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Planeta en riesgo: el cuidado de la Tierra choca con la pasividad global

Aunque ha habido algunos proyectos (sobre todo de comunidades organizadas, oenegés y cooperación internacional, en El Salvador falta mucho por poder generar un equilibro entre desarrollo y cuido del medio ambiente

Contaminación
Una excavadora carga residuos plásticos en un vertedero a cielo abierto en Banda Aceh, Indonesia, este miércoles. La mayoría de los productos de consumo contienen materiales plásticos sintéticos, desde bolsas y envases de plástico hasta aparatos electrónicos y piezas de automóviles, y estos materiales tardan hasta 450 años en descomponerse. Los productos de plástico de consumo pueden transformarse en microplásticos que son ingeridos por los peces, lo que supone un riesgo de cáncer si los consumen los humanos. Foto EDH/EFE

En junio de 2025 se cumplieron 10 años desde que el Ministerio de Medio Ambiente, entonces encabezado por Lina Pohl, presentó un proyecto para descontaminar en un 80% el río Acelhuate, el más contaminado del país.

Esta contaminación es provocada principalmente por la descarga de las aguas residuales sin tratamiento en el área metropolitana de San Salvador, según publicó El Diario de Hoy el 22 de abril de 2023 tras una investigación.

El proyecto, bajo el gobierno de entonces (FMLN), tenía su principal base en la creación de plantas de tratamiento de aguas residuales, las cuales separarían la materia orgánica (residuos) y el agua retornaría al río mucho más limpia, similar a lo que ocurre en algunas residencias o en algunas empresas industriales.

El plan era ambicioso y necesario. Al menos así lo manejó el gobierno en su momento, y la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) sería la encargada de administrar el funcionamiento de cuatro plantas de tratamiento en puntos que un estudio sugería como los principales para generar más impacto positivo.

Sin embargo, el proyecto nunca vio la luz porque no se generó el apoyo económico desde la Asamblea Legislativa para aprobar los préstamos correspondientes, siendo, sin embargo, un tema fundamental de país, que afecta a gran parte de la población y que, a futuro, implicará aún más complicaciones en relación a la falta del recurso limpio.

Publicación especial de El Diario de Hoy en el marco del Día de la Tierra sobre el proyecto de limpieza del Río Acelhuate que no se ejecutó. Foto EDH/Archivo.

Más de 10 años pasaron y no hay avances al respecto.

Más allá de distintos proyectos generados por comunidades organizadas, por oenegés o por la Cooperación Internacional, más algunas iniciativas muy puntuales de parte del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, lejos de contribuir a mejorar el medio ambiente, en el país la tala (en nombre del desarrollo), la contaminación y la reducción de suelos que almacenan y filtran agua ha ido en aumento.

En estos momentos precisamente se ejecuta un proyecto en un sector de lo que quedó de la Finca El Espino (tras la construcción de centros comerciales a los que gran parte de los salvadoreños visitan), y que albergará las nuevas instalaciones del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO).

El tema ambiental fue destacado incluso en la portada de El Diario de Hoy impreso en el pasado. Foto EDH/Archivo.

No ha habido, en cambio, un proyecto para potenciar de manera masiva siembra de árboles que permitan la recolección de agua en la zona (o aledañas) en un lugar que es de vital importancia de recarga hídrica.

Algunas asociaciones, como la Fundación Empresarial para la Acción Social ( FUNDEMAS), han trabajado desde 2000 para tratar de transformar a El Salvador en un país más equilibrado, en el que el desarrollo vaya de la mano de la palabra «sostenibilidad», que implica no solo una sostenibilidad económica, sino del medio ambiente, de los recursos naturales.

Sin embargo, aunque sus proyectos (de la mano de la empresa privada) han tenido un alto impacto en áreas de reciclaje, energía renovable, biodiversidad y negocios, así como sus campañas como «El Salvador sin Colillas» o múltiples de limpiezas en ríos y playas, la velocidad a la que se contamina y deforesta está lejos de la huella positiva de estas obras.

El Salvador no es el único

Situación similar ocurre a nivel mundial. Mientras algunos luchan por mantener un equilibrio entre el consumo y uso de recursos naturales, la gran mayoría y sobre todo las naciones más industrializadas generan mucha más contaminación y uso indiscriminado de recursos.

En Estados Unidos, por ejemplo (que goza de grandes recursos económicos, aunque muchos los utiliza en guerras), una nota de la agencia EFE de este día señala que más de la mitad de los niños de dicha nación están expuestos a niveles insalubres de contaminación del aire.

La misma agencia señala, por ejemplo, que la contaminación por plástico en los ríos de Indonesia puede tardar hasta 450 años en descomponerse.

Hidrocarburos

Un estudio publicado el 25 de marzo en AFP señalaba que El costo económico de las emisiones de CO2 es mucho más importante de lo calculado hasta ahora, y achaca a los principales contaminantes la responsabilidad de billones de dólares en perjuicios climáticos en todo el mundo.

El estudio, aparecido en la revista Nature, mide cómo el calentamiento climático de origen humano afecta a la economía y atribuye una parte de los perjuicios a emisores de gases con efecto invernadero, ya sean Estados o empresas del sector de los hidrocarburos, fundamental en el tema del cambio climático.

Los investigadores consideran que las emisiones de gas con efecto invernadero de Estados Unidos entre 1990 y 2020 fueron la primera causa de los daños climáticos, con una factura de 10,2 billones de dólares. Le siguen China (8,7 billones) y la Unión Europea (6,4 billones).

Las emisiones del gigante petrolero Saudi Aramaco entre 1988 y 2015 causaron 3 billones de dólares de pérdidas, según un cálculo que abarca hasta 2020.

Los investigadores tomaron en cuenta el alza de las temperaturas y sus efectos, como el debilitamiento de la productividad en el trabajo o de los rendimientos agrícolas, así como los fenómenos climáticos extremos asociados (canículas, sequías, algunas tormentas…).

En otras palabras, el daño a la tierra por los hidrocarburos también se mide en miles de millones de dólares, dinero que, si en lugar de promover una cultura de consumo y despilfarro, y basada energéticamente en hidrocarburos, podría servir para desarrollar otras formas de energía. Suena a quimera, sí.

Sin embargo, diversas empresas, asociaciones, científicos y entusiastas vienen trabajando en esa línea en los últimos años, tratando de generar energía más limpia. A nivel cultural, sin embargo, el modelo occidental sigue siendo uno de consumo, y que equipara el «éxito» en relación a cuánto tienes y puedes comprar, o mostrar que compras (aunque se esté endeudado y con las tarjetas de crédito al máximo) y no con lo que se es ni cómo se vive en relación a salud.

Hay mucho, pues, en relación a la cultura y a los negocios (que van de la mano) a nivel mundial por hacer.

Un grano de arena

En ese sentido, El Diario de Hoy ha publicado en el pasado una serie de reportajes relacionados al cuido de la tierra, tanto sobre denuncias nacionales o internacionales, como de acciones concretas para tratar de contribuir y destacar a aquellas personas que trabajan por conservar o hacer mejor uso de los recursos naturales.

El calentamiento global y el cambio climático es una realidad que afecta a millones en todo el mundo. Foto EDH/Archivo.
Las publicaciones de El Diario de Hoy también iban encaminadas a concientizar y sugerían acciones concretas. Foto EDH/Archivo.

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