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Vender herramientas y reducir las comidas: así enfrentan miles de familias la inseguridad alimentaria

El alto costo de los alimentos, el agotamiento de las reservas de maíz y frijol y la amenaza de El Niño han llevado a miles de hogares de la Región Trifinio a recurrir a medidas extremas para poder alimentarse.

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El alto costo de los alimentos, así como la situación climática ha provocado que las familias tengan más dificultades para adquirir su comida. Foto: EDH / Archivo

Vender las herramientas con las que trabajan, o aceptar empleos pagados únicamente con alimentos, son algunas de las estrategias a las que ya recurren miles de familias de la región Trifinio para enfrentar la inseguridad alimentaria. Estas medidas, que reflejan cómo los hogares están experimentando dificultades en su capacidad de adquirir alimentos, es lo que aborde un reciente análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), elaborado para la zona fronteriza compartida por El Salvador, Guatemala y Honduras.

Asimismo, el análisis añade que «para poder alimentarse, las familias han hecho uso de otras estrategias de afrontamiento tales como: comer alimentos menos preferidos, reducir el número de comidas al día, limitar las porciones a la hora de comer, pedir comida prestada, o dinero para comprarla, a amigos y familiares, y limitar la ingesta de adultos para alimentar a los niños».


En este sentido, también advierte que, si las condiciones actuales se mantienen, la situación podría agravarse durante el período que va de julio a octubre, un período conocido como de hambre estacional. En ese lapso, unas 157,000 personas, equivalentes al 23% de la población analizada, podrían enfrentar una situación de Crisis o Emergencia relacionada con la escasez de comida, una situación que ya enfrentaron casi 113,000 personas durante abril y junio, de acuerdo con el análisis.

Las razones detrás de esta situación son diversas, y entre ellas está que muchas familias ya agotaron sus reservas de granos básicos obtenidas en la cosecha anterior y ahora dependen cada vez más de la compra de alimentos, precisamente en un contexto en el que los precios de la canasta básica, el transporte y los insumos agrícolas continúan elevados debido a causas externas como la guerra en Irán. A esto se suma la reducción de la demanda de obra en el campo, la cual es principal fuente de ingresos para buena parte de los hogares de la región que comparten los tres países.

En cifras puntuales, el informe subraya que hasta un 56% de los hogares ya no cuenta con producción agrícola propia por lo que debe comprar los granos básicos que consume, mientras que hasta un 57% agotó sus reservas de maíz y hasta un 34% agotó también las reservas de frijol.

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Los precios de los alimentos son de los que más han aumentado en El Salvador en lo que va de 2026, algo que genera presiones sobre la economía de las familias del país. Foto: EDH / Archivo

Por lo anterior es que el presupuesto de las familias de la zona se centra casi que solo en la compra de alimentos, los cuales son de los principales bienes que más inflación han reportado en lo que va del año, para el caso salvadoreño. En este sentido, y según el análisis, el 36% de los hogares destina más del 75% de todos sus gastos únicamente a la compra de comida, mientras que otro 31% destina entre el 51% y el 75% de su dinero.

Esa gran proporción que los alimentos ocupan en los gastos mensuales provocar que el margen para cubrir otras necesidades básicas se vea insuficiente, y es la razón principal por la que las familias de la Región Trifinio tienen que enfrentar las estrategias de de afrontamiento ya descritas.

A lo anterior se suma también el conflicto en Medio Oriente, el cual ha contribuido al aumento de los precios de los combustibles y de los fertilizantes en la mayoría de países, algo que incrementa los costos del transporte de mercancías así como los de la producción agrícola, algo que incluso podría derivar en una disminución de la producción de granos y, a su vez, podría agravar la situación en cuanto a la disponibilidad de alimentos en las zonas que analiza el informe.

Además, y de acuerdo con las proyecciones del documento, las condiciones de sequía (influidas principalmente por el fenómeno de El Niño) podrían empeorar durante la cosecha de primera, algo que añadiría aún más presiones sobre la producción de granos básicos como el maíz y el frijol.

Algo que cabe señalar es que el informe arroja que las regiones más afectadas corresponden a territorios dentro de Guatemala y de Honduras, por lo que la incidencia en la población salvadoreño es de menor gravedad. No obstante, organismos han advertido anteriormente que las estrategias de afrontación, como reducir las cantidades de comida, es algo que ya está siendo implementado por miles de familias salvadoreñas, sobre todo en el oriente del país.

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