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Rerum Novarum y Magnifica Humanitas: elevar la dignidad humana

La IA no posee bondad ni maldad en sí misma, sino que refleja el corazón de quienes la gobiernan y llama a que la misma sea utilizada y creada éticamente dentro de parámetros de justicia, verdad y busque el bien común. De eso depende si se convierte en instrumento de dignificación humana o en uno de control social manipulación de conciencias o de opresión, tan peligrosa como los capitales opresores denunciados por León XIII en Rerum.

La primera encíclica del Papa León XIV, «Magnifica Humanitas», ha creado revuelo en las redes sociales porque menciona la IA (y tambien al Señor de los Anillos). Pero pretender que «Magnifica Humanitas» es una encíclica acerca de la IA es un craso error. «Magnifica Humanitas» define, una vez más, el rol de la Iglesia ante los desafíos políticos, sociales y tecnológicos de nuestro tiempo,dentro de los cuales la IA juega on rol preponderante.


Para entender Magnifica Humanitas es necesario conocer (al menos usando COPILOT) la encíclica escrita por otro Papa León, León XIII, en 1891: la «Rerum Novarum». León XIII escandalizó a la Iglesia de su tiempo de muchas maneras: abrió los Archivos Vaticanos a no católicos, buscó diálogo y apertura con el gobierno italiano después de la pérdida de los Estados Pontificios, impulsó la democracia cristiana, pidió a los católicos franceses aceptar la República Francesa, se abrió a nuevas tecnologías como el cine (es el primer papa que se dejó filmar) y, por supuesto, defendió el salario justo, el derecho de los obreros a organizarse y la intervención del Estado para proteger a los pobres. Si ciertos grupos conservadores hoy se escandalizaron del Papa Francisco, no sé que hubieran hecho con León XIII.



La Rerum Novarum denuncia la explotación obrera surgida con la Revolución Industrial y defiende la dignidad del trabajador, defiende el derecho a un salario justo, al tiempo que tambien defiende el derecho a la propiedad privada e insta a la colaboración entre las clases sociales. Fue esta encíclica la que establecio las bases de la Doctrina Social de la Iglesia, que muchos aún tristemente lo ven como «socialismo» o «comunismo» y en las líneas de la cual, quitando todo intento de politización, caminaron Rutilio Grande y Oscar Romero (quien es mencionado en Magnifica Humanitas).


Siguiendo la línea de la Rerum Novarum, donde León XIII denunciaba que el poder de los grandes capitales creaba la injusticia social, León XIV menciona que de la misma forma la Inteligencia Artificial se convierte en un nuevo factor de desigualdad, capaz de concentrar poder, manipular conciencias y profundizar la brecha social, especialmente cuando está controlada por unos pocos y orientada al lucro y al poder político. Si había preguntas acerca de si la inteligencia artificial era buena o mala, León XIV las contesta aseverando que la IA no posee bondad ni maldad en sí misma, sino que refleja el corazón de quienes la gobiernan y llama a que la misma sea utilizada y creada éticamente dentro de parámetros de justicia, verdad y busque el bien común. De eso depende si se convierte en instrumento de dignificación humana o en uno de control social manipulación de conciencias o de opresión, tan peligrosa como los capitales opresores denunciados por León XIII en Rerum.


Pero más allá de los peligros del mero uso de la inteligencia artificial, León XIV habla de los peligros de la transhumanización, es decir, la tentación de la humanidad de superarse, no por la gracia de Dios, sino por la tecnología, buscando esconder su humanidad detrás de bases de datos, algoritmos, y sistemas predictivos, y hace del ser humano alguien controlable y de la post humanización, dónde se busca sustituir a la persona y crear una nueva especie.

León XIII bien lo profetizaba en Rerum Novarum: ya advertía que “el poder de unos pocos ha impuesto un yugo casi servil a la inmensa multitud de los proletarios”. Esto ocurre cuando, como León XIV repite hasta la saciedad en Magnifica Humanitatis, la persona es reducida a datos y algoritmos que manipulan su libertad.

Al final, Magnifica Humanitatis expone la decisión que la humanidad debe tomar: construir una Babel levantada con datos que se derrumbará, o una Jerusalén donde la memoria viva hace a la humanidad encontrarse. O como diría León XIII, «elevar… la dignidad de la condición humana».

Educadora.

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