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Salvadoreña Yesenia Ruano regresa a EE.UU. después que el ICE la obligara a auto-deportarse

El dictamen judicial de retorno, emitido en el marco de una demanda colectiva en California, establece asimismo que el gobierno estadounidense tiene la obligación legal de realizar una revisión formal de su petición de visado especial antes de emprender cualquier medida de expulsión.

Un mes después de que un juez le permitiera regresar a Estados Unidos, la salvadoreña Yesenia Ruano voló con sus hijas gemelas ciudadanas estadounidenses, informó la cadena hispana Univisión.

Yesenia y sus hijas llegaron al aeropuerto O’Hare, de Chicago, Illinois, donde pasaron sin problemas los controles de migración.


Según la información, la exasistente de una escuela de Milwaukee, donde piensa volver, captó la atención de la ciudad mientras luchaba contra su deportación.

Ruano se vio forzada a autodeportarse a El Salvador en junio de 2025 tras denegársele una suspensión de expulsión mientras mantenía activa una solicitud de protección legal.

El dictamen judicial de retorno, emitido en el marco de una demanda colectiva en California, establece asimismo que el gobierno estadounidense tiene la obligación legal de realizar una revisión formal de su petición de visado especial antes de emprender cualquier medida de expulsión.

«Esto es una bendición de Dios para nosotros», dijo a su llegada, describiéndolo como un sueño y un milagro, según informó Univisión.

El origen de la autodeportación

El caso de Yesenia Ruano se remonta a 2011 cuando cruzó la frontera sur de Estados Unidos huyendo de la violencia de las pandillas en El Salvador, país donde posteriormente fue víctima del delito de trata de personas.

Durante 14 años, estableció su residencia en Milwaukee, Wisconsin, donde se desempeñaba profesionalmente como asistente de maestra en la Academia de Lenguaje y Bellas Artes, una institución escolar pública bilingüe de la localidad.

En junio de 2025, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) denegó su solicitud para suspender una orden de deportación existente.

Esta negativa ocurrió a pesar de que Ruano se encontraba procesando una solicitud activa de visa T, un estatus de protección especial reservado por las leyes federales estadounidenses para las víctimas de trata humana.

Ante el inminente riesgo de una separación familiar forzosa, Ruano optó por salir voluntariamente de Estados Unidos hacia El Salvador, acompañada por su esposo y sus dos hijas gemelas de 10 años, quienes poseen la ciudadanía estadounidense por nacimiento.

Respecto a la resolución inicial de abandonar el país norteamericano, Ruano recordó: «Yo me vine y digo, ‘Okay, eso se acabó, me voy para mi país’».

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La orden judicial en California

En el otoño de 2025, tras su retorno a El Salvador, Ruano se adhirió en calidad de demandante a una acción legal colectiva interpuesta ante los tribunales federales de Estados Unidos.

La demanda acusa formalmente al ICE y al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) de incurrir en una política ilegal denominada «expulsión a ciegas».

El recurso sostiene que las agencias federales violaron las garantías del debido proceso al ejecutar deportaciones indiscriminadas en contra de inmigrantes protegidos por normativas federales, como los solicitantes de visas T, visas U (para víctimas de delitos graves) y supervivientes de violencia doméstica.

En mayo de 2026, el juez de distrito estadounidense André Birotte Jr., con sede en el estado de California, falló a favor de los demandantes al otorgar una medida cautelar provisional.

El dictamen ordena al gobierno federal facilitar el retorno expedito a territorio estadounidense de Ruano y de otros dos peticionarios incluidos en el litigio.

La notificación del fallo judicial provocó una reacción inmediata en la afectada, quien manifestó desde El Salvador: «Lloré de alegría al recibir que el juez había fallado a nuestro favor.»

El esposo de Ruano, quien también se autodeportó hacia El Salvador el año pasado bajo la condición jurídica de beneficiario del trámite migratorio de su esposa, no pudo viajar de regreso a Estados Unidos.

Dado que su estatus para viajar de forma inmediata no se encuentra explícitamente resuelto bajo la actual orden provisional, el retorno del padre de familia permanece sujeto a que la visa T principal sea formalmente garantizada por las autoridades administrativas.

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