El nearshoring, una estrategia mediante la cual empresas trasladan operaciones a países más cercanos a Estados Unidos para reducir costos y tiempos de entrega, podría convertirse en una de las principales oportunidades económicas para América Latina, incluyendo El Salvador, según plantea el informe “Desarrollo de talento para una economía regional en transformación”, elaborado por Swisscontact Latinoamérica.
El documento sostiene que la región tiene una oportunidad importante de atraer inversiones, generar empleo y fortalecer industrias locales, aunque advierte que el principal reto será preparar a las personas con las habilidades que demandarán esas nuevas empresas en el futuro.
En este sentido, el informe cita estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las cuales apuntan a que el nearshoring podría generar hasta $78,000 millones adicionales en exportaciones anuales para América Latina.
Ese contexto coincide con recientes acercamientos entre representantes del gobierno y de empresas estadounidenses con El Salvador, quienes han comenzado a explorar oportunidades de inversión en sectores estratégicos para el país, pues recientemente, una delegación oficial de Estados Unidos visitó el país para identificar alternativas relacionadas con inteligencia artificial, industria farmacéutica y sector textil, áreas que podrían verse beneficiadas por el traslado de operaciones hacia países más cercanos al mercado estadounidense.
Esto, además, podría incluir la implementación plena del Acuerdo de Comercio Recíproco entre las empresas estadounidenses y las salvadoreñas, según indicó el subsecretario para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales de Estados Unidos, Caleb Orr, durante dicha visita, lo cual podría facilitar inversiones y relaciones comerciales entre ambos países.
Sin embargo, el informe de la entidad advierte que aprovechar esa oportunidad requerirá algo más que ubicación geográfica o bajos costos, pues “no depende solo de ventajas comparativas, depende de la capacidad institucional para coordinar actores, movilizar inversión y sostener procesos de transformación productiva en el territorio”, señala, al mismo tiempo que califica esta dinámica como un “primer cuello de botella”.
Lo anterior, debido a que “En América Latina persiste una fragmentación institucional profunda, caracterizada por una escasa coordinación entre los distintos niveles de gobierno. Asimismo, la articulación público-privada, en muchos casos, funciona más en el plano formal que en la práctica”, por lo que atraer estas inversiones también se traduce en un reto para los gobiernos.
De hecho, el documento también hace mención de otros retos y señala que el mercado laboral atraviesa cambios acelerados debido al avance tecnológico y a nuevas dinámicas económicas, algo que está modificando las habilidades que buscan las compañías, por lo que advierte que para 2030 hasta un 39% de las habilidades laborales actuales habrá desaparecido.
En ese sentido, dicha transformación laboral es necesaria en los países latinoamericanos, incluido El Salvador, debido que hasta un 81% de los empleadores en la región señala que tiene dificultades para encontrar personal con las capacidades necesarias, lo que implica que las empresas latinoamericanas tienen muchas más probabilidades de enfrentar problemas por falta de habilidades en comparación con compañías de Asia Oriental.
Por otro lado, el estudio además advierte que la tecnología y la digitalización también representan un reto ya que podrían ampliar desigualdades ya existentes si ciertos grupos quedan rezagados en el acceso a formación y empleo. “El riesgo más inmediato no radica en una sustitución masiva de empleos, sino en la profundización de desigualdades ya existentes: que quienes hoy tienen menos acceso a oportunidades sean también quienes menos logren beneficiarse de una transición que, en cualquier caso, ya está en marcha”, apunta el documento.
Otro de los desafíos señalados por el informe es la informalidad laboral, pues casi la mitad de las personas ocupadas en América Latina (46.7%) trabaja en condiciones informales, algo que limita la productividad y dificulta el crecimiento sostenido de las economías. Esta realidad, de hecho, no es ajena a El Salvador, pues de acuerdo con datos recientes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), hasta un 70% de la población productiva en el país se encuentra, precisamente, en el trabajo informal.
Aún así, representantes del sector productivo en el país consideran que las estrategias de nearshoring que las empresas estadounidenses buscan implementar en los países de la región serían de mucho beneficio, sobre todo, porque permitiría ampliar las relaciones comerciales ya existentes que hay entre, por ejemplo, El Salvador y Estados Unidos, uno de los principales destinos de los productos manufacturados en territorio salvadoreño.