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Filosofarte/Sendero del regreso a nosotros mismos

El aislamiento social que impuso al planeta la pandemia letal del Siglo XXI provocó en el ser humano un regreso a sí mismo. Al parecer la humanidad se había alejado –cuando no olvidado—de sí, del entorno histórico, de la naturaleza y de Dios

Un mensaje irónico en el ciberespacio de una imaginaria “Sociedad de Psiquiatría” rezaba: “Queridos amigos: Si debido al Aislamiento Social Obligatorio, usted comienza a hablar con las plantas de su jardín, es normal. No nos llame. Sólo hágalo si sus plantas le contestan.”

El aislamiento social que impuso al planeta la pandemia letal del Siglo XXI provocó en el ser humano un regreso a sí mismo. Al parecer la humanidad se había alejado –cuando no olvidado—de sí, del entorno histórico, de la naturaleza y de Dios. El alienante y estrepitoso mundo exterior le había secuestrado de su alumbrado mundo interior. El mismo donde estaba encerrada su fe y su propia felicidad.


El encierro forzado por la cuarentena de la peste le acercó -paradójicamente- a su familia, a su jardín y sus valores existenciales. Tal ocurre en los retiros espirituales que se dan en monasterios o centros de oración. Allá donde nos encontramos con nuestro ángel íntimo y secreto. Entonces -si usted empezaba a hablar con las plantas de su jardín por el aislamiento de la prisión domiciliar- no debía alarmarse. Tal decía la broma en las redes, sólo consultar al psiquiatra si éstas le contestaban. Y si -acaso- ello hubiera llegado a suceder sería señal que haber logrado contactar felizmente con el espíritu celeste de Natura y de la Creación. 

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