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¿Tienes perro en casa? Esto debes hacer de inmediato para evitar la rabia, un virus 100% mortal

La rabia sigue activa en las Américas y es 100% mortal. Conoce los síntomas, riesgos y cómo actuar de inmediato para proteger a tu perro y familia

Los perros no son los únicos animales que desarrollan la rabia, de acuerdo a los expertos. Foto EDH/ Archivo-Asociación Mi Jardín De Peludos de El Salvador

La rabia no es una enfermedad enterrada en el pasado ni un problema superado por el tiempo. Al contrario, sigue activa en la región de las Américas y bajo una realidad alarmante: una vez que una persona o un animal, como el perro, manifiesta los primeros síntomas, el virus es 100% mortal y no tiene cura.

En una reciente emisión del programa Hablemos de salud de la OPS/OMS, los expertos alertaron que, si bien los casos transmitidos por perros han caído drásticamente gracias a la vacunación masiva, la transmisión por animales silvestres va en aumento y los gatos han pasado a jugar un rol crítico y sumamente peligroso en la cadena de contagio hacia los seres humanos.


Conocer esta situación es de vital importancia para El Salvador, un país donde los perros no solo se han convertido en un miembro fundamental dentro de miles de hogares como mascotas, sino donde también se observa un constante y creciente número de perros callejeros y comunitarios en la vía pública.

Esta realidad local expone a una gran parte de la población a potenciales interacciones con animales sin control veterinario estricto, volviendo indispensable replicar las pautas de prevención, la vacunación masiva y el conocimiento de los riesgos que plantea el virus en el entorno actual.

El espacio contó con la participación de la doctora Ana Lucianes, jefa de la Unidad de Enfermedades Desatendidas de la OPS, y del doctor Marco Vigilato, coordinador del área de zoonosis y experto en rabia del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (Panaftosa) de la OPS, con sede en Río de Janeiro, Brasil.

Letalidad y desarrollo silencioso en humanos

Una de las principales precisiones científicas compartidas durante la entrevista es la nula tasa de supervivencia una vez que el virus coloniza el sistema nervioso central.

El doctor Marco Vigilato fue categórico al describir la gravedad de la patología: “Es una enfermedad diferente de otras enfermedades, 100% letal. O sea, la rabia una vez manifestado los síntomas, que son síntomas neurológicos, tanto para las personas como para los animales… no tiene cura. Una vez con los síntomas no hay cura”.

No obstante, los expertos destacaron que la ventana de oportunidad para intervenir médicamente radica en el extenso período de incubación que posee el virus en comparación con otros agentes infecciosos.

Mientras que enfermedades como el dengue o la influenza manifiestan síntomas en cuestión de días, la rabia puede llegar a meses, puede llegar hasta dos meses” en el organismo humano antes de desencadenar la fase clínica detectable.

Este lapso prolongado es el que permite aplicar de forma efectiva la profilaxis post-exposición (vacunas y sueros antirrábicos) para frenar el avance del virus hacia el cerebro.

El avance de la rabia silvestre frente a la canina

Gracias a la implementación de programas coordinados por la OPS desde hace más de cuatro décadas, enfocados en la vigilancia y la inmunización masiva, la rabia transmitida por perros (rabia canina) ha registrado un descenso drástico en la región, pasando de entre 300 y 500 muertes humanas anuales en los años 80 a solo cinco o seis casos en la actualidad, correspondientes a personas que no logran acceder a tiempo a los servicios de salud.

Sin embargo, el escenario epidemiológico actual presenta un nuevo desafío: la persistencia y el predominio de la rabia silvestre.

Vigilato señaló que, en la actualidad, se reportan más contagios en humanos por vía de animales salvajes que por ataques de canes domésticos.

“Desafortunadamente tenemos hoy en la región más casos humanos por rabia silvestre que por rabia canina… la rabia silvestre como murciélagos, … sigue siendo un tema importante… esa nunca vamos a eliminar, porque la naturaleza sigue ahí”, explicó el coordinador de zoonosis.

Entre las especies identificadas como reservorios naturales en el continente se mencionaron a los murciélagos hematófagos, zorros, zorrillos, mapaches y primates.

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Cuidar la salud de los perros para evitar la rabia, entre otras enfermedades, es fundamental. Foto EDH/ AFP

El rol crítico de los gatos y el riesgo en la vía pública

Una de las advertencias más novedosas del programa técnico fue el incremento de casos de rabia humana mediada por felinos domésticos y callejeros.

