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Gloria de Santos, guardiana del inmenso legado del dibujante salvadoreño Toño Salazar

Sin proponérselo, Gloria de Santos descubrió el enorme talento del caricaturista más internacional de El Salvador, Toño Salazar. Pero más allá de eso, dedicó años de su vida a protegerlo, catalogarlo y promoverlo desde La Recalada, en Santa Tecla

Gloria de Santos albacea de Toño Salazar
Doña Gloria muestra las caricaturas que Toño Salazar hizo de la ex primera ministra de Israel Golda Meir (i) y de la actriz Greta Garbo. Foto EDH / Lissette Monterrosa

Fue en las oficinas del gran empresario salvadoreño Ricardo Sagrera Drews (1904-1987) en donde Gloria de Santos conoció a Carmela Gallardo de Salazar (1906-2001), madre adoptiva de su amiga Nuria. Ahí, trabajaba muy de cerca del también artista de la fotografía y fundador de Hilasal. Fue su secretaria administrativa de 1957 a 1982.

Y en ese lugar, precisamente, se enteró de que aquella distinguida y amable dama era también la esposa del gran dibujante salvadoreño Toño Salazar (1897-1986), quien conquistó al mundo con sus “disparates” -cómo él llamaba a sus creaciones- muchos años antes de ella conocerle en persona, en los años 70 del siglo XX.

Sí que sabía de sus andanzas por el mundo, pues De Santos siempre ha sido afín al universo de la cultura y las artes, sobre todo a lo producido en su tierra natal, El Salvador.

Para Carlos Henríquez Consalvi, director del Museo de la Palabra y la Imagen (Mupi), Glorita es una de las benefactoras de dicha institución, cuya misión es investigar, rescatar, preservar y difundir el patrimonio histórico y cultural del país.

Gloria de Santos albacea de Toño Salazar
Una de las imágenes que el Mupi publicó en su Facebook, en septiembre de 2025, mostrando el último donativo que doña Gloria hizo al museo. Foto / Facebook del Mupi

El 23 de septiembre de 2025, el Mupi compartió en sus rede sociales el último donativo que ella realizó al museo: “Doña Gloria de Santos, impulsora del arte y la cultura, albacea del legado de Toño Salazar, de nuevo dona al MUPI importantes documentos sobre la historia cultural de El Salvador. Ejemplares de ‘La Pájara Pinta’, ‘Opinión Estudiantil’, fotografías de artistas y personajes históricos. Además de ‘El Quijote’, de Toño Salazar”, se lee al pie de un par de fotografías de la entrega.

Y es el título de “albacea del legado de Toño Salazar”, el que nos ocupa en este artículo, sobre todo la forma en que terminó siendo la guardiana de esa inmensa herencia.

Algo es seguro, lo que descubrió en los años 90 en “La Recalada”, la residencia de los esposos Salazar en Santa Tecla, no fue casualidad.

AFECTOS Y CONOCIMIENTO

Corría el año 1994, cuando Gloria Meléndez Orellana de Santos recibió una propuesta de trabajo que la unió aún más a su amiga Nuria, como a Toño y a Carmela Salazar.

Recién había dejado de laborar en al menos tres bancos salvadoreños, sector en donde también se desempeñó con pericia su esposo Rodolfo Santos Morales, con quien procreó tres hijos y compartió su pasión por la cultura.

Gloria de Santos albacea de Toño Salazar
Doña Gloria (c) junto a Carmela y Toño Salazar el 4 de julio de 1986, uno de los recuerdos que atesora. Foto EDH / Lissette Monterrosa

Nuria le sugirió hacerse cargo de sus cosas personales y las de su madre Carmela, que ya padecía la ingrata enfermedad de Alzheimer. El cariño y admiración por aquella familia ya latía en su interior, por lo que no fue difícil aceptar la oferta.

Habían transcurrido 8 años de la muerte del diestro dibujante en diciembre de 1986, cuando Gloria se instaló en una oficina de esa acogedora casa de la colonia Utila en 1994.

“Yo tenía mucha confianza con doña Carmela, porque ya teníamos más de 30 años de conocernos. Nos llevábamos bien, y por eso tenía libertad para moverme por la casa sin problema”, recordó en la sala de su casa, muy cerca de la Universidad de El Salvador (UES).

Fueron unas molestas goteras las que la empujaron a revisar los armarios de los Salazar, sin imaginar el mundo de maravillas que descubriría.

