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Filosofarte/El «arpa de Dios» que somos en la oda universal

Si somos el arpa de Dios, nuestro destino y razón de ser es emitir música, armonías y melodías de amor, paz y gozo. No agravios, odio, guerra, tristeza, ni dolor

Expresar el amor es el mejor arpegio de la lira humana. Somos la lira de Dios. Instrumento del Divino Músico Universal. Somos por igual: Forjados de oro puro y con la más perfecta escala y armonía musical. El fin de ser creados era: emitir notas y melodías armónicas sanadoras. (La recién descubierta “Musicoterapia” por ejemplo). Entre tanto, otras arpas del celeste arpista estarán emanando sus notas celestiales. Los planetas, lunas y galaxias emiten música, como han descubierto los astrofísicos de la era espacial. (Lo reveló una nave espacial: el “Voyager II” cuando pasó en su viaje sin retorno cerca de Saturno y detectó que sus anillos emitían música. Todo cuerpo en vibración emite sonido y melodía, según la ley de resonancia armónica. Hasta en las piedras han detectado vibración en sus átomos. Es decir, nuestro planeta y el Cosmos entero están inmersos y orquestados en la inmensa ópera universal. Diríamos: La divina Oda. Por tanto, si somos el arpa de Dios, nuestro destino y razón de ser es emitir música, armonías y melodías de amor, paz y gozo. No agravios, odio, guerra, tristeza, ni dolor. Debemos afinar y mantener limpia, pura y brillante, el arpa de nuestro ser interior. Sólo así podremos unirnos a la dantesca orquestación universal de la vida, la belleza y el amor. El amor que es, como dije antes, el mejor arpegio de la lira humana. En este caso de la lira de Dios. Una cuerda rota, una postura desafinada, un perdido deseo de amar, pueden alterar el divino y humano acorde. (Libros Balaguer en librería UCA y La Ceiba)

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