En esta región se encuentran algunos de los volcanes más conocidos y estudiados del mundo. El Vesubio domina el golfo de Nápoles y permanece activo desde el punto de vista geológico, siendo recordado por la erupción que destruyó Pompeya y Herculano en el año 79 d. C. En Sicilia se eleva el Etna, considerado el volcán activo más alto de Europa y uno de los más activos del planeta. Más al sur, en el mar Tirreno, Stromboli mantiene una actividad eruptiva casi permanente desde hace siglos, mientras que Vulcano, en el archipiélago de las Islas Eolias, continúa siendo objeto de constante vigilancia científica.

Los Campos Flégreos representan un caso particular. Se trata de una gigantesca caldera volcánica de aproximadamente 12 kilómetros de diámetro formada tras enormes erupciones ocurridas hace decenas de miles de años. En su interior y en sus alrededores viven cientos de miles de personas, lo que convierte a esta zona en uno de los sistemas volcánicos con mayor nivel de monitoreo del mundo.

El incremento del bradisismo observado durante los últimos años ha ido acompañado de un aumento en la frecuencia e intensidad de los terremotos, motivo por el cual las autoridades italianas han reforzado los planes de emergencia y las campañas de información dirigidas a la población. Aunque los especialistas insisten en que una mayor actividad sísmica no implica necesariamente una erupción volcánica inminente, sí representa una señal de que el sistema geológico permanece activo y requiere un seguimiento permanente.

El reciente terremoto vuelve a poner de manifiesto la compleja relación entre Italia y su geografía. En un territorio donde conviven ciudades históricas, millones de habitantes y algunos de los volcanes más importantes del planeta, la vigilancia científica y la preparación ante emergencias continúan siendo herramientas fundamentales para reducir el impacto de fenómenos naturales que forman parte de la dinámica de la Tierra.

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