Suchitoto celebra 20 años del «Festival de Altares de la Cruz» con color y tradición
Suchitoto se viste de gala este domingo 3 de mayo para conmemorar el XX aniversario de su emblemático Festival de Altares de la Cruz, una explosión de fe, cultura y sabor, que persigue elevar sus «gallitos de la cruz» a la categoría de patrimonio cultural
Este 3 de mayo, Suchitoto celebrará el vigésimo aniversario de su ya tradicional Festival de Altares de la Santa Cruz. Foto / cortesía Elmer Martínez
La ciudad del «pájaro y la flor» se prepara para una de sus festividades más coloridas y populares: el Festival de Altares de la Cruz.
Este domingo 3 de mayo, Suchitoto no solo celebra el tradicional inicio de la época de lluvias, sino que alcanza un hito histórico al cumplir 20 años de trayectoria desde su fundación en mayo de 2006.
La iniciativa, que nació bajo el impulso del gestor cultural suchitotense Elmer Martínez, surgió originalmente como una invitación a los restaurantes locales para exponer sus altares al público. Con el tiempo, lo que comenzó como un esfuerzo comercial se transformó en un movimiento comunitario que hoy involucra a hoteles, familias y centros culturales.
Uno de los elementos que vuelve única esta celebración en Suchitoto son los «gallitos de la cruz». Estos dulces de colación, pintados con colores vibrantes y montados en pequeñas varas de madera, son el sello distintivo de los altares locales.
En Suchitoto existe una iniciativa que desea que las autoridades locales declaren los «gallitos de la cruz» patrimonio local. Foto / cortesía de Elmer Martínez
Los comercios, hoteles y ciudadanos de Suchitoto se esmeran en el altar dedicado a la Santa Cruz, cada 3 de mayo desde 2006. Foto / cortesía Elmer Martínez
Sin embargo, detrás de su brillo azucarado reside una historia de resiliencia: su origen se remonta a la zona de San Luis Aguacayo.
Durante el conflicto armado, las familias de este pueblo se vieron obligadas a emigrar, dejando sus hogares desolados. Las expertas artesanas, conocidas como las «dulceras de Aguacayo», se asentaron en el área urbana de Suchitoto, donde preservaron la técnica ancestral en sus talleres.
Por esta carga histórica y cultural, existe el firme deseo en Martínez y otros residentes de que la municipalidad realice los estudios pertinentes para declarar a los gallitos como Patrimonio suchitotense.
MISTICISMO Y COMUNIDAD
La dinámica del festival invita a los visitantes a un recorrido sensorial. Al llegar a cada altar —muchos de ellos elaborados con cruces de jiote y adornados con flores de izote, fruta de temporada e incienso— los asistentes realizan la tradicional reverencia para luego tomar una ofrenda: mangos, sandías, piñas o los icónicos gallitos.
Estas son las frutas de temporada que suelen protagonizar los altares del Día de la Cruz en El Salvador. Foto / cortesía Elmer Martínez
Para dar realce a la dedicación de los participantes, una comitiva especial visita cada uno de los puntos inscritos a partir de las 9:00 a.m. En cada estación, los creadores explican el proceso creativo y la organización detrás de su obra.
Como un estímulo a la preservación de la identidad local, se entrega un Diploma de Honor a cada participante, reconociendo su esfuerzo por mantener viva una tradición que incluso sobrevivió a la pandemia de 2020, cuando los altares se trasladaron a los balcones y puertas de las casas.
Este 2026, el festival no solo es una cita con la fe, sino un homenaje a la tenacidad de un pueblo que ha sabido transformar su historia en arte y esperanza.
Te animas a visitar Suchitoto y disfrutar de esta colorida y deliciosa tradición, fiel reflejo del sincretismo que caracteriza a la cultura salvadoreña.
Por tradición, las cruces utilizadas en los altares deben ser elaboradas con madera del árbol de jiote. Foto / cortesía Elmer Martínez