El pasado 17 de marzo, se llevó a cabo un evento histórico que marcó un antes y un después en la discusión tecnológica de la región. Bajo la organización de Sharon Gal-Or, fundador de Chivo AI Academy, un grupo multidisciplinario de académicos, empresarios y exfuncionarios se reunieron para debatir una propuesta audaz: la declaración de un «Estado de Excepción en Innovación» para acelerar la adopción ética y efectiva de la Inteligencia Artificial (IA) en El Salvador.
La premisa central del encuentro fue clara: El Salvador no necesita ser el país más grande para definir estándares globales, sino ser el primero en llegar con la arquitectura institucional y ética correcta. Con la reciente creación de la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA) y la adopción de Bitcoin, el país ha demostrado una agilidad institucional que pocos poseen, posicionándose en el centro de la conversación global sobre gobernanza.
A continuación, se presenta un análisis detallado de los aportes de los expertos participantes y las conclusiones fundamentales de este simposio.
Aportes de los Expertos: Visiones para una Transformación Nacional
Sharon Gal-Or: El Cambio Civilizatorio: Como organizador y pionero en marcos éticos para la Inteligencia Artificial General (AGI), Gal-Or planteó que la IA no es una simple herramienta, sino un cambio civilizatorio y una «nueva capa de inteligencia sobre la humanidad». Utilizando la metáfora de un volcán a punto de hacer erupción, advirtió que no es momento de «pintar edificios», sino de repensar el nivel de conciencia y el sistema operativo de la civilización. Su propuesta de un Estado de Excepción en Innovación busca cerrar la brecha de capital digital y asegurar la soberanía de los datos antes de que los sistemas tomen el control total.
Carlos Federico Paredes Castillo: Institucionalidad y Confianza: El ex presidente del Banco Central de Reserva enfatizó que la innovación real requiere una base sólida de estabilidad institucional. Recordó hitos como la llegada de Internet en 1996 y la dolarización como ejemplos de la capacidad de adaptación del país. Para Paredes, la IA debe ser vista como un «copiloto estratégico» que permita una gestión pública predictiva y transparente, transformando la eficiencia operativa del Estado.
Dra. Mireya Rodríguez: El Estado como Orquestador: Experta en gobernanza ética y CEO de Vortex AI Solutions, Rodríguez subrayó la necesidad de una Estrategia Nacional de Innovacióncoherente. Señaló que, aunque El Salvador cuenta con un marco legal favorable y herramientas como la ANIA, existe un desconocimiento sistémico de estos recursos. Propuso que el Estado deje de ser solo un regulador para convertirse en un orquestador de ecosistemas, integrando talento, infraestructura y regulación inteligente.
Prof. Manuel Cardona: Revolución Educativa: Investigador con 15 años de experiencia en IA, Cardona fue enfático: «La columna vertebral de toda esta transformación va a ser la educación«. Criticó los modelos educativos estáticos y basados en rúbricas rígidas, proponiendo en su lugar el desarrollo de hábitos mentales como la curiosidad, la resiliencia y la creatividad. Advirtió que, si no se actúa con rapidez para democratizar el conocimiento experto, la brecha socioeconómica se ampliará drásticamente.
Gustavo Soriano: El Reto de la Agenda Digital: Soriano cuestionó la falta de comunicación entre los diversos sectores (gobierno, academia y empresas) a pesar de la existencia de una agenda digital desde hace 25 años. Explicó que la IA no es una extensión del Internet, sino una tecnología que afecta los procesos cognitivos. Instó a desarrollar confianza entre sectores y a comenzar a discutir la IA agéntica, que rediseñará por completo el funcionamiento del gobierno.
Paola Carolina Espejo Auba: El Futuro del Trabajo: La profesora Espejo abordó el impacto en el empleo, aclarando que no es que los trabajos vayan a desaparecer, sino que lo harán quienes no sepan adaptarse y colaborar con la IA. Destacó la emergencia de nuevos roles como el ingeniero orquestador de agentes y subrayó que el pensamiento crítico y las habilidades blandas serán más valiosos que nunca.
José Ricardo Rivas Nuila: El Vínculo Academia-Industria: Rivas Nuila alertó sobre el «divorcio» histórico entre la academia y la industria en El Salvador. Planteó preguntas críticas sobre si el ecosistema actual es inclusivo y si el país podrá convertirse en un hub tecnológico real o si solo copiará modelos internacionales. Abogó por la creación de leyes que fomenten las spin-offsuniversitarias como motor de desarrollo económico.
José Mauricio Pineda: Ética, Equidad y Soberanía: El exministro de Educación centró su aporte en el uso ético y la equidad. Advirtió sobre el peligro del «colonialismo digital» si las plataformas solo responden a realidades de Silicon Valley o Shanghái. Propuso que la transparencia algorítmica sea un principio no negociable y que cualquier daño causado por una IA debe tener un humano responsable detrás, no un algoritmo anónimo.
Glenn Muschert: Conexión no es Transformación: Desde la Universidad Khalifa, Muschert recordó que tener teléfonos inteligentes o acceso a Internet no equivale a tener poder o un futuro asegurado. La verdadera pregunta para la región es si la digitalización se está traduciendo en capacidad humana y en la posibilidad real de que las personas avancen, evitando que se creen «islas de innovación en un mar de exclusión».
Silvia Cuéllar: La Realidad Empresarial: Representando al sector exportador, Cuéllar reconoció que el empresariado está consciente de la IA, pero enfrenta dificultades en su aplicación práctica y un choque generacional entre directivos y jóvenes talentos. Subrayó que la IA es un esfuerzo nacional que requiere asistencia técnica directa a las empresas para no quedar rezagados en el mercado global.
Conclusiones del Simposio
Tras las diversas intervenciones, se pueden identificar las siguientes conclusiones clave para el futuro de El Salvador en la era de la IA:
1. Necesidad de un Ecosistema Integrado: El Salvador posee las piezas (leyes, agencias como la ANIA, infraestructura digital), pero estas operan de forma aislada. Es imperativo que el Estado actúe como un orquestador que una a la academia, el sector privado y la sociedad civil en un plan de nación a largo plazo.
2. Urgencia en la Reforma Educativa: El sistema educativo actual es insuficiente para los retos de la IA. Se requiere pasar de un modelo de memorización a uno centrado en el humano, fomentando el pensamiento crítico y la capacidad de aprendizaje continuo para evitar que la IA reemplace el juicio humano.
3. Soberanía Ética y de Datos: El país debe liderar en la creación de marcos donde la transición hacia la IA general ocurra bajo voluntad humana verificada. La soberanía de datos es vista como un activo nacional esencial para garantizar la seguridad y autonomía frente a las grandes potencias tecnológicas.
4. Equidad y Acceso Universal: La infraestructura (como el Internet en escuelas) debe ser la base para evitar que la IA profundice las desigualdades sociales. Las políticas de IA deben diseñarse con un enfoque de equidad desde el origen, priorizando a las comunidades históricamente excluidas.
5. Responsabilidad y Transparencia: No se puede permitir el anonimato algorítmico. El desarrollo tecnológico en El Salvador debe regirse por principios de transparencia, donde las decisiones automatizadas sean explicables y cuenten con supervisión humana constante.
El simposio concluyó con un llamado a la acción proactiva. Como resumió Sharon Gal-Or: «El futuro no llega por casualidad, se construye por personas que actúan, colaboran y construyen puentes». El Salvador tiene la ventana histórica abierta; la pregunta es si sabrá aprovecharla para liderar antes de que otros la cierren.
Experta en gobernanza ética, transformación digital y CEO de Vortex AI Solutions,