Cómo es posible que la especie con la mayor capacidad intelectual de la historia esté destruyendo su único hogar
Jane Goodall
Cómo es posible que la especie con la mayor capacidad intelectual de la historia esté destruyendo su único hogar
Jane Goodall
El deterioro del medio ambiente ya obliga a miles de personas a desplazarse, tanto al interior de sus propios países como hacia otros, y todo indica que esto se agravará en los años venideros. Así las cosas, la lucha contra la degradación del medio ambiente es la gran batalla de la humanidad para preservar todas las formas de vida en este planeta y hacer innecesario, que no impedir, que las personas abandonen sus sitios de origen para sobrevivir.
En la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972, se resume claramente la naturaleza del grave problema que enfrenta la vida en este planeta: “El hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente. En la larga y tortuosa evolución de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar, de innumerables maneras y en una escala sin precedentes, cuanto lo rodea. Los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales para el bienestar del hombre y para el goce de los derechos humanos fundamentales, incluso el derecho a la vida misma”.
En 2021, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas reconoció “el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible como un derecho humano importante para el disfrute de los derechos humanos”; observó “que el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible está relacionado con otros derechos y el derecho internacional vigente”; y afirmó “que la promoción del derecho humano a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible requiere la plena aplicación de los acuerdos multilaterales relativos al medio ambiente con arreglo a los principios del derecho ambiental internacional”. Además, decidió nombrar un Relator Especial al que le encargó que se ocupará de este tema, y observó que para aquel momento más de 155 Estados ya habían reconocido este derecho y lo habían incluido en sus constituciones.
Por su parte, en julio de 2022, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció “el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible como un derecho humano”, con un exhorto “a los Estados, las organizaciones internacionales, las empresas y otros interesados pertinentes a que adopten políticas, aumenten la cooperación internacional, refuercen la creación de capacidad y sigan compartiendo buenas prácticas con el fin de intensificar los esfuerzos para garantizar un medio ambiente limpio, saludable y sostenible para todos”.
Este derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, lo reconoció también la Corte Internacional de Justicia en su Opinión Consultiva sobre las Obligaciones de los Estados en materia de cambio climático de julio de 2025. En opinión de la Corte, un medio ambiente limpio, saludable y sostenible es un requisito indispensable para el disfrute de numerosos derechos humanos, entre ellos el derecho a la vida, el derecho a la salud y el derecho a un nivel de vida adecuado, que incluye acceso al agua, la alimentación y la vivienda. Para la Corte, este derecho se deriva de la interdependencia entre los derechos humanos y la protección del medio ambiente y, por consiguiente, es inherente al disfrute de otros derechos humanos. De esta manera, la Corte concluye que, conforme al derecho internacional, el derecho humano a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible es esencial para el disfrute de los derechos humanos.
Desde el punto de vista jurídico, es importante diferenciar entre el derecho humano a un ambiente limpio, saludable y sostenible y los derechos de la naturaleza, pues muchas veces se habla de ambos como si se tratara de sinónimos y se crean confusiones. “El derecho al disfrute de un ambiente sano”, dice Gabriela Cuadrado Quesada en su escrito El reconocimiento del derecho a un medio ambiente sano en el derecho internacional y en Costa Rica, “es un derecho humano ubicado dentro de los derechos económicos, sociales y culturales, cuya característica esencial es la complejidad de su reclamación. El sujeto activo puede ser una colectividad de personas o una persona que se vea afectada individualmente por un daño ambiental específico. El sujeto pasivo, aquel que está ocasionando el daño, puede estar identificado o desconocerse por completo”.
“Algunos juristas”, continúa diciendo, “hablan de los derechos ‘de la naturaleza’, pues consideran que el sujeto activo no es solamente el ser humano, sino también la naturaleza (idea compartida con los ambientalistas). Ellos se sustentan en el hecho de que existen algunos perjuicios ambientales que no solamente afectan a los seres humanos, sino también a otros habitantes del planeta. Sin embargo, resulta difícil para la mayoría de los juristas aceptar a cabalidad esta idea, porque para el derecho el ser humano es el único sujeto de derecho. De esta forma, el ser humano siempre es quien podrá exigir o demandar determinadas conductas al estado en defensa de la naturaleza…”
Es cierto que solo los seres humanos pueden exigir o demandar derechos, pero hay una importante corriente que considera que la naturaleza es sujeto de derecho y que otras formas de vida, no solo la humana, tienen derechos, entre ellos los animales y los ecosistemas. Aceptar esto requiere un cambio de paradigma profundo que no es fácil.
Al respecto, el filósofo y ecologista brasileño Leonardo Boff dijo: “Hoy estamos entrando en un nuevo paradigma. Esto quiere decir que está emergiendo una nueva forma de comunicación dialogal con la totalidad de los seres y sus relaciones. Evidentemente sigue existiendo el paradigma clásico de las ciencias y sus famosos dualismos como la división del mundo entre material y espiritual, la separación entre naturaleza y cultura, entre ser humano y mundo, razón y emoción, femenino y masculino, Dios y mundo, la atomización de los saberes científicos. Pero a pesar de todo ello, debido a la crisis actual, se está desarrollando una sensibilización para con el planeta en cuanto totalidad. De ahí surgen nuevos valores, nuevos sueños, nuevos comportamientos, asumidos por un número cada vez más creciente de personas y comunidades. Es de esa sensibilización previa de donde nace…un nuevo paradigma. Aún está en período de gestación. No ha nacido totalmente. Pero está dando las primeras señales de existencia. Comienza ya una nueva relación de diálogo con el universo”.
El tiempo no parece estar del lado de los que luchan contra el cambio climático. Todavía hay muchas personas que se niegan a creer que es real y con la matriz energética actual muchos siguen ganando cantidades astronómicas de dinero. El problema, insisten los científicos, está en que hay un punto de no retorno, es decir, un punto en que incluso con una toma de consciencia generalizada del problema y de adopción de medidas urgentes la naturaleza no volverá a un estado anterior. No se trata de una teatralidad dramática; es lo que dice la ciencia y las poblaciones obligadas al desarraigo para buscar la manera de sobrevivir serán numerosísimas.
Abogado y diplomático salvadoreño.
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