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Palabras/Fábula del sueño y el perfume fugaz

Como hermanos que son, el sueño y el perfume vuelven a encontrarse

El perfume y el sueño son hermanos. Nacieron desde el mundo de lo intangible y de lo invisible. Hechos del mismo ilusorio material de todo lo fugaz. Una noche de luna el perfume escapó del jazmín y un sueño escapó de la cabellera de la amada que dormía su idilio.


 “¿Quién eres?”, preguntó el sueño al perfume que flotaba en el aire.

“Soy el perfume breve de la felicidad. La dulzura que no se ve y la fragancia que no se puede atrapar. Tengo que volar como todo lo bello, sutil y hermoso del aire, para al final disiparme en la nada. Mi mundo es la corriente, el soplo y la brisa. Estoy hecho de la misma substancia de un recuerdo, de un suspiro, de una nostalgia. Además soy encargado de perfumar el ambiente y los senderos de la ilusión. ¿Y tú quién eres?”, inquirió al sueño.

“Soy un espejismo. Igual de breve e ilusorio como tú. Aún siendo sueño muero al despertar. Entonces tengo que prolongar mi breve aventura. Al igual que tú nadie me ve, sino los ojos de la inocencia. Tengo que volar como todo lo bello, sutil y hermoso del aire. Al final
también habré de disiparme. Para verme, los humanos tienen que cerrar
sus ojos. Existo igualmente, aunque muera al amanecer”.


Como hermanos que son, el sueño y el perfume vuelven a encontrarse, cada vez que la amada pierde otro sueño y el jazmín su aroma.

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