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Filosofarte/Gustar oír la voz del silencio en la música del alma

ólo en el sigilo y la elipsis del verbo silencio podemos crear el nuevo amanecer de nuestras vidas, para luego llenarlo de voces, vuelos y trinos y canciones

En la escritura musical existen los llamados “silencios” como en el alma humana. Me pregunto cuántas veces el silencio no dijo más que el bullicio; la calma más que el grito; la paz más que el exalto y la ira; la quietud más que el apremio. Sólo en el silencio podemos escuchar al mundo y a nosotros mismos. Sólo desde el intrincado mutis del espacio surge la mágica tonada del prodigio. Sólo en calma podemos hablar con Dios; sólo en quietud nuestro ser puede volar en el ensueño. El silencio es como un papel en blanco o un lienzo de lino virgen. Sólo basta tocarlo; llenarlo de colores o de frases hermosas para llenar aquel vacío e inmenso espacio del arte, la vida y la creación. Sólo en el sigilo y la elipsis del verbo silencio podemos crear el nuevo amanecer de nuestras vidas, para luego llenarlo de voces, vuelos y trinos y canciones. Ciertamente quienes buscan, disfrutan y gustan del silencio son personas expresivas y francas, queriéndose oír a sí mismos y a su ser interior. Recuerda que sólo el silencio te podrá decir lo que no pudo la multitud bulliciosa y facinerosa. Escucha, por tanto, al silencio. El puro y virginal silencio de la Creación. Cuando desde la nada surge la mágica melodía, el rostro en la tela, el perfume en el viento y la voz sabia y maravillosa del mutis universal. Gran maestro, confidente, consejero y confesor. ¡Escuchemos, pues, las voces del vacío y la calma. La misma voz divina que susurra al oído del alma. (Libros Balaguer en librería UCA y La Ceiba)

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