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Falta de dinero y vivienda frena natalidad en El Salvador y el mundo

El UNFPA aclara que el descenso no se debe al feminismo ni al rechazo a la familia, sino a barreras materiales que golpean a El Salvador y a la región

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Datos oficiales indican que las mujeres en El Salvador tienen menos hijos que en antaño. Foto de referencia: Pixabay

 La disminución de las tasas de natalidad a nivel global no responde a un rechazo voluntario de la juventud hacia la familia ni al avance del feminismo, sino a barreras estructurales como la inestabilidad económica y las limitaciones de vivienda, según la última Encuesta sobre Futuros Demográficos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), que incluyó a El Salvador.

Esta realidad internacional encuentra un claro reflejo en El Salvador, donde los datos definitivos del VII Censo de Población y VI Censo de Vivienda 2024, procesados por el Banco Central de Reserva (BCR), confirman una caída histórica en los indicadores de fecundidad: la Tasa Global de Fecundidad del país se redujo a 1.4 hijos por mujer en edad fértil, situándose significativamente por debajo del nivel de reemplazo demográfico (2.1), en sintonía con las alertas sobre los obstáculos materiales que enfrentan las nuevas generaciones para formar un hogar.


Desarmando los mitos globales del descenso de natalidad

El informe del UNFPA, basado en una de las consultas más completas a nivel internacional con más de 108,000 adultos jóvenes en 73 países, aborda cinco conceptos erróneos clave sobre el comportamiento reproductivo actual:

  • El papel del feminismo: El estudio aclara que la reducción de la fecundidad no es consecuencia del empoderamiento femenino. Datos socio-estadísticos muestran que las mujeres aún carecen de autonomía reproductiva total, dado que una décima parte no puede decidir sobre el uso de anticonceptivos y una cuarta parte no tiene poder de decisión sobre su propia atención médica. El UNFPA enfatiza que la gran mayoría de hombres y mujeres sí desean tener hijos (fijando en dos el número ideal en casi todo el mundo), pero se enfrentan de igual forma a la falta de seguridad económica, empleo estable y vivienda adecuada.
  • El supuesto rechazo al matrimonio y la familia: Frente a las tesis que acusan a la juventud de evadir el compromiso familiar, más de dos tercios de los encuestados afirmaron que el matrimonio sigue siendo su ideal de vida. No obstante, el 80% considera indispensable contar con una pareja estable antes de procrear. Entre los solteros de 25 a 39 años que desean una relación pero no la tienen, el 57% apunta a las severas restricciones económicas y de acceso a la vivienda como el freno principal.
  • La supuesta motivación egoísta u oportunista: El UNFPA descartó que los jóvenes decidan no procrear por egoísmo o que demanden exclusivamente incentivos económicos directos. El 80% de los encuestados señaló que la búsqueda de la alegría y felicidad familiar es el motivo central para la maternidad o paternidad. Los incentivos gubernamentales o la necesidad de mano de obra futura figuraron entre las motivaciones menos influyentes.

El Salvador: Familias más pequeñas y postergación de la maternidad

Los datos recopilados por el BCR en el Censo 2024 ratifican de manera local los desafíos e inclinaciones advertidos por el organismo de las Naciones Unidas. Aunque la proporción de mujeres en edad fértil (de 15 a 49 años) aumentó levemente del 26.9% en 2007 al 27.5% en 2024, la proporción de ellas que ha tenido al menos un hijo nacido vivo disminuyó del 66.0% al 60.7% en el mismo periodo.

La estructura interna de los hogares salvadoreños refleja un cambio drástico hacia familias menos numerosas. En el año 2007, el 53.8% de las mujeres con hijos tenía uno o dos; para el 2024, ese porcentaje se elevó al 70.1%. En contraste, los hogares con tres o cuatro hijos cayeron del 32.7% al 25.5%, y los de cinco o más hijos se redujeron drásticamente del 13.5% al 4.4%. Con ello, el promedio general de hijos nacidos vivos por mujer bajó de 2.8 a 2.2 en el segmento de madres.

La edad en la que se asume la maternidad en El Salvador también se ha retrasado, validando la tesis del UNFPA sobre la búsqueda previa de preparación psicológica y estabilidad material. De acuerdo con el BCR, la mayor tasa específica de fecundidad en el censo anterior se ubicaba en el grupo de 20 a 24 años (con 111.0 nacimientos por cada 1,000 mujeres); sin embargo, para el registro actual, el pico de natalidad se desplazó al rango de 25 a 29 años, registrando 72.3 nacimientos por cada 1,000 mujeres.

Descenso del embarazo adolescente como logro de salud

Tanto el UNFPA como el Censo de El Salvador coinciden en que la reducción de los nacimientos en menores de edad representa un avance sustancial en políticas de desarrollo y educación, desmintiendo que ponga en riesgo la estructura social. A nivel global, el UNFPA sostiene que este descenso permite a las niñas finalizar sus estudios y resguardar su salud. En El Salvador, la proporción de mujeres de 15 a 19 años con hijos nacidos vivos cayó a menos de la mitad, pasando de 15.4% en 2007 a apenas un 7.1% en 2024.

De acuerdo con los datos oficiales presentados en el Mapa de Embarazos en Niñas y Adolescentes de El Salvador 2025 elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la situación en el territorio nacional ha cambiado de manera rotunda en comparación con los registros de hace una década. En el año 2015, el país contabilizaba un total de 24,944 casos de embarazos en niñas y adolescentes de 10 a 19 años, lo que se traducía en un alarmante promedio de 68 embarazos diarios.

A la fecha, con el cierre de los registros de 2024, la cifra ha descendido de forma drástica a 7,900 casos, equivalentes a 21 embarazos adolescentes por día. Este logro representa una reducción acumulada del 68.3%, lo que significa que las cifras actuales equivalen a menos de un tercio de los casos que se reportaban hace diez años. La disminución ha sido particularmente profunda entre las niñas de 10 a 14 años (con una reducción del 70.2%) y de un 58.5% en el grupo de adolescentes de 15 a 19 años.

Disparidades geográficas en el territorio de El Salvador

El comportamiento demográfico en El Salvador no es homogéneo y denota variaciones críticas de acuerdo al desarrollo urbano e institucional de cada departamento:

  • Tasa Global de Fecundidad: San Salvador registra la menor tasa del país con 1.1 hijos por mujer, mientras que Ahuachapán y Cabañas sostienen los promedios más altos con 1.7 hijos, aun así por debajo del nivel de reemplazo.
  • Proporción de madres: El departamento de San Salvador reporta que solo el 56.5% de sus mujeres en edad fértil tiene al menos un hijo, la cifra más baja del territorio nacional, contrapuesta a Ahuachapán, que lidera este indicador con el 65.4%.
  • Promedio de hijos: San Salvador reporta el promedio más bajo del país (2.0 hijos por mujer con descendencia), en tanto que Cabañas y La Unión marcan el promedio más alto con 2.4 hijos.

Finalmente, el censo del BCR expone una mejora en los indicadores de salud infantil del país: la proporción de hijos fallecidos por mujeres de 15 años o más disminuyó a nivel nacional, pasando de un 10.8% registrado en el censo de 2007 a un 8.0% en 2024.

Ante este panorama, el UNFPA concluye que el desafío de los Estados y de los diseñadores de políticas públicas no radica en modificar las aspiraciones reproductivas de los ciudadanos, sino en garantizar condiciones institucionales, empleos estables, protección laboral y acceso a la vivienda que les permitan alcanzar sus metas familiares de forma segura.

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