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Movilidad humana: Beneficios de la ayuda exterior para los países receptores

Aquel que procura el bienestar ajeno, ya tiene asegurado el propio

Confucio

Las causas de las migraciones son múltiples. Por ejemplo, la manera en que muchos de los países de origen están organizados genera exclusión y marginación, y las políticas económicas que adoptan que adoptan, en algunos casos, agravan esa realidad de marginación y exclusión. Además, factores como la organización del sistema finanzas y de intercambios comerciales dificultan el desarrollo de los países de origen de los migrantes. Estos son obstáculos al desarrollo económico y social que complican el ejercicio del derecho a permanecer de muchas personas.

En las relaciones Norte – Sur, a menudo se cree que los países del Norte financian a los del Sur a través, por ejemplo, de la ayuda exterior y, a veces, incluso se escucha decir que los mantienen. La ayuda exterior, denominada también asistencia financiera externa, se ha definido como “la transferencia de recursos de un país a otro” que, “a diferencia de las inversiones basadas en el mercado, que están impulsadas por motivos de lucro…se proporciona en condiciones favorables”. Esto “significa que…se otorga en forma de subvenciones (que no necesitan ser reembolsadas) o préstamos con condiciones favorables, como tasas de interés bajas o períodos de reembolso extendidos. El objetivo principal es apoyar las necesidades económicas y los objetivos de desarrollo del país receptor”.

En términos de recursos destinados a la ayuda exterior, se pueden resaltar, a título de ejemplo, las cifras siguientes: (1) 212,000 millones de dólares de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 2024. (2) 33 mil millones de dólares que solicitaron las Naciones Unidas para ayuda humanitaria en 2026. (3) $ 231 millones en el Fondo de las Naciones Unidas para la consolidación de la paz en 2023.

Esta diferenciación entre ayuda humanitaria, ayuda para el desarrollo y ayuda para la construcción de la paz indica que no toda la ayuda internacional es la misma, y es fundamental en términos del análisis de su impacto, pero hay que hacer hincapié en que no están desvinculadas, por lo menos en su concepción. Algunos especialistas han desarrollado el concepto estratégico de “triple nexo” que va de la ayuda humanitaria (de carácter urgente por desastres naturales o conflictos), a la ayuda al desarrollo (de largo plazo para, por ejemplo, reducir la pobreza; mejorar condiciones de vida; fortalecer instituciones), a la paz (reconciliación comunitaria; resolución de conflictos; justicia; derechos humanos; empoderamiento socioeconómico; igualdad de género).

Como con todo, en el caso de la ayuda exterior hay voces que la consideran una panacea y otras un desastre, pero también las hay que reconocen sus beneficios y sus deficiencias. La ayuda exterior, en sus diferentes formas (ayuda vinculada y no vinculada a proyectos; ayuda vinculada a la compra de bienes y servicios del país donante; ayuda sin ningún tipo de vinculación), tiene un impacto positivo, por ejemplo, en la labor con refugiados y personas desplazadas, los niños, la salud, la educación, la alimentación, el saneamiento, etc., que realizan agencias de las Naciones Unidas, agencias de sistemas regionales, y organizaciones no gubernamentales internacionales y nacionales a lo largo y ancho del planeta. Esta ayuda no resuelve los problemas de fondo, pero permite salvar la vida de muchas personas, y a otras les brinda la posibilidad de una vida un poco más llevadera.

En relación con los programas de ayuda exterior enfocados en la reducción del flujo irregular de la migración, se pueden mencionar, a título de ejemplo, los proyectos que han tenido los Estados Unidos en México y Centroamérica, acompañados, en ciertos casos de programas diseñados para facilitar la reintegración de emigrantes retornados. La Unión Europea, por su parte, tiene programas de ayuda para que ciudadanos de países africanos no tengan una necesidad imperiosa de emigrar.

Dos estudios llegan a conclusiones bastante optimistas sobre el efecto de la ayuda exterior en el caso de las migraciones. El primero, de Manuel Hernández, Valeria Piñeiro y María Lucía Berrospi Can Foreign aid curb Migration to the U.S. by creating a better alternative, publicado en mayo de 2025, (¿Puede la ayuda extranjera frenar la migración a los Estados Unidos creando una mejor alternativa?), concluye que la investigación sugiere que la asistencia extranjera, si se aplica en forma eficaz y consistente a lo largo del tiempo, puede ayudar a reducir los incentivos para migrar a los Estados Unidos, aunque recalca que se necesitan más estudios para comprender mejor la dinámica de diversos factores desencadenantes.

El segundo estudio, titulado Foreign aid and the “root causes” of migration (Ayuda exterior y las causas fundamentales de la migración), de Andre Gröger, Tobias Heidland, Lukas Wellnar y Andreas Fuchs, concluye que la estrategia de las “causas fundamentales” (root causes), puede contribuir a reducir la migración irregular al reducir temporalmente las aspiraciones migratorias en los países de origen.

En términos muy generales, puede decirse que la ayuda humanitaria permite salvar las vidas de miles de víctimas de desastres naturales o conflictos, y ha comprobado su importancia a lo largo del tiempo. La ayuda para el desarrollo ha demostrado, en muchos casos, que no logra una masa crítica en parte por la manera en que los países receptores tienen organizadas sus economías. Este tipo de ayuda busca, inter alia, la inclusión de las personas en el circuito económico nacional, pero, en muchos casos, los países donde se pone en marcha adoptan políticas económicas que van en el sentido opuesto, y aumentan la exclusión. En relación con la ayuda para la paz, sin perder de vista que cada caso es diferente, hay importantes ejemplos de exitosos esfuerzos de resolución de conflictos en términos de derechos civiles y políticos cuyos resultados, sin embargo, el tiempo ha evidenciado que no son duraderos al no ir acompañados de los derechos económicos, sociales y culturales.

En todo caso, la ayuda exterior nunca debe considerarse un sustituto del esfuerzo de los propios Estados para lograr su desarrollo económico y social. Ahora bien, la ayuda exterior también tiene efectos positivos para los países donantes, aunque esto es algo de lo que se habla menos.

Abogado y exdiplomático.

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