Es de suma importancia que cuando leamos la Biblia o un libro de teología tengamos en cuenta el contexto en que este fue escrito. Fuera del contexto el texto que leemos, sin duda se demerita y tiende a perder su valor. Esto también es cierto para otras áreas como la literatura, medicina y bioética entre muchas disciplinas no afines a la religión.
Por esta razón es que para poder interpretar de mejor manera la primera Encíclica Papal Magnifica Humanitas. Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, (https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html) debemos iniciar mencionando que todas las enciclicas papales obtienen su nombre de las dos primeras palabras con la que comienzan en latín, a esto se le llama incipit del latín incipiere que traducido al español significa “empezar o comenzar”, pues es la forma en que comienza el texto. De esta manera Magnifica Humanitas sería Magnifica Humanidad.
Magnifica Humanidad personifica la nobleza inherente del ser humano como creación a imagen y semejanza divina. Y agrega un subtitulo como recordatorio de la importancia del nombre: Sobre la custodia de la persona en tiempos de la Inteligencia Artificial.
La parte significativa de este subtitulo es que se trata de una encíclica sobre la “custodia de la persona”. Entendiendo la frase como la responsabilidad legal de cuidar de una persona. Un término usado en la ética teológica como un imperativo moral para proteger la integridad y dignidad de las personas para así salvaguardar el valor intrínseco que todo ser humano tiene frente a la vulnerabilidad ante nuevas intervenciones tecnológicas, sobre todo cuando el involucrado no es capaz de hacerlo por sí mismo.
Además, es interesante notar cómo el Papa León XIV usa el término “custodio”, puesto que logra una relación catequética en las palabras usadas con una referencia a los “ángeles custodios” (Salmo 91, 11-12) y una connotación teológico-doctrinal a la forma que José cuidó de Jesús, convirtiéndose en “padre custodio de Jesús, por lo que el término “custodia de la persona humana” se fundamenta en reconocer al ser humano como una entidad que convive con otras personas pero que no siempre puede tomar decisiones sobre su diario vivir. Reconoce al ser humano como un fin en sí mismo y no como un medio.
Es significativo cuando menciona “en tiempos de la Inteligencia Artificial”, pues nos encontramos que actualmente, la gran mayoría de personas no conocen o conocen muy poco de esta novel tecnología a pesar de que su introducción al mundo digital ha sido masiva e intensa. Dependiendo de las estadísticas, se estima que hasta un 88% de las personas no tienen una idea clara de cómo la I.A. afectara sus vidas en el futuro. Encontrando una brecha en donde las personas que laboran en el ámbito académico y empresarial tienen un mejor conocimiento y por tanto superioridad sobre aquellos que no laboran en estas áreas. El Papa hace un llamado para que la educación sobre la tecnología sirva a todos y no solo a unos pocos.
El problema a este nivel es que los mayores beneficios de la Inteligencia Artificial se harán en el mundo financiero con proyecciones de ingresos económicos que finalizan utilizando al ser humano como un medio y no como un fin, a diferencia de lo que la Doctrina Social de la Iglesia propone y que el Papa León XIV enfatiza en su Encíclica. Aclarando, que la Inteligencia Artificial opera bajo incentivos comerciales que muchas veces, entran en conflicto con la ética, validando el llamado del Papa a crear regulaciones estrictas y responsables en un futuro inmediato.
Las enciclicas papales están escritas para ser leídas, estudiadas, reflexionadas, compartidas entre personas de pensamiento similar pero también para ser discutidas con aquellos que no opinan igual que nosotros.
Es difícil que a menos de una semana de publicada la Encíclica se logre lo anterior, pero sí corremos el riesgo de repetir involuntariamente la famosa expresión: “Un texto sacado de su contexto, se vuelve un pretexto”. Un pretexto para minimizar la Encíclica haciendo notar que hay discrepancias irreconciliables entre la tecnología y la religión, nada más lejos de la verdad. El Papa ha llamado a que “ La I.A. debe ser desarmada de lógicas de dominio, exclusión o guerra, y orientada al bien común”
O peor aún, anular una encíclica tan importante aduciendo que esta obra es “únicamente sobre I.A.” cuando en realidad la Inteligencia Artificial es un prototipo tecnológico de lo que es la postmodernidad y su tendencia para invalidar la presencia de Dios en el mundo actual.
Doctor en Teología
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