Algunos me conocen saben de mí. Soy Militar profesional, un honor, una alegría y una motivación diaria, Tengo estudios académicos, 81 años. Un día me dijeron: «Dichosos los que trabajan por la paz –aunque sea en una pequeña dosis– ellos serán llamados hijos de Dios». Me encuentro en el colectivo de la tercera edad, que en voz baja llaman «los viejos». Los viejos resultamos incomodos para una sociedad que busca beneficios fáciles, rápidos, y manifiestan que la soledad es inherente a la vejez. Soy agradecido con la vida, tengo mis abolladuras, raspones, desencantos y alegrías; convivo con dolamas, ayudado con medicamentos, prótesis y anteojos. Mi alma conversa conmigo mismo.
Veo una sociedad carente de solidaridad, lo cual es temerario, ya que equivale a quemar los libros para destruir la memoria. Somos una sociedad que lanza piedra a su mismo techo, tapamos huellas lo que se puede, pero borrarlas jamás. Mi momento es el ideal para soltar mis experiencias. ”Los que hemos pasado por el desierto sabemos el valor del agua”. Es de inteligentes aprender de los errores ajenos, la vida no nos dará tiempo para cometerlos todos. Tampoco lo que expreso es por inteligencia, si no, porque viví las equivocaciones. “Es mejor aceptar que nos equivocamos de puerta, que pasar toda la vida en habitación equivocada”.
Hemos concluido el primer cuarto de siglo del siglo XXI y (34 años) desde el 16 de enero de1992 el cual no debe de morir. Termino el conflicto armado interno y detuvo el derramamiento de sangre. Abrió los espacios al dialogo y la tolerancia; nos recuerdan la presencia de la razón sobre la insensatez y como el entendimiento estuvo presente poniendo punto y aparte a una época muy dura, cruel, de dolor, lágrimas y miedo. No se puede artificiosamente sepultar su valor, y nos invita a evaluar lo recorrido en función de las expectativas que esperábamos terminado el siglo XX y lo recorrido del XXI. Los hechos hay que contarlos como son y no como quieren que los contemos; no se puede satanizar el pasado y sacralizar el presente con historias falsas, hechos y narrativas inexactos.
No pretendo polemizar, sino integrar a la sociedad para entender nuestro pasado, presente y futuro sin importar el ángulo desde el cual lo vean, y poder arribar a un acuerdomínimo en busca de un mejor futuro. “Las relaciones entre política y poder. Entre sociedad civil y sociedad militar, nunca han sido normales. Tampoco tiene ningún sentido,dejar un miedo para vivir con otro” Cambiar seguridad por democracia o seguridad por libertades, es no merece ninguna de las dos. (B. Franklin).
Tenemos una crisis de liderazgos. La amnesia, el olvido y el desconocimiento, es la estupidez ilustrada y el costo es mucho mayor que el error. Terminada la Guerra Fría, la caídadel Muro de Berlín y nuestro conflicto armado interno, llegamos a pensar que estábamos frente a la superación de confrontaciones geopolíticas de carácter económico y diferencias internas. La democracia liberal y el respeto a los derechos humanos serían las normas presentes y veríamos más solidaridad en la solución de problemas, como el hambre, la ignorancia, el autoritarismo, gobernabilidad y gobernanza y muchos problemas heredados y no resueltos. Pasado el tiempo, siguen incumplidos.
Él escenario internacional sigue en las disputas geopolíticas. Las economías, con gran incertidumbre. El multilateralismo vrs. el unilateralismo. Crisis humanitarias y migratorias y la impresión de administraciones con urgencias, cortoplacismos y un cansancio moral. ¿hasta cuándo? En El Salvador, recordemos las raíces propias para no perder el pasado, es cruel pelear con la realidad, pero, el no hacerlo se paga caro.
Se presentan indicadores de una posible mejora económica sin dejar de inquietar que dichos posible avances están conviviendo con un gasto que pareciera fuera de control y una gobernanza con signos autoritarios. Lideres políticos democráticamente electos concentrando poder. Más desempleo. Altos costos de vida y ciudadanos apoyando soluciones autoritarias. Nunca había sentido en mi vida, la politización de la ignorancia, la mediocridad y el humor por la inteligencia caminando como consigna política como ahora. No es un guerra cultural, ni un nuevo modelo, como dicen algunos, es lo contrario, es una guerra contra la cultura, es un arma para engañar y contrario al desarrollo, al progreso de todos. Nuevas acciones las mismas mañas. Otro indicador es que entre más desconoce la gente mayor es el efecto, lo que no se valora es el precio, El desconocimientode la gente es más combustible al populismo, a lo falso, a la manipulación, a la satanización del pasado. El desconocimiento jamás lo vi tan politizado como ahora. No es necesario mostrar bellezas a los ciegos, ni decir verdades a los sordos, lo único que necesitamos es no mentir a los que nos escuchan, ni desilusionar a los que confían en nosotros.
La conciencia del hombre no es la que determina su ser social, es su ser social lo que determina su conciencia. No tratemos de cambiar su mentalidad para cambiar la realidad, tenemos que cambiar su realidad para que cambie su mentalidad, sacarle de la pobreza, la marginación, tener que comer, salud, educación. Luego veremos lo de su conciencia. Obligar a una persona que sus necesidades básicas y fisiológicas están insatisfechas a que desarrolle conciencia, es un contrasentido y me parece un romanticismo por no decir otra cosa. ¿estamos tomando la historia y haciendo un proceso histórico, o un verdadero modelo nuevo? La historia no está predeterminada, ni está escrita, hay que ver cómo se desarrollan las cosas y tomar decisiones. La clave es el cumplimiento de planes claros, transparentes con información y rendición de cuentas. Es lo que se necesita y poder ver cuánto es lo que se cumple, y no las promesas políticas o falsas narrativas. No administremos el fracaso,abandonemos la comodidad, hagamos un esfuerzo colectivo para rescatar las experiencias
Prefiero los caminos a las fronteras. La tolerancia, el diálogo, el respeto al derecho ajeno. Creo en la libertad, la justicia y la democracia. Me rebelo a ver cómo hoy todo tiene un precio; veo impotente, partir a mis amigos sin la cosecha de sus sueños.
¡Veamos atrás de la puerta de la historia! La verdad os hará libre dicen las Escrituras. También el más odiado.