De acuerdo con las declaraciones del doctor Vigilato, los hábitos conductuales propios de la especie explican este fenómeno:

“Los gatos en los últimos años han jugado un papel importantísimo en la transmisión a las personas. O sea, algunos casos que hemos tenido últimamente han sido por la transmisión de gato. El gato por su naturaleza caza murciélagos”.

El especialista detalló que cuando un murciélago infectado cae al suelo debido a la debilidad por la enfermedad, los felinos suelen interactuar o cazar al espécimen.

En el forcejeo, el murciélago muerde al gato y le transmite el virus a través de la saliva.

Posteriormente, el felino desarrolla la enfermedad en semanas y puede arañar o morder a sus cuidadores.

Los expertos recalcaron que, si bien las mascotas que habitan de forma estricta en hogares suelen contar con esquemas veterinarios al día, el verdadero foco de riesgo se concentra en “los gatos de la calle”.

Actualmente se contabiliza más de una decena de casos recientes de rabia humana transmitidos por gatos infectados con variantes del virus provenientes de murciélagos.

De igual forma, se instó a mantener una estricta precaución con los denominados “perros de la calle”, comunitarios o vecinales.

Los expertos aconsejaron evitar aproximarse de forma imprudente a animales callejeros desconocidos para prevenir no solo la transmisión viral, sino también lesiones graves o desfiguraciones, sugiriendo especial atención y educación protectora hacia la población infantil.

Inmunización: 100 millones de perros vacunados al año

La doctora Ana Lucianes enfatizó que el control efectivo de estas problemáticas requiere un abordaje multisectorial bajo el enfoque global de “Una Salud” (One Health), coordinando acciones conjuntas entre las carteras de salud humana, sanidad animal y medio ambiente.

En ese sentido, la vacunación canina continúa posicionándose como la herramienta de salud pública más indispensable para evitar que el virus salte del ámbito silvestre al doméstico.

A nivel continental, el esfuerzo logístico es masivo: “La región vacuna más de 100 millones de perros por año, de estos casi mitad son vacunados por el poder público”.

Los expertos advirtieron que los brotes o fallas de control identificados en áreas específicas de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe ocurren precisamente cuando los gobiernos locales o municipales interrumpen estas campañas de inmunización animal o descuidan el abastecimiento de dosis biológicas para humanos en los centros de atención primaria.

Pautas utilitarias ante agresiones y síntomas

Los síntomas clínicos iniciales de la patología en los animales suelen involucrar alteraciones severas del comportamiento de carácter neurológico, tales como desorientación, agresividad inusual por disputas territoriales, parálisis progresivas y salivación abundante.

Ante la eventualidad de sufrir una mordedura o arañazo por parte de cualquier animal sospechoso (perro, gato o fauna silvestre), el protocolo de emergencia dictado por la OPS/OMS contempla los siguientes pasos de forma inmediata:

  1. Lavado exhaustivo de la lesión: Lavar la herida de manera enérgica utilizando abundante agua y jabón de forma inmediata. El experto aclaró que “no es pasar una agüita… hay que lavar fuerte, con agua y jabón”.
  2. Atención médica urgente: Acudir con prontitud al centro de salud o unidad básica más cercana para que el personal calificado realice una evaluación formal de riesgo epidemiológico.
  3. Suministro del tratamiento: De ser necesario, se administrará el esquema completo de la profilaxis post-exposición, compuesto por una serie de cuatro vacunas y, en casos específicos, la aplicación combinada de suero antirrábico o inmunoglobulina para conferir anticuerpos inmediatos y asegurar la supervivencia del paciente.
  4. Observación del animal: Si la agresión proviene de un perro doméstico o comunitario identificable en una zona controlada, se mantendrá al animal bajo estricta observación clínica por diez días para evaluar si desarrolla sintomatología o fallece a causa del virus, procediendo con los análisis de laboratorio pertinentes.

La entrevista concluyó con un recordatorio sobre la responsabilidad ciudadana de vacunar anualmente a perros y gatos, tanto a través de los canales privados como en las jornadas públicas de inmunización, entendiendo que el cuidado animal constituye la primera línea de defensa para la salud familiar y colectiva.

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