La producción de granos en el país corre riesgo debido a los pronósticos de un “Súper Niño”, el cual es un fenómeno meteorológico que disminuye la cantidad de lluvia que cae y aumenta la duración del período seco. De acuerdo con organismos internacionales, la región estará bajo influencia de este fenómeno a partir de julio, sin embargo, el sector agrícola ya está enfrentando dificultades.
Según el coordinador nacional de la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena, Mateo Rendón, “este año es un año atípico para la producción de granos en el país”, debido a que la temporada de lluvias aún no se consolida y el calendario agrícola se ha visto modificado, precisamente, por estas advertencias de sequía.
De hecho, señala que hasta un 80% de los agricultores que tienen registrados todavía no ha comenzado a sembrar sus granos “porque están a la espera de las lluvias”, ya que solo en algunas zonas del país se han registrado precipitaciones regulares y suficientes para permear la tierra y facilitar el desarrollo de las semillas. “El período de transición (que incluiría varios días de lluvias en el país) no se dio según lo proyectado. Dijeron que habría un intervalo de cuatro días con tormentas pero lastimosamente no ocurrió así. Ha llovido en algunos lados pero no en todo el país”, comenta el representante del sector.
En este sentido, calcula que solo el 20% de los productores son los que ya iniciaron a sembrar, incluso desde finales de abril, una fecha que coincide con las recomendaciones que hizo en su momento el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) como una forma de adelantarse a los estragos de El Niño.
Debido a esa ausencia de lluvias, y a la falta de garantías de que haya una cantidad suficiente de agua para los cultivos en los próximos meses, es que Rendón subraya que hay altas probabilidades de que las proyecciones que se manejaban en cuanto a la producción de granos no se cumplan, lo que añade presión sobre la disponibilidad de alimentos del próximo año.
A mediados de abril, la Mesa Agropecuaria y otras organizaciones, proyectaban producir hasta 18 millones de quintales de maíz, 2.4 millones de quintales de frijoles, hasta 750,000 quintales de maicillo (sorgo) y unos 700,000 quintales de arroz, pero a la fecha esas cantidades no parecen estar garantizadas.
Por ello, Rendón también señala que los productores evalúan solicitar o sugerir un estado de emergencia nacional según cómo evolucione la situación climática, aunque adelanta que “el clima va avanzando de forma negativa”. Según el coordinador agropecuario, si la situación se agrava será necesario contar con recursos para hacerle frente a la baja producción de granos.
A esto se suma que los efectos de El Niño no son locales, “es un problema de todos los países de la región”, explica Rendón, por lo que añade que el país no podría auxiliarse de las importaciones de granos desde Guatemala o Nicaragua, ya que estos países también enfrentarán sus propias dificultades en el marco de la canícula prolongada.
Aún así, apunta que el sector está tratando de ver “el lado positivo” de la situación, y añade que desde ya están evaluando algunas opciones para garantizar el desarrollo de los cultivos “haya o no haya lluvia”. En este sentido, asegura que el MAG le confirmó a los productores que podrán hacer uso de los recursos hídricos (incluyendo la perforación de pozos) sin necesidad de gestionar permisos con la Autoridad Salvadoreña del Agua (ASA), como una forma de propiciar que los sembradíos se hidraten de manera adecuada.
Estas medidas, incluyendo la comercialización de insumos agrícolas a precios preferenciales que está impulsando el MAG, según Rendón, son algo positivo porque permite que el sector comience a tomar medidas ante los posibles impactos de El Niño. “Tenemos la ‘papa en la mano’ y queremos buscarle solución porque, si no, no habrá comida”, concluye el productor agropecuario.