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Sarampión/influenza: una amenaza con alerta oportuna de contagio

Es responsabilidad de cada persona cuidarse y cuidar a los suyos. Tanto la influenza como el sarampión, aunque altamente contagiosos, son totalmente prevenibles.

A pesar de los problemas que el mundo atraviesa, no podemos olvidar enfermedades que han devastado a la humanidad, como el sarampión, del que poco se oye hablar, y la influenza. De pronto, esta semana surge una alerta por parte de la OPS sobre ambas enfermedades, las cuales son totalmente prevenibles.

Debe la población saber que el autocuidado para evitar contagios es de suma importancia. Todo depende de cada persona, de cada padre de familia, de llevar a sus niños a vacunarse. Estamos en un momento en que debemos poner en práctica lo aprendido durante la pandemia de #COVID_19. Tanto el #Sarampión como la #Influenza se transmiten con facilidad, pero también se previenen con facilidad.

Todo queda en nosotros. Debemos evitar el contagio y recordar que ambas enfermedades pueden prevenirse. Asimismo, los profesionales de la salud de mayor experiencia deben sacar sus mejores herramientas para reforzar la educación del médico y del personal joven, quienes —me atrevo a decir con mucha seguridad— muchos de ellos nunca han visto un caso de sarampión.

Entre tantos distractores nos perdemos, mientras las estadísticas y los registros muestran que el sarampión puede causar graves daños en un niño, y ni digamos en un adulto. En cuanto a la influenza, sabemos que depende mucho del autocuidado; una persona mayor que la padezca puede presentar un cuadro tan severo que incluso puede causarle la muerte.

Debemos los médicos ser agentes de cambio. Lamentablemente, la tecnología ha superado el encanto de la relación médico-paciente, aquella que dedicaba tiempo para conocer, preguntar y educar. Hoy todo se resume en consultas rápidas, sin abordar temas de salud de gran interés. Mientras atendemos una cefalea, podríamos aprovechar para hablar de prevención, especialmente en épocas como el invierno, cuando aumentan las enfermedades respiratorias.

Actualmente el país atraviesa bajas temperaturas, pocas veces vistas, lo que favorece el aumento de enfermedades respiratorias. La influenza no es la excepción. Aquí el personal de salud tiene la responsabilidad de vacunar y salir a buscar pacientes, pero también la población debe ser responsable y cumplir las indicaciones de los centros de salud.

Si hablamos del sarampión, fue la vacunación en la década de los 70 la que evitó la muerte de más de 90 millones de personas. Vivimos más comunicados que nunca, pero cada vez más distantes; esto permite que estas enfermedades sean desplazadas por TikTok, Instagram y otras distracciones intrascendentes.

La Asociación de Pediatría de El Salvador remarca que el último caso de sarampión reportado en el país fue en 1996. México actualmente presenta una alta tasa de casos, y la Organización Mundial de la Salud señala que muchos de los contagios en Latinoamérica provienen de Europa.

Tenemos ante nosotros una enfermedad de fácil prevención mediante la inmunización a los 12 meses y a los 4 años. Revisar las cartillas de vacunación es clave: la primera dosis a los 12 meses y el refuerzo a los 4 años. A veces la inmunización se descuida, y con ello nos exponemos a graves problemas.

El sarampión, enfermedad viral, no respeta sistemas inmunológicos ni condiciones económicas. Debilita el sistema inmune y puede afectar gravemente a niños, adolescentes, embarazadas, personal de salud, diabéticos, hipertensos, personas con insuficiencia renal y adultos mayores. Entre mayor edad, mayor severidad del cuadro.

Somos un país con hacinamientos humanos. Basta un bus lleno rumbo a San Salvador para facilitar el contagio. La mascarilla parece haber quedado en el olvido, así como el distanciamiento social y la limpieza constante de manos. Aunque usar mascarilla es incómodo, en estos escenarios podemos “matar dos pájaros de un tiro”: evitar el sarampión y la influenza.

La influenza muchas veces se camufla y pasa inadvertida. En las primeras semanas de 2026 se reportaron más de 500 casos de neumonía, entre tantos cuadros virales. Desde 2020, con la pandemia de #COVID_19, existen múltiples enfermedades respiratorias: algunas leves, otras moderadas y algunas severas. No siempre se sabe si es COVID, influenza A o B, virus sincitial respiratorio, adenovirus o #H1N1.

Esta confusión genera desinformación. Es un mal médico aquel que deja antibióticos pensando que todo cuadro respiratorio es bacteriano, cuando muchas veces es viral.

El año pasado, según el Ministerio de Salud, se reportaron tres casos de influenza, conocida popularmente como “la súper gripe”. Generalmente se asocia a personas provenientes de otros países. Sin embargo, si tenemos la oportunidad de vacunarnos, hagámoslo. Existen unidades de salud disponibles y plataformas como DoctorSV para recibir información formal y veraz.

Es responsabilidad de cada persona cuidarse y cuidar a los suyos. Tanto la influenza como el sarampión, aunque altamente contagiosos, son totalmente prevenibles.

Estoy seguro de que muchos médicos jóvenes nunca han enfrentado un caso de sarampión. Estos cuadros clínicos ya no se ven en los hospitales, pero eso no significa que no debamos conocerlos. Los médicos con experiencia deben capacitar y compartir cómo se vivía en los años 70 y 80, para que sepamos reconocerlo y tenerlo dentro del diagnóstico diferencial de las enfermedades eruptivas de la infancia.

El mundo está lleno de enfermedades: algunas fáciles de tratar, otras muy complejas. Abordar este tema es fascinante porque permite crear conciencia. Basta la inmunización para prevenir ambas enfermedades.

Médico.

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