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Superación personal

Cuando me piden que recomiende un libro de superación, lo que hago es recomendarles los clásicos, las grandes obras maestras de la literatura universal

No es raro que a los que trabajamos en salud mental, como psiquiatras y psicólogos, los pacientes nos pidan que les recomendemos libros que refuercen o complementen el tratamiento que están recibiendo.

En lo particular, siempre he tenido problemas con eso, pues lo hacen pensando en algún libro de superación personal o similares. Y a mí, sinceramente, los libros de superación personal generalmente no me gustan. He tenido un número de ellos a la mano, pero son sólo unos pocos los que he terminado de leer.


Acepto que de vez en cuando sale alguno bueno, que realmente cumple el objetivo de aportar ideas y conocimientos útiles, pero la gran mayoría no pasa de dar consejos que no tienen nada de novedosos y de plantear argumentos que son de sentido común.

Además, muchos son repetitivos, y uno termina cayendo en la cuenta de que no era necesario leer doscientas páginas cuando la idea principal del libro ya estaba expuesta en las primeras diez. Variaciones sobre el mismo tema es lo que encontramos en gran cantidad de libros, incluso algunos que han llegado a ser best-sellers.

Un título impactante y una buena estrategia de marketing no convierten un libro en algo que logre un efecto significativo. No hay nada nuevo bajo el sol y las grandes verdades y las mejores recomendaciones para la vida ya están dichas. Que no me vengan a recomendar cosas que ya los hunos recomendaban a sus descendientes, ni me den fórmulas infalibles para alcanzar el crecimiento personal rápidamente. Sólo la creatina produce crecimiento en pocas semanas, y no personal sino de los músculos.

Así que cuando me piden que recomiende un libro de superación, lo que hago es recomendarles los clásicos, las grandes obras maestras de la literatura universal. Quedan algo sorprendidos, pensando tal vez que esos libros ya se los habían recomendado en el colegio y que no era eso lo que solicitaban. Pero la realidad es que la superación y el crecimiento personal son procesos que llevan tiempo, que se logran paso a paso, y las grandes obras ayudan precisamente en eso. Leer a Tolstoi, a Dostoiewski, a Flaubert, a Shakespeare, enseña más que leer consejos sencillos que cualquier abuelo podría dar.

Las obras de Hesse, de Stefan Zweig, las lleva uno toda la vida y tienen la capacidad de transformar. Todos los autores mencionados, y sólo he citado unos pocos, son profundos conocedores del alma humana, son psicólogos natos. No se proponen serlo ni su intención es repartir recomendaciones como se reparten dulces; pero a través de sus relatos, de sus personajes, de las situaciones que describen, hacen reflexionar al lector, amplían su conciencia, le ayudan a comprender el mundo y la vida, lo que ayuda a tomar decisiones más sabias.

Hay frases de obras de teatro de García Lorca que leí en mi adolescencia y que nunca olvidé. Y a veces me sorprendo repitiéndoselas a algún paciente, a un amigo, que necesita algo para reflexionar o para sentirse apoyado.

A los que pensaron, al leer las primeras líneas de este artículo, que consistiría en dar una lista de libros de superación personal, les recomiendo que mejor busquen entre los libros empolvados de la biblioteca de sus padres o abuelos, o que cuando vayan a una librería se dirijan a la sección de obras clásicas.

Médico Psiquiatra.

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