Gloria de Santos albacea de Toño Salazar
Algunos de los libros sobre Toño Salazar que guarda con celo y primor doña Gloria de Santos. Foto EDH / Lissette Monterrosa

En uno de estos, encontró un conjunto de cajas de cartón, del tamaño de las de zapatos, repletas de cartas; en otros, múltiples páginas con dibujos, bocetos e ilustraciones que la deslumbraron. También encontró decenas de hojas con borradores de las conferencias que “Toñito” impartió en vida, y ni hablar de sus discursos.
Uno de estos últimos que guarda cerca de ella es el que el dibujante ofreció tras recibir el Premio Nacional de Cultura en 1978, mismo año en que se le otorgó la Orden José Matías Delgado.

Hipnotizada por todo lo descubierto, comenzó a trasladarlo a su oficina, y mientras cumplía con sus responsabilidades diarias, también dedicaba tiempo a estudiar cada documento, correspondencia o fotografía de la vida del genio de la caricatura salvadoreña y su esposa, Carmela.

Parecía que toda la experiencia acumulada en la oficina de don Ricardo Sagrera y en los diferentes bancos en los que laboró, la prepararon para ese momento.

De 1994 al 2020, Gloria de Santos ordenó, catalogó, archivó, conservó y protegió la obra del salvadoreño más internacional de todos: del caricaturista, ilustrador, escritor, filósofo y diplomático.

Pero más que centinela de ese legado, De Santos es la fan número uno de Salazar y la especialista por excelencia de su historia.

Gloria de Santos albacea de Toño Salazar
Caricaturas de Toño Salazar de Gabriela Mistral (i) y Claudia Lars, ambas conocidas de él. Foto / cortesía Gloria de Santos
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Caricaturas de Toño Salazar de la ex primera ministra de Israel Golda Meir (i), Virginia Woolf y Greta Garbo. Fotos / cortesía de Gloria de Santos

Para el pintor y gestor cultural Roberto Galicia, entre “afectos y conocimiento”, ella poco a poco hizo de la obra de Toño Salazar su proyecto de vida. Sus años como funcionario público y director del Museo de Arte de El Salvador (Marte), le permitieron apoyarse en ella en varias oportunidades.

Él la admira y respeta mucho todo lo que hace por la cultura del país.

Y vaya que su dedicación y lealtad han construido un proyecto digno de declararse Patrimonio Cultural de El Salvador, y de ser protegido en un lugar desde dónde se visibilice, estudie y promueva entre las nuevas generaciones. Por el momento, sigue tal cual lo dejó doña Gloria en La Recalada.

BENDITA CURIOSIDAD

De entre los cientos de documentos y cartas firmadas por los amigos y conocidos de “Toñito” —Pablo Neruda, Alfonso Reyes, Miguel Ángel Asturias, Rafael Alberti, César Vallejo y Ventura García Calderón, por citar algunos— hay una correspondencia que De Santos atesora de forma muy especial.

Son las cartas que se enviaban él y doña Carmela, las que con mucho respeto y cariño leyó con devoción.

Gloria de Santos albacea de Toño Salazar
Artículo recordando a Carmela Gallardo de Salazar a un año de su fallecimiento, publicado el 6 de julio de 2002. Foto EDH / Archivo

Y si bien no dejó de incomodarla, sabe que en cada una de esas misivas se trazan las líneas que develan la dimensión íntima del incasable creador y su amada musa.
En ellas quedó registrado el inmenso amor que se tenían, pequeños detalles de su matrimonio, sus ilusiones, temores, proyectos y metas.

Doña Gloria acompañó a Carmela Gallardo de Salazar hasta sus últimos días, cuidando de su fragilidad de paciente de alzheimer, llevándola a cada homenaje y exposición que se montó de la vida y obra de su fallecido esposo, recordando y bailando los tangos que tanto disfrutaba o simplemente escuchándola revivir el pasado que poco a poco olvidó.

Así, le contó con lujo de detalle cómo se conocieron ella y Toño en París, Francia, luego que Carmela concluyera sus estudios de bachillerato en El Salvador. También el día que contrajeron matrimonio en Nueva York, Estados Unidos, ciudad a la que viajaron para una muestra de Salazar que sería inaugurada. O los viajes y culturas que conoció mientras vivió junto a él en Sudamérica.

Gloria de Santos albacea de Toño Salazar
En la foto, doña Gloria junto a Carmela de Salazar, en una de las exposiciones en memoria del gran dibujante salvadoreño. Foto EDH / Lissette Monterrosa

En el marco del Día de la Mujer, es vital reconocer el valioso trabajo que doña Gloria realizó tras bambalinas, un esfuerzo que debe ser reconocido y atesorado en la memoria histórica de El Salvador y salvaguardado con esa lealtad con que la que ella lo ha hecho durante décadas. Porque ese legado es simplemente invaluable.

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