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Las loras de los últimos bosques

Tal vez estemos ante las loras de los últimos bosques.
Nadie lo sabe. Aún no se ha logrado el entendimiento del humano con su biósfera y las demás especies de vida

Aunque se van extinguiendo como las verdes selvas, las loras amazónicas suelen durar muchos años. Hay quienes dicen tener viva la lora de la abuela y otros aseguran que éstas llegan a los cien años de edad… Así, los dueños mueren y ellas quedan en su estaca o en su jaula, vociferando cosas que aprenden de la familia. Son grandes imitadoras. Acostumbran repetir dichos y modismos, como el famoso “qué cuero” que los profanos dicen a las jóvenes bonitas. Paco -un loro
“amazona auri paliata” (nuca amarilla) suele decir “Hello” cuando el teléfono suena y “Ya va…” cuando alguien llama a la puerta. ¡Canta además canciones! La belleza e inteligencia de estas aves les ha vuelto codiciadas, perseguidas, diezmadas y castradas.
El loro, como el perro, suelen ser las mascotas más comunes en los hogares. Aunque a los perros les ha ayudado -como especie- su adaptación a las costumbres humanas. A las loras, tristemente, es lo contrario. La especie eclipsó en nuestros bosques y siguen desapareciendo por su caza y depredación en las demás selvas tropicales. Tal vez estemos ante las loras de los últimos bosques.
Nadie lo sabe. Aún no se ha logrado el entendimiento del humano con su biósfera y las demás especies de vida. Quiera Dios que las “amazonas auri paliatas” no desaparezcan como la esperanza de un mundo mejor.


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