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Barrió las dificultades hasta cumplir un sueño 

José Morales soñaba con graduarse de la universidad y pese a las dificultades, lo logró

Este joven salvadoreño es un ejemplo de superación, pese a las dificultades, se graduó de la universidad.

José Carlos Morales Alfaro tuvo que enfrentar adversidades a lo largo de su vida pero nunca abandonó su sueño de convertirse en profesional.

Desde trabajar en una milpa, limpiar terrenos, vender dulces, hasta hacer limpieza para ganarse el pan del día a día, José nunca se dio por vencido y logró graduarse como licenciado en Administración de empresas. 

Originario del cantón Chilata, del distrito de San Julián, Sonsonate, José creció en un lugar tan alejado que para llegar a la escuela tenía que caminar ocho kilómetros entre montañas y cafetales. A los 13 años tuvo que dejar a sus padres para irse a vivir donde un hermano y poder seguir estudiando. 

Terminó el bachillerato y comenzó a buscar trabajo. Dejó currículums en maquilas y zonas francas, sin conocer las calles del centro de Sonsonate. Trabajó dos años en una maquila, pero el horario no le permitía estudiar. Renunció.

Entró a trabajar haciendo limpieza en un hospital, contratado por una empresa privada y aunque ganaba muy poco, con mucho esfuerzo ahorró para empezar su sueño universitario.

Ningún trabajo es pequeño cuando se tiene un sueño grande.

“Con todo lo que había trabajado en la maquila y rebuscándome, logré ahorrar lo suficiente para poder inscribirme en la universidad, así di ese paso mientras trabajaba en una empresa privada de limpieza”, dijo con una sonrisa.  

Para costear los gastos, comenzó a vender dulces. No tenía computadora ni bolsón; hacía sus tareas en su teléfono.

Su día empezaba a las 3:30 de la madrugada. Viajaba en pick-ups que transportan verduras porque no había buses a esa hora. Regresaba a las 10 de la noche y se acostaba a la 1:30 de la mañana haciendo tareas y así pasó durante años luchando por ese anhelado título universitario. 

Entre la oscuridad y la esperanza

Un día, después de un parcial en la universidad, perdió el último bus. Como otras veces, pidió «ray» para regresar a casa. Dos muchachos en un pick-up le dijeron que iban hacia San Julián. Se subió sin pensarlo.

A los pocos kilómetros se desviaron. Cuando José les reclamó, ellos negaron haberle ofrecido el viaje y le dijeron que lo iban a matar.

“Yo sentía que me iba a morir. Iba solo, con mi bolsón, un cuaderno y un lápiz. Ya desesperado decidí tirarme del carro en movimiento. Caí rodando, me raspé los codos y rompí el pantalón. Ellos retrocedieron para intentar atropellarme, pero logré levantarme y correr en medio de la oscuridad. Corrí unos cinco kilómetros… y luego otros tres, hasta llegar a la carretera. Justo cuando salí, iba pasando el último bus”, relató.

«Son situaciones que Dios me dio la oportunidad de contarlas, porque muchos ya no pudieron», agregó José. 

En el día a día, entre trabajar y estudiar, parecía que todo iba marchando bien, hasta que la pandemia del 2020 azotó. 

En medio del caos de la pandemia, José no soltó su sueño. Con el traje de bioseguridad puesto y sus audífonos, siguió estudiando.

En ese entonces, José trabajaba como auxiliar de limpieza en un hospital, con trajes de protección, rodeado de pacientes con COVID. Escuchaba las clases virtuales con audífonos puestos mientras atendía su trabajo. «Nada sentía que me podía detener», aseguró.

Después de años de sacrificio, de madrugadas, de caminar kilómetros bajo la lluvia cuando no tenía para el bus, de vender dulces, de pintar casas los fines de semana, José se graduó.

¡Logró su anhelado título universitario! Con mucho esfuerzo y dedicación, José ahora sostiene su título en licenciatura en Administración de Empresas.

Cuando tuvo el título en sus manos, lloró. Lloró pensando en todo lo que había pasado. Lloró recordando que un día en la milpa con su padre, cuando siendo solo un niño le prometió que algún día sería alguien. Su padre murió antes de verlo graduado.

Además de trabajar, actualmente estudia inglés en una academia y graba videos en TikTok para motivar a otros jóvenes.

«Lo único que les puedo decir es que le echen ganas», aconsejó. «Problemas siempre van a haber, situaciones negativas siempre. Pero sí se puede. Porque a mí me iban a matar, porque no tenía para comer, para hacer mis tareas, y aún así seguí. Sí se puede, solo hay que tener ganas».

José Carlos Morales Alfaro es la prueba de que los sueños, aunque parezcan muy lejanos, pueden cumplirse.

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