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La FAO destaca la importancia de la leche en la nutrición y salud familiar

Las guías internacionales recomiendan adquirir productos pasteurizados o sometidos a procesos térmicos (UHT) para eliminar agentes patógenos

El valor de la leche radica en la densidad y calidad de sus componentes. Foto EDH/Archivo
El valor de la leche radica en la densidad y calidad de sus componentes. Foto EDH/Archivo

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que la leche y los productos lácteos son elementos fundamentales para alcanzar una dieta saludable y mitigar las deficiencias nutricionales globales.

Según los informes técnicos del organismo internacional, este alimento de origen animal aporta micronutrientes esenciales de alta biodisponibilidad que desempeñan un papel crucial en la prevención de enfermedades crónicas, la salud ósea y el desarrollo neurológico de la población en las diferentes etapas de la vida.


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Ante un panorama global donde cerca del 50 % de la población mundial se encuentra en riesgo de padecer deficiencia de calcio, la FAO promueve el consumo regulado de la leche como la alternativa más eficiente y accesible para revertir el desgaste óseo y optimizar el rendimiento corporal.

Un mapa de nutrientes esenciales para el organismo

El valor de la leche radica en la densidad y calidad de sus componentes. A diferencia de otros alimentos, los minerales y vitaminas presentes en los lácteos poseen una elevada tasa de absorción por parte del cuerpo humano. Los análisis de la FAO destacan cuatro micronutrientes clave presentes en una porción estándar de 250 mililitros (un vaso de leche):

  • Calcio: Mineral indispensable para el correcto funcionamiento del sistema cardiovascular y el fortalecimiento de la estructura ósea. Su consumo previene de forma directa la baja densidad ósea y condiciones severas como la osteoporosis.
  • Vitamina B12: Esencial para un adecuado desarrollo neurológico, el mantenimiento del sistema nervioso central y la formación continua de células sanguíneas.
  • Vitamina A: Nutriente fundamental para preservar la salud de la vista, la piel, los pulmones y el tracto intestinal. Asimismo, interviene directamente en la respuesta inmunitaria del cuerpo humano, facilitando la recuperación tras procesos infecciosos o enfermedades.
  • Magnesio: Micronutriente que participa en la regulación de la salud cardiovascular, garantizando además el correcto desempeño de la masa muscular y las funciones nerviosas.

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El impacto del consumo de leche según el grupo de edad

La ingesta diaria recomendada de calcio oscila entre los 1,000 y 1,300 miligramos. La contribución de un solo vaso de leche al día varía según las necesidades fisiológicas y las etapas de desarrollo de cada individuo:

  • Infantes (1 a 5 años): Cubre entre el 41% y 57% del calcio requerido, del 28% al 46% de magnesio, y aporta hasta un 139% de la vitamina B12 necesaria para el crecimiento cognitivo y motriz.
  • Niños en edad escolar y adolescentes (6 a 18 años): Suple entre el 22% y 41% de las metas diarias de calcio, un factor crítico durante la etapa de estiramiento y consolidación del esqueleto.
  • Mujeres embarazadas: Aporta el 24% del calcio y el 13% del magnesio recomendados, apoyando la correcta formación del feto sin comprometer los almacenes minerales de la madre.
  • Adultos mayores (más de 65 años): Otorga un 22% de calcio y un 52% de vitamina B12, ayudando a frenar la pérdida de movilidad y la fragilidad ósea propia de la edad avanzada.

Alternativas ante necesidades especiales y pautas de consumo

Para garantizar el balance y la imparcialidad científica, la FAO reconoce la existencia de condiciones específicas como la intolerancia a la lactosa o regímenes dietéticos particulares.

En estos escenarios, el organismo contempla derivados lácteos procesados, como el yogur y el queso fermentado, los cuales reducen significativamente los niveles de lactosa manteniendo un aporte de calcio de alta biodisponibilidad (un bloque de 25 gramos de queso proporciona cerca del 21% de la ingesta de calcio recomendada).

De igual forma, se sugiere complementar la dieta con alimentos ricos en vitamina D (como el huevo o pescados grasos), ya que este nutriente actúa como un catalizador biológico que optimiza la absorción del calcio en el intestino.

Para un aprovechamiento seguro en el hogar, las guías internacionales recomiendan adquirir productos pasteurizados o sometidos a procesos térmicos (UHT) para eliminar agentes patógenos.

Una vez abierto el empaque, la leche debe mantenerse refrigerada a temperaturas no mayores a los 4 °C y consumirse dentro de los plazos establecidos por el productor, previniendo así la proliferación bacteriana y resguardando el valor biológico del alimento.